15 de Agosto de 2007
Hom Rong (The Overture)
¿Qué es lo que hace que una nación sea “moderna y civilizada”? Para alcanzar dicha modernidad y civilización, ¿es necesario que un país pase por encima de tradiciones consideradas “obsoletas” o que “atrasan” el desarrollo de un país? ¿Qué ocurre con un país que pisotea sus propias tradiciones?
Esto es parte del enigma medular planteado en la película Hom rong (cuyo título en inglés es The Overture, La Obertura en español), excelente producción tailandesa del 2004 y ganadora de varios premios en su país. La cinta está basada en la vida real de Luang Pradit Pairoh, uno de los más respetados maestros de la música clásica tradicional de Tailandia.
En la película, es a través de la vida de un personaje llamado Sorn que se nos presenta la época dorada de la música tradicional tailandesa. Sorn, desde niño, es un ejecutante natural del ranad-ek, un xilófono de madera (con un sonido que evoca al de nuestra marimba). La película fluctúa entre los tiempos de la niñez y adolescencia de Sorn y su edad madura. Mientras las secuencias del joven Sorn nos muestran su entrenamiento y su búsqueda por encontrar un estilo propio de interpretación, que culmina con las competencias con otros músicos y su eventual nombramiento como ejecutante de la orquesta del Rey, las secuencias del Sorn mayor nos muestran a un carácter casi opuesto: al arrogante de la juventud se ha impuesto un benévolo pero siempre exigente músico, que entrena y ayuda a todo el que puede.
El hilo del Sorn mayor ocurre en los años 30 cuando, luego de terminada la monarquía, el nuevo gobierno militar, en un afán de incorporarse a la era moderna, prohíbe la utilización de todo tipo de instrumentos musicales tradicionales (incluido el ranad-ek) así como la ejecución de dramas populares donde, por lo regular, los hombres se vestían de mujeres. Dicha prohibición, so pena de cárcel, fue justificada por los militares por considerar que aquellas manifestaciones artísticas populares eran “obsoletas” y que el país debía abandonar aquellas prácticas si quería ser “moderno y civilizado”.
Es excelente la discusión que se da en este sentido, entre Sorn y el Teniente Coronel Veera. Luego de escuchar con toda paciencia el edicto militar prohibitivo y la petición que le hace Veera a Sorn, como maestro respetado, de llamar a los músicos a que dejen de tocar sus instrumentos, le pregunta al militar qué es de un país que pisotea sus tradiciones, que las tradiciones son las raíces de la identidad de una nación y que un árbol con raíces superficiales y débiles, caerá ante el primer viento, mientras que un árbol con raíces profundas, no podrá derribarse jamás.
Acto seguido, mientras el Teniente Coronel abandona la casa de Sorn, éste se sienta en el suelo, descalzo (como es tradición para ejecutar el ranad-ek) y comienza a tocar su instrumento. Su esposa le pide que no lo haga. Sorn sonríe. Muchas personas que caminan por la calle se acercan a escucharlo, encantadas, pues Sorn es considerado un gran maestro en la ejecución del instrumento. Mientras se escucha la música, los soldados le preguntan al Teniente Coronel si deben ir a apresarlo, de acuerdo a la ley. Aquello no deja de ser una gran provocación, sobre todo después de la conversación que han tenido. Pero el Teniente Coronel, quizás admirado por la cantidad de personas en la calle que se acercan a escuchar y alabar al maestro o ablandado él mismo por la música, desiste de apresarlo y parte con sus soldados.
Algo que me llamó mucho la atención en esta película es la manera en que se cortan algunas escenas. Cuando el espectador ya supone que ocurrirá algo, porque son situaciones que bien pueden caer en el lugar común, el director hace un corte inesperado y pasa a otra cosa. Por ejemplo, en una de las escenas iniciales, cuando Sorn, apenas un niñito, descubre por primera vez el instrumento al que es “guiado” por una mariposa a la que va persiguiendo. Supondríamos que el niño tomaría los bolillos y se pondría a golpear las teclas. Pero la escena corta con la mirada estupefacta del niño que descubre algo así como un gran y misterioso juguete nuevo.
En la siguiente escena, el padre de Sorn y otros adultos escucha a alguien tocando una melodía en el ranad-ek y se preguntan quién puede ser el que toca. Cuando van a averiguarlo, resulta que es el niño. Un ejecutante natural por no decir, un pequeño genio.
