26 de Julio de 2007
Vicio-nes: Historia de un taxista
Hoy tomé un taxi. En medio de los embotellamientos, del humo que nos disparaban los buses dentro del vehículo y los estertores de los pitos ajenos, el taxista habló incontenible.
El día había comenzado pésimo para él: un fulano le pidió que lo llevara al aeropuerto porque dizque venía su mamá de Los Ángeles, pero ya puesto allá se desapareció y no le pagó los 20 dólares que habían acordado por la gira.
Se quejaba del tránsito, de lo poco corteses que son los conductores, de cómo bloquean las esquinas en los semáforos sólo por capricho. “Pero esto es el gran San Salvador”, repetía una y otra vez, como un leitmotif irónico.
“Entonces la gente cree que es mejor irse a los Estados Unidos, pero no se dan cuenta de que también allá la vida es difícil, si lo sabré yo”, decía.
Había vivido 21 años entre Miami, Atlanta y Houston. Había sido querido de una prostituta, vendedor de drogas, taxista y falsificador de documentos. Amasó y perdió fortunas por ese mal amor y por los años en la cárcel. Perdió todo, de hecho. Estuvo preso en dos ocasiones, primero un año por lo de las drogas, y la última, cuatro años en una cárcel de Colorado por falsificación de documentos; finalmente fue deportado.
No puede volver a los Estados Unidos, aunque puede gestionar un perdón, cuyo trámite podría tardar entre cinco y siete años para lograr una respuesta positiva.
Le pregunto cómo ha sido la reinserción. Pésima, me dice, el país está muy mal.
Ha trabajado acá de vendedor en el mercado y hasta hace tres meses ha tomado el taxi en el que me lleva desde la iglesia del Calvario hasta Galerías.
“Pero estamos en el gran San Salvador”, me repite, con una amarga sonrisa despidiéndose. Como si estar acá fuera consuelo.
(Publicado en LPG, 14 de febrero, 2004).
me parece que el taxista confunde gran san salvador como sinonimo de "area metropolitana", con "grandioso".
hace unas semanas me toco tomar taxi en noche de tormenta, de la terminal de oriente a santa tecla...igual, el taxista no paro de hablar, y para evitar el trafico se desvio por unas chifurnias fantasmagoricas, que alivio senti cuando vi la torre cuscatlan!!! le manifeste mi admiracion por lo bien que conoce la ciudad, y me respondio con una definicion mas acertada de san salvador: -¡es que aqui me crie en este basurero!
vivo ejemplo del cariño-desprecio por el terruño.
Porque cualquiera se siente en la libertad de despotricar contra su país, y de defenderlo a muerte cuando otro se lo ofenda.
Aunque no duden en cambiarlo en un santiamén por el $ueño Americano
medea | 27 de Julio de 2007 - 07:10 AMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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