30 de Julio de 2007
El derecho al ocio
Pareciera que de todo se nos inculca y habla en la vida menos del derecho a descansar, a no hacer nada. Se nos dice que debemos trabajar, estudiar, aprender, acumular, proveer, crecer, titularnos, seguir aprendiendo, acumular más, correr, gastar, invertir, comprar, tener, hipotecar… pero nunca se nos dice “detente, para, mira a tu alrededor, no hagas nada, duerme, sueña, se perezoso unas horas, disfruta”.
Hay gente que no sabe cómo descansar, cómo parar, cómo tomarse un rato para sí mismo y no hacer nada “importante”. Y luego, ¿qué es “importante”? ¿Invertir en la bolsa o acariciar a un gato? ¿Manejar un Ferrari o ver las estrellas por la noche? ¿Ascender en la escala corporativa o sembrar un jardín de flores? ¿Calcular las deudas y las formas de pago o detenerse a escuchar el canto de un pájaro?
Hay gente que no puede estar sin ver el reloj a cada instante, que tiene una prisa interior que está marcada no por el ritmo de su personalidad, sino por el ritmo que impone la enajenación externa de nuestros días. Siempre he pensado que una de las grandes claves en la vida es reconocer y aceptar nuestro ritmo interior personal y adecuar nuestra vida a ello, todo lo demás es vivir y obrar a marcha forzada, agrediéndonos a nosotros mismos.
¿Cuántas personas se deprimen tanto al retirarse de sus trabajos que al poco tiempo terminan enfermos y hasta muertos, porque no saben qué hacer con sus horas ni con su vida, porque consideran que si ya no "trabajan" ya no son "importantes", ya no son "alguien"?
Desafortunadamente la gran mayoría de nosotros no tenemos el privilegio de poder hacer lo que nos gusta en la vida y vivir de ello. O de trabajar en algo que realmente nos apasione y que sea, más que un trabajo, un mecanismo de realización personal. Es entonces cuando el ocio me parece tanto más importante. Un elemento indispensable para no perder la cordura, para mantener el balance, para liberarnos del stress de un trabajo que poco o nada tiene que ver con nosotros, con nuestra esencia, con nuestros talentos, con nuestro potencial. Un pequeño espacio que nos permita flotar y no desperdiciarnos a nosotros mismos o a nuestro brevísimo paso por este mundo.
me recordó a santa teresa:
"acuérdate que no tienes más que una alma, ni has de morir más que una vez, ni tienes más de una vida breve...y darás de mano(dejarás)muchas cosas..."
Este descanso, para muchos, son los libros, los grandes liberadores de la humanidad, de la asquerosa opresión de los trabajos. Las palabras son eso: el paisaje de noche, la espalda del gato, el individuo que se sienta en una hamaca en Punta Uva, sin hacer nada... más que quitarse de encima los demonios que nos obligan a estar 8 horas en un lugar, todos los santos días...
Guillermo Barquero | 31 de Julio de 2007 - 06:22 AMcomparto esta pocicion, aqui en san francisco, ca. he aprendido a valorar mi propio tiempo o sea a incluirlo en una forma conciente en mi horario diario o semanal. Despues de descazar por 2 dias este fin de semana, regrese anoche a mi trabajo en el aeropuerto mas dispuesto a batallar por 8 horas. Ahora me estoy alistando a dormir, son como las 8am. y asi seguir con la lucha diaria. Adelante, jaime
Jaime Arabia | 31 de Julio de 2007 - 04:49 PMexcelente tema. simpre veo gente asi..estresada, y uno mismo...que ahuevado, todo el colectivo se presiona a si mismo con ideas y deberes que a veces nos hacen crecer..pero que muchos son una carga...y es que en esta sociedad est[a mal visto, y es un valor negativo todo eso...la vagbunderia, el hacer nada...todos estan muy progresistas construyendo la nacion y algunos porvenires...
maluigi | 1 de Agosto de 2007 - 03:22 AMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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