Otra escena donde se hace ese corte inesperado es cuando Sorn mayor, luego de recoger su instrumento donde un artesano que le ha hecho algunas reparaciones, sale en automóvil con uno de sus pupilos, pero suena la alarma anti-aérea y todos deben buscar refugio. Sorn y el pupilo lo hacen también, pero el pupilo recuerda que el instrumento quedó en el carro y regresa por él en medio de un bombardeo. Logra sacarlo pero una explosión cercana nos hace darlo por muerto. Sorn así también lo cree dado que el pupilo no regresa. Las paredes del refugio tiemblan, cae polvo desde arriba, hay confusión. Y en el momento menos pensado, entra el pupilo, herido y sucio pero cargando el instrumento intacto entre los brazos, como si fuera un bebé. El pupilo busca al maestro. Vemos que el maestro está sentado en el fondo del refugio y la alegría de su rostro al ver a su alumno y lo llama. Ahí se corta la escena (no vemos, pues, el reencuentro de ambos ni la felicidad del maestro al ver que su preciado instrumento fue salvado). A pesar de ese apéndice no mostrado, la escena logra una carga de emotividad tal que, todavía al recordarlo y describirlo, se me llenan de lágrimas los ojos.
Hom rong es una película preciosa, una gran bocanada de aire fresco en medio de tanta porquería comercial con la que somos asediados. Estoy segura que gustarán del sonido del ranad-ek e incluso, de otros instrumentos musicales como un violín de 2 cuerdas que es tocado en algún momento (desconozco el nombre del instrumento).
Pueden revisar la programación de Cinemax para futuras emisiones, la más próxima es la del martes 21 de agosto a las 19:15, hora centroamericana.
Jacinta a las 03:40 PM | Referencias 0Acabo de ver la peli... y estoy de acuerdo con vos... es de las pocas cosas buenas que se ven en medio de tanta basura estupida que hacen en mi pais, donde cada dia nuestros realizadores se quieren parecerce mas a Jerry Brukheimer (se escribe asi? ) y a hacer pelis como Soldado Ryan y con 2 pesos... a hacer peliculas con 2 pesos pero con buenas historias donde se simienten mas "Las tradiciones de un pais" que es uno de los pocos caminos hacia hacernos fuertes como naciòn. vale tu apreciación y valoraciòn hacia esta sencilla pero escalofriante cinta que recuerda que el cine oriental es uno de los desarrollos cinematogràficos mas importantes de esta era en el mundo al lado de directores de otras naciones orientales como Wong Kar Wai y Kim ki Duk.
Fer | 22 de Agosto de 2007 - 05:51 AMHola Fer, me alegra que hayás visto la película y que te haya gustado. Tenés razón, el cine oriental es uno de los más desarrollados, hay grandes nombres y excelentes películas desde aquel lado del mundo. Saludos.
Jacinta | 22 de Agosto de 2007 - 04:18 PMAyer la ví, un enfoque distinto del cine oriental, como decís tiene otra edición, hasta en la caracterización que es menos expresiva pero más concisa.
Me gustó mucho, el tema es como decís la tradición, en este caso cultural y como se van perdiendo, aparte que el instrumento este tiene una connotación religiosa y mística. El maestro mayor transmite mucha sabiduría y hay escenas jocosas.
Me gustaría saber más de este instrumento, se seguirá tocando, su música es hermosa y unos verdaderos maestros tocandolo, en el debate la escena donde se conjuga el xilógrafo con el piano es soberbia.
Gracias por el detalle.
Saludos
Luis | 22 de Agosto de 2007 - 06:36 PMhola ...soy colombiana y saben una cosa mi pais es muy lindo y con mucha tradicion y diversidad en cultura....pero veo que esto se va perdiendo debido a que la musica que hoy en dia muestran va guiada a ser mas ee.uu o pop u otro generos que parecieran no ser de mi amado pais.....a que quiero llegar...el punto es que esta pelìcula aparte que nos muestra un enfoque guiado a la pertenencia, cultura y sentimientos........me parece que es la mejor que e visto porque aparte de estos enfoque...muestra valores como la humilda......y la problematica de un pais...ademas.....muestra la cultura oriental que abarca muchos años y mucha sabiduria.......me fascina el ranad ek y la musica en general ....para mi...es relajacion y como uan forma de encontrarme con migo misma ....muchas veces hace que en mi se encuentren muchos sentimientos y hasta lloro...pero tambien hace que reflexione y no tenga rencor con este mundo que la verdad ....uno pensaria muchas veces no vivir.
Bueno saludos desde Colombia a todos que les guste el arte oriental....y ps disculpen tanta paja que les escribi ..
psdt ojala me escriban
chao
LINA | 2 de Octubre de 2007 - 05:52 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
Recuerda que el insulto nada tiene que ver con la libertad de expresión, por tanto si tu comentario resulta insultante u ofensivo será borrado.
