10 de Agosto de 2007
El aleph
Vi a un hombre que vendía conejitos grises, blancos y negros en una acera del parque Bolívar; vi a una vendedora con el milagroso Santo Niño de Atocha tatuado en el hombro posterior derecho; vi a dos niños compartir un pan dulce y mojarlo en un vaso de café, que también compartían, sentaditos en la grada de una zapatería, junto a la cual, su madre vende golosinas; vi a un hombre cruzar la alameda Roosevelt cargando con dificultad un pastor alemán; vi a otro hombre cruzar la misma alameda, cargando un niño que llevaba la cabeza vendada; vi a dos adolescentes hablando en lenguaje de sordomudos en la acera del mercado Modelo; vi a un muchacho que se parece demasiado a alguien que no me ama; vi a un estudiante que, al bajarse del bus, gritó: “¡Te amo!” y lanzó un gran beso a alguien que iba adentro; todos los pasajeros vimos a la muchacha a quien fue lanzado ese beso sonreír emocionada, feliz; vi el charco de sangre de una vendedora de lotería que había sido asaltada junto al Palacio Nacional; vi un montón de palomas esperar las migas de pan que todos los días les da alguien frente a la oficina del Parasicólogo Numar; vi a un mendigo al que le faltaba el ojo derecho, cerca del parque Libertad; vi a otro al que le faltaban ambos ojos, en la avenida España; vi a un niño con una camiseta de Bob Esponja y de cuyo cuello colgaba, en oro, la Cruz de Caravaca; vi el rostro de mi padre ya muerto; vi las prostitutas esperando clientes en la esquina del mercado Sagrado Corazón; vi a alguien que amarraba a una gallina, la acomodaba con otras más en un canasto y la gallina grite y grite presintiendo su suerte y yo con los ojos, aguaditos en lágrimas.
(Ilustración: el Santo Niño de Atocha. Publicado en LPG el 17 de abril del 2004).
Esta la columna de la que me acuerdo ! gracias por ponerla de nuevo, es muy bella !
Me imagino todas la escenas, me encanta la del muchacho que lanza el beso.
Sin mentirle es de las mejores cosas que he leido, y habla Jacinta de todo su potencial como escritora, la invito a que con toda su calidad nos regale una novela para disfrutarla.
interesante
francisco | 10 de Agosto de 2007 - 07:54 PMay, que el niño de atocha le abra puertas y corazones. me hizo el dia, ilumino mi mente, recorde esto de j. l. borges: "desde el principio hasta la joven muerte/ la terrible belleza te acechaba/ como a los otros la propicia suerte /o la adversa. En las albas te esperaba/ de Londres, en las paginas casuales/ de un diccionario de mitologia/ en las comunes dadivas del dia,/ en un rostro, una voz, y en los mortales/ labios de Fanny Brown.Oh sucesivo/ y arrebatado Keats, que el tiempo ciega,/ el alto ruiseñor y la urna griega/ seran tu eternidad, Oh fugitivo./ Fuiste el fuego. En la panica memoria/ no eres hoy la ceniza. Eres la gloria."
Alas Leves | 11 de Agosto de 2007 - 07:35 AM"vi a un muchacho que se parece demasiado a alguien que no me ama; vi a un estudiante que, al bajarse del bus, gritó: “¡Te amo!” y lanzó un gran beso a alguien que iba adentro; todos los pasajeros vimos a la muchacha a quien fue lanzado ese beso sonreír emocionada, feliz"
Maravilloso, sublime, encantador... mis ojos también están aguaditos en lágrimas. Gracias Jacinta
Alberto Enrique Chávez Guatemala
Alberto | 11 de Agosto de 2007 - 06:16 PMMe aguaste los ojos a mí también, con tantas visiones maravillosas.
Gallina con gripe | 12 de Agosto de 2007 - 08:44 PMDe verdad qué bonita crónica.
Supuse en mi loca carrera que era el único que veía las cosas así; pero me has inspirado para imitar lo que has hecho, espero no te moleste.
Saludos,
Mekishiko-NoNeko | 15 de Agosto de 2007 - 12:30 AMEn último caso sería una imitación de Borges, y no mía, porque yo tomé la idea de su cuento El Aleph.
Ojalá nos compartas el link.
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