2 de Agosto de 2007
Más recomendaciones para escritores (3)
Llevo un cuaderno de apuntes varios. Ideas para historias, nombres de personajes, frases que se me ocurren y que pueden convertirse en eventuales títulos. También apunto nombres de libros que puede ser me interesen leer. O los sueños extraños que tengo y que a veces parecen películas por la coherencia con que están planteados.
No hay que confiarse de la memoria. Además, cuando se nos ocurre algo así, de golpe, puede ser una especie de epifanía, la primera frase de algo que ni sabemos andamos guardado en el subconsciente. Hay que anotarlo con la mayor cantidad de detalles posibles y, si el momento es propicio, soltar la mano y escribir sobre esa idea hasta que la mente se nos quede en blanco.
Creo que en las primeras fases de escritura no debemos obsesionarnos con algunas cosas como el estilo, el lenguaje, la estructura, nuestra temática personal… eso vendrá eventualmente y también por etapas. Ahora, viendo hacia todo lo que he escrito, me queda la certeza de que todas y cada una de las cosas que he escrito fueron búsquedas de algo, ejercicios planteados para aprender sobre un asunto particular de escritura.
Hay que experimentar con las estructuras precisamente para comprender la importancia o la validez de contar una historia de manera lineal o no y para descubrir cuál de esos montajes es el más efectivo para contar nuestra historia; hay que desarmar el hilo temporal para captar la importancia que tienen las referencias al pasado en un texto; hay que jugar con las palabras, meterlas en un sombrero y sacarlas en desorden como hacían los surrealistas, para captar la efectividad del lenguaje.
Las reglas se aprenden para romperlas, y al romperlas comprendemos por qué existen.
Vargas Llosa es famoso por su disciplina diaria de escritura. Dice que no pasa un tan solo día sin escribir. No tengo nada en contra de dicha regla, y la cumplo cuando escribo novela, sobre todo. A muchos sin embargo, dicha regla se nos complica porque por lo general estamos dedicados a toda suerte de trabajos (de esos con los que nos ganamos el sustento diario) y que por lo general no tienen que ver con la literatura.
Yo misma no sé muchas veces cómo solucionar esa falta de tiempo. Me encantaría dedicarme enteramente a la escritura porque eso es lo que soy, lo que me gusta hacer y lo único que me importa en la vida.
Hoy por hoy, con esto de los blogs, he podido mantener “la mano caliente” y me he impuesto como disciplina esta escritura diaria, este pequeño espacio de escritura. Seguramente no todos los días escribo mucho (a veces es por falta de tiempo, otras por pura y simple falta de ganas), pero sí he notado que, desde que tengo esta disciplina del blog, desde que me tomo ese tiempo casi de manera obligada, la creatividad ha fluido algo mejor y cuando la carga de trabajo disminuye, me dedico a mis textos.
De hecho esto me ha llevado a comenzar una serie de historias que llamo “cuentos” a falta de definición mejor, textos breves, rarísimos pero que me entusiasman precisamente por lo raro, porque nunca había escrito cosas así. También ha ayudado a afinar mis ideas para proyectos de más largo aliento y he logrado trabajar en los esquemas de varias novelas que tengo por delante.
Hay momentos en que uno se siente trabado en un texto. Que no sabemos cómo seguir. En esa situación me pregunto a mí misma ¿qué es realmente lo que quiero decir? ¿Lo estoy diciendo como quiero o estoy nada más redactando como creo debe hacerse? Releo dos o tres párrafos antes del punto de atascamiento. ¿El planteamiento que vengo haciendo es el indicado, es el que la historia o los personajes necesitan?
Muchas veces lo que hago, puesta en ese punto, es cambiar bruscamente la escena y al personaje que narra y continuar la historia desde otro ángulo y otro personaje. Muchas veces eso funciona para destrabar un texto. Y si no funciona, dejo el texto unos días o semanas y trato de no pensar en el asunto. A veces cuando vuelvo sobre él, detecto lo que falta o lo que sigue o lo que falla.
Y si eso tampoco funciona, habrá que preguntarse qué tanto me interesa esa historia y si debo abortar el proyecto. Si decido que de plano necesito contar la historia, debo reconsiderar si no debo comenzarla otra vez, por completo, desde otro tono, otro hilo narrativo, otro ángulo. Recordemos, siempre hay varios ángulos y versiones de una misma historia. Hay que probar, siempre probar.
