6 de Agosto de 2007
Hiroshima y Nagasaki
Esta semana se conmemora otro aniversario de uno de los capítulos más oscuros y vergonzosos en la historia de la humanidad: Las bombas atómicas lanzadas en 1945 sobre Hiroshima (6 de agosto) y Nagasaki (9 de agosto).
Transcribo un fragmento de uno de los libros de Takashi Nagai. Fue profesor de la Facultad de Medicina de Nagasaki y murió en 1951 a la edad de 43 años, a consecuencia de las secuelas de la explosión atómica que destruyó su ciudad. La impresión que le causaron aquellos sucesos fue tanta que escribió 13 libros en 4 años externando todos sus pensamientos sobre las bombas atómicas. Terminó el último de sus libros una semana antes de su muerte.
Inmediatamente después de la explosión de la bomba, los que aún podían moverse formaron dos grupos; los que se quedaron allí donde los había sorprendido la deflagración y los que emprendieron al punto la huida.
Quienes se quedaron, bien fuera para acudir en socorro de los amigos heridos, o para tratar de salvar su piso, su oficina o su fábrica, se vieron rápidamente rodeados por las llamas y perecieron junto con aquellos que quisieron salvar. Al aproximarse las llamas, nosotros nos refugiamos en la colina que se eleva cerca de nuestro hospital, y así fue como mis vecinos y yo pudimos escapar de la muerte...
Aquí y más allá, encontrábamos estudiantes y enfermeras caídos. Los recogíamos y los trasladábamos un poco más arriba donde el fuego no podía alcanzarnos. Yo estaba herido en la sien derecha y perdía mucha sangre. Durante unos instantes perdí el conocimiento.
Cuando volví en mí, me vi tumbado en la hierba, bajo el agitado torbellino de la nube atómica. La herida me dolía horriblemente; tuve que apretar los dientes para poder soportarlo. Pensé luego en mi mujer y me dije que, de estar aún con vida, se me habría unido.
Al día siguiente, desde la colina situada detrás de la clínica pude ver las ruinas de mi casa. De Urakami solo quedaba un montón de cenizas blancas. Bajo la clara luz de la mañana no se percibía el menor movimiento. Mi querida facultad, con todos sus estudiantes por los que yo sentía tan vivo afecto, desapareció en medio de las llamas, ante mis ojos, en pocos segundos. Mi mujer no era más que un montoncito de huesos carbonizados que fui recogiendo uno a uno entre las ruinas de la casa. Todos juntos no pesaban más que un simple paquete postal. La muerte le sobrevino en la cocina. En lo que a mi respecta, a la larga enfermedad que me produjeron mis investigaciones con los rayos X , se ha añadido ahora la enfermedad atómica en su forma más aguda, lo que unido a mi herida en el costado derecho, me ha dejado reducido al estado de inválido. Nunca antes había sentido tan dolorosamente mi vocación de hombre de ciencia. Apoyándome en un bastón, con el cuerpo cubierto de heridas que entorpecían mis movimientos, me puse, a costa de grandes esfuerzos, a escalar montañas y atravesar ríos durante dos meses, para visitar a mis pacientes. Al final tuve yo también un violento ataque de la enfermedad atómica y hube de renunciar a toda actividad profesional. Los que habíamos sufrido directamente el bombardeo no teníamos la más ligera idea de qué podía ser una bomba atómica. Tampoco yo había pensado un solo instante que esa bomba representara algo tan insólito y terrible, y ello a pesar de que hube de sufrir la tremenda explosión bajo el hongo atómico. Para mí se trataba de una superbomba o de algo por el estilo. Solo cuando el hongo se hubo ensanchado para finalmente disiparse, dejando pasar de nuevo la luz, y cuando la claridad fue suficiente para poder ver algo, me dije mientras miraba en torno mío: "Es el fin del mundo". El mundo entero gritó: "La bomba atómica no debe utilizarse nunca más". Y, sin embargo, me entero, de que a la bomba no se la considera tan terrible ni tan inutilizable: "A una ciudad no se la destruye nunca completamente... Siempre hay supervivientes... Con el tiempo la radioactividad desaparece... Se trata sólo de un arma nueva más eficaz que las utilizadas hasta ahora". ¡Más eficaz!... ¿que saben los que así hablan?
Algunos enlaces:
-Fotos de Hiroshima y Nagasaki después de las bombas.
-The Nagasaki Atomic Bomb Museum.
-Testimonio de un niño: Tadataka Karabayashi, quien estaba en 6o. grado el año de la bomba, comparte sus impresiones.
-Hibakusha project: testimonios en español de sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki, publicados en EquinoXio ("hibakusha" significa literalmente "persona bombardeada" y se les llama así a los sobrevivientes de las bombas atómicas).
ESTA ARMA MAS EFICAZ NOS AMENAZA NUESTRA EXISTENCIA. HE LEIDO QUE ENTRE SOLAMENTE EE.UU. Y RUSIA POSEEN 4 MIL CABEZAS NUCLEARES DE 3 DIMENSIONES O SEA PUEDEN SER LANZADAS POR TIERRA, AIRE Y MAR. BUSH, HA VUELTO A IMPULSAR EL DESARROLLO DE ARMAS NUCLEARES. LOS AVIONES B-52 HAN SIDO MEJORES EQUIPADOS, HAY ACUERDO DE PONER MAS COHETES ATOMICOS EN LOS PAISES VECINOS CON RUSIA. RUSIA TIENE SUBMARINOS BULAVA CON COHETES INTERCONTINENTALES RS24. QUE HIROSHIMA Y NAGASAKI NOS SIRVA PARA LUCHAR EN CONTRA LA PROLIFERACION Y DESTRUCCION DE ESTAS TERRIBLES ARMAS, GRACIAS POR SU APORTE. JAIME
Jaime Arabia | 6 de Agosto de 2007 - 07:15 PMA veces pienso que lo más peligroso de la condición humana es el cerebro humano: tan capacitado para el bien y para el mal. Esa me parece que es la gran paradoja de nuestra especie. Llevamos en nosotros las condiciones necesarias para salvarnos y para destruirnos. Si nuestro intelecto para el bien no es lo suficientemente fuerte como para superar a su contraparte, ¿cómo encontrar la solución? ¿Existe una solución? ¿Cuándo se dará la mutación milagrosa que evite nuestra auto-destrucción?
Carlos | 7 de Agosto de 2007 - 01:01 AMCreo que a ese peligro que menciona Carlos se añade nuestra capacidad de olvido. Por eso es que nunca está demás recordar, repetir y volver a hablar de estos horrores para que, ojalá, no vuelvan a ocurrir.
Saludos.
El colmo del cinísmo de los gringos es venir a hacer una 'lucha contra el terrorimos' cuando ellos han sido los más grandes terroristas del mundo al martar a decenas de miles de personas con una bomba, que más terrorismo que ese ?
Pero tenemos que tragarnos la historia de los vencedores, y la falta de caracter de los japoneses.
Luis | 8 de Agosto de 2007 - 06:32 PME.U. fue atacado cobardemente por Japon lo cual fue su autodestruccion, asi que no em vengas con que gringos sinicos, porfavor todos saben la historia de la guerra i no justifico a nadie pero eso de atacar otros paises y que no ataquen al tuyo, ai que atenerse a las concecuencias de los errorez... asi que eso saca Japon por andar despertando grandes bestias... tanks bye.
ivan | 12 de Diciembre de 2007 - 12:05 AMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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