24 de Julio de 2007
Noticias de "allá"
E. vive en San Salvador. Hace poco tiempo se graduó de médico general. En su promoción había 200. De todos esos médicos graduados, apenas 20 tienen trabajo al día de hoy. Uno de ellos trabaja regentando una farmacia en un centro comercial porque fue lo único que consiguió.
E. trabaja en un centro de salud los fines de semana y días feriados. Gana aproximadamente el mismo salario que gana una empleada doméstica que conozco acá en Costa Rica, un poco más de 300 dólares. Aunque tiene prácticamente toda la semana desocupada, por ley se le prohíbe tener otro trabajo.
E. aguanta y permanece en el centro de salud porque hay promesas de que “más adelante” podrán promoverlo a un cargo mejor, lo cual a su vez mejorará su salario. Ha estudiado 6 años. Pensar en sacar una especialidad significa estudiar por lo menos 6 años más. Y no tiene recursos para montar un consultorio privado.
Su compañero es O. No tengo la menor idea de lo que vive O. Ese tipo de preguntas me parecen delicadas y mejor ni las hago.
Me cuentan de San Salvador. Las mismas malas noticias de siempre, sólo que peores. El trabajo está escaso. El que hay es mal pagado. El que tiene uno se aferra a su puesto aunque no se sienta realizado como persona ni le gusten las condiciones de trabajo ni mucho menos el sueldo. El que puede, tiene un trabajo principal y hace trabajitos extra, para complementar el ingreso.
La calle está dura. Muy dura. Se puede, por ejemplo, trabajar en un call center. Dell tiene uno en SS. Se puede también trabajar como “valla publicitaria ambulante”: te contratan para sostener mantas con publicidad de alguna empresa en algún punto de mucho tráfico de la ciudad. Aguantando sol, hambre, sed, cualquier cosa. Todo por un par de dólares. En último caso podés dedicarte a vender películas y discos piratas. Aún antes de estrenarse las películas en el cine, la versión pirata ya circula en San Salvador a uno o dos dólares.
Los muchachos que están en la secundaria, a poco de bachillerarse, no están buscando la Universidad en la que van a estudiar, con qué carrera van a seguir su formación. Los muchachos ya tienen armado su proyecto de vida: al bachillerarse, irse para los Estados Unidos, a trabajar de lo que se pueda. De todos modos, casi todos tienen un pariente o un amigo allá. No importa la manera de irse. La ilegalidad o el peligro de un viaje tienen poco que ver con dicha decisión.
El Oriente del país se está quedando sin gente de manera acelerada por aquello del migrar (los USA, los USA, los USA es la obsesión de muchos). Así es que no es difícil ver a hondureños y nicaragüenses llegando a trabajar a aquella zona. Panaderos, zapateros, sastres, todos aquellos oficios artesanales están desapareciendo porque los jóvenes no quieren hacer esas "cosas de viejos" o porque tienen a alguien que les envía una remesa mensual lo cual posibilita joderse lo menos posible con trabajar (recordemos al Negrito del Batey, "porque el trabajo lo hizo Dios como un castigo"...)
Cada quien vive en su burbuja personal. Inventando maneras de aislarse de la sucia realidad. E. y O. no ven noticieros, no leen el periódico. Como el dinero es escaso casi nunca van al cine y no salen a comer. Quizás se toman un café de vez en cuando en La Gran Vía o en Multiplaza, esas obscenas muestras de que en El Salvador hay dinero. Mucho dinero. Demasiado dinero. Pensás en La Gran Vía y pensás en el centro de San Salvador poseído por la suciedad, los plásticos negros, los vendedores, los delincuentes. Esa sucursal del infierno donde nadie se atreve a meter mano, ni siquiera las autoridades.
La gente es amable pero distante. Su casi extinto sentido del humor es amargo, cínico. El discurso del que te atiende en cualquier área de servicio es aprendido, automático, frío, hueco, no sincero. Hay hipocresía y competencia desleal. Hay un afán enfermizo por comprar. El status se define por el aspecto, por lo que se tiene, por lo que se mira, no por lo que se es (“lo que se es” en este caso me significa tus cualidades como ser humano, no tu cargo ni tu apellido).
Muchos amigos se han ido. Reaparecen de visita, cada vez de manera más espaciada. Muchos piensan en irse, es la fantasía secreta favorita de cualquiera. Pero E. y O. planean poco para el futuro. El único plan definido es vivir juntos “algún día, cuando ahorremos lo suficiente”. Es un plan íntimo pero sirve como aliciente para ver hacia adelante en un país que, como única perspectiva, ofrece oscuridad e incertidumbre. Donde es difícil soñar sin interrumpir el sueño con una secuencia de violencia o de dramáticos aprietos económicos. Donde hay que tener una gran fortaleza interior para no desmoronarse o sucumbir ante la amargura.
Eso que escribis suena mucho a Guatemala. Cambiálo por donde dice San Salvador y es totalmente creíble. Tal vez aquí los médicos recién graduados puedan conseguir trabajo con mayor facilidad que allá, pero lo cierto es que una plaza de 4 horas en un hospital público para un médico especialista, pagan alrededor de $500. Tampoco es mucho por esos otros 6 años de estudio.
marielos | 24 de Julio de 2007 - 10:15 PMHola.
Me gusta mucho como escribe. Como usted tengo una vision muy realista y pesimista a la vez sobre como esta este país. Me duele (no estoy exagerando cuando digo esto), me duele que personas como usted se vayan de este suelo.
Lo unico malo que le veo a lo que escribe es que GENERALIZA. Este parrafo "La gente es amable pero distante. Su casi extinto sentido del humor es amargo, cínico. El discurso del que te atiende en cualquier área de servicio es aprendido, automático, frío, hueco, no sincero" describe no a los salvadoreños sino a cualquier grupo de personas en cualquier ciudad, en cualquier pais, en cualquir cultura.
Se que no va a publicar este comentario, pero al menos me quedare contento que lo leyo para decidir si hacerlo o no.
¿Verdad que Costa Rica es un pais precioso? Que lo disfrute mucho, la envidio un poquito por ello.
Soy Salvadoreño | 25 de Julio de 2007 - 12:11 AMSoy Salvadoreño: los únicos comentarios que no publico y que no publicaré, son los spams, los que no tienen que ver con lo que se ha posteado, los que sirven de auto-promoción y los que contienen insultos hacia mi persona, hacia el contenido o el estilo de este blog o hacia los comentaristas que comparten sus opiniones sobre las entradas. De todo eso, por desgracia, he tenido por aquí.
Me parece por otro lado que usted también generaliza al decir que describo "a cualquier grupo de personas en cualquier ciudad, en cualquier pais, en cualquir cultura".
Por supuesto parto de que hay excepciones en todo. Lo que pasa es que en algunos lugares (o áreas de trabajo, pero sobre todo en las áreas de servicio al público), uno siente un desinterés total del que atiende hacia el que requiere un servicio. Pero es comprensible. Trabajar en un área de servicio (ser chofer de bus, atender un restaurante de comida rápida, una oficina de gobierno o alguna oficina de reclamos) es un trabajo muy estresante. En El Salvador, el stress de los bajos salarios, la criminalidad y el desasosiego ante la falta de perspectivas de mejorar la situación no colaboran para mejorar el humor de la gente.
Además, trato de transmitir nada más lo que me dice más de algún salvadoreño que pasa por acá, y quizás es un defecto de nuestro hablar, pero siempre generalizamos. Con toda seguridad hay quienes viven bien galán en El Salvador, y lo digo por experiencia, hay gente que asegura que el país está muy bien y mejor que nunca, como si no hubiera ningún tipo de problemas.
Y sí, Costa Rica es precioso, aunque aquí también se cuecen habas, como en todas partes.
Saludos y gracias por comentar.
Está jodida la cosa, y no tiene solución en el corto plazo, más que la emigración.
Pero como se trae tanta gente al mundo sin saber como los van a mantener ? y la Iglesia y sectores extremistas que se oponen al control natal, parecemos cuyos ! aparte la causas históricas de la desigualdad.
Sí es verdad, en el mundo que describe se mira un salvadoreño muy frío, endurecido por la vida, aunque en el fondo guarden su simpatía y alegría.
Tampoco pongamos visiones tan sombrías Jacienta, que la esperanza es lo último que se pierde ! y los salvadoreños nos las ingeniamos para irla pasando.
Saludos cordiales
Luis | 25 de Julio de 2007 - 01:44 AMSi bien coincido con que las cosas por acá están tristes, duras y dolorosas, lo cierto es que, como buenos salvadoreños, y tal como lo dice el comentario anterior, lo cierto es que nos las ingeniamos para "irla pasando" y no perder el sentido del humor, no es fácil, definitivamente no lo es, pero en fin, la vida no es justa, la vida es una desgraciada que juega con nosotros como mejor le parece y, la verdad es que, como dicen ciertas camisetas graciosas por ahí, hemos aprendido que "Si la vida te da la espalda, hay que tocarle las nalgas"
Saludos Jacinta
Alberto Enrique Chávez Guatemala
Alberto | 25 de Julio de 2007 - 02:16 AMcuanto duele aceptar nuestra realidad.... verdad?
Carlos | 25 de Julio de 2007 - 05:21 AMWilly decidió nacer en El Salvador porque le gustó el nombre. Da esperanzas pensar en la "salvación". Cuando se dio cuenta de que el concepto era falso (tres guerras en un siglo),soñó que todos los salvadoreños habían desaparecido del terruño. En efecto, cuando despertó se encontraba trabajando de albañil en un proyecto de construcción en Los Angeles (otro nombre esperanzador) y se dió cuenta de que era cierto que todos los salvadoreños habían desaparecido de su tierra natal. Soño en que algún día volvería a un paraíso. Y tenía un poco de razón: sin gente El Salvador se convirtió en un paraíso, en una verdadera salvación. Volvió la flora y la fauna natural. Desapareció la contaminación ambiental y los ciervos y tigrillos de nuevo caminaron por los bosques de ceibas y maquilishuats en lo que una vez fue el centro de una ciudad. Willy soñó en que alguna vez volvería al paraíso y vivió con esa esperanza hasta morirse en Los Angeles de complicaciones cerebrales después de haber sufrido un asalto. Su última visión, antes de partir, fue la imagen de sí mismo y su mujer nadando en las aguas puras y cristalinas de un río que una vez conoció con el nombre de Acelhuate.
Carlos | 26 de Julio de 2007 - 09:37 AMSabes soy salvadoreña y tu comentario la verdad no me párese tu comentario es muy generalizado la verdad los salarios en el salvador son menos que en Costa Rica
Pero para alguien que no conoce costa rica te puede creer pero yo he visitado costa rica y la verdad los precios son mas elevados que en El Salvador lo digo por que he vivido en costa rica mis primos son ticos y tengo un primo que salio de la universidad en costa rica y le costo encontrar trabajo