Ya escribí algo sobre lo útil que puede resultar tener un primer lector y sobre el tiempo de reposo para un texto. Algunos detallitos que se me ocurre necesario anotar a la hora de corregir:
-Cuidado con el exceso de adjetivos.
-Evitar palabras innecesarias de énfasis.
-Evitar lugares comunes.
-Mostrar, no decir. No se trata de hacer de nuestros textos panfletos para convencer a nadie de nada. Recordemos que lo que queremos es contar una historia y lo que se muestra es más efectivo que lo que se dice expresamente.
Me parece siempre útil asistir a un taller literario. Es refrescante tener una cita con otros amigos que tienen el ansia de escribir y de escuchar las opiniones de alguien que nos comparte su experiencia. Siempre se aprende algo, sabemos de autores que tenemos que leer, vemos detalles de nuestros textos que seguramente no se nos habrían ocurrido si otro no nos lo dice.
Cada instructor tiene un estilo diferente de trabajar con los asistentes. A unos les encanta hacer papilla a los asistentes, humillarlos y descalificar sus textos rotundamente. En lo personal no comparto ese tipo de “enseñanza”. Creo que se le puede decir a alguien que su texto no funciona sin humillarlo. Lo cortés no quita lo valiente. Eso tampoco significa que se va a engañar al participante diciéndole que todo lo que escribe "está bonito".
Prefiero utilizar el espacio de taller (cuando me ha tocado dirigirlos), como un espacio de múltiples aprendizajes, y uno de ellos es aprender a criticar sin destruir, sin insultar, sin herir. Fundamentar lo que estamos criticando, explicar los motivos por los que creemos que un texto no funciona, cómo se nos ocurre que podría mejorarse.
Es útil asistir a un taller literario, pero creo que en algún momento, uno debe soltar la mano y emprender su camino y su escritura propia.
Y debo decir que, desde la experiencia de dirigir talleres, yo también he aprendido mucho de las discusiones literarias en grupo.
Concluyo que el oficio de la escritura es algo que jamás termina de aprenderse y que uno siempre se sentirá novato.
(Mañana: ¿soy escritor?)
Hola, Jacinta. Muy esclarecedor todo esto; afortunadamente, ya desde hace tiempo me planteé seriamente el hecho de la escritura (y de la lectura, que es todo un arte) y me parece ahora que estos puntos se plantean de forma natural, pero verlos por escrito es una reafirmación exquisita.
Nunca he sido una persona de grupos, más bien he creado desde la soledad; sin embargo, asisto desde hace unas semanas a un taller. No tenemos un gurú o director, sino que somos jóvenes con más o menos experiencia, y te cuento que es riquísimo el aprendizaje, porque las opiniones de los otros (aunque no sean consagrados) le abren muchas veces los ojos a uno sobre cierto punto de un relato, un desenlace, una trama, un punto flojo, y tantas otras cosas.
Saludos.
MUCHISIMAS GRACIAS POR COMPARTIR CON NOSOTROS SUS VALIOSAS EXPERIENCIAS. A MI ME AYUDA A ENTENDER MEJOR EL PROCESO DE LA ESCRITURA Y ES UNA ESCUELA IMPORTANTE LO QUE USTED ESTA APORTANDO. LO QUE ME GUSTA SON LAS PALABRAS SIMPLES QUE USA YA QUE SE ME HACE MAS FACIL DE SIGUIR LOS CONCEPTOS QUE DESIMINA. ME SIENTO COMO SI ESTOY EN UNA AULA DE CLASE AQUI EN MI CASA.
FELIZ DIA, JAIME
Gacias Jaime y GBU, me alegra que estos apuntes sirvan para ustedes y tantos más que buscan reafirmar su oficio o aprender algo más de lo que se puede hacer con la escritura.
Saludos.
Definitivamente hay que agradecerle profe, el que esté escribiendo esta guía; es una grandísima ayuda para los que estamos empezando y nos apasiona la escritura. Un fuerte abrazo!
Floriella | 5 de Agosto de 2007 - 06:57 PMGracias Floriella, espero que pueda sacar algo de utilidad de estos apuntes y que continúe escribiendo. Abrazos a usted también.
jacinta | 6 de Agosto de 2007 - 03:54 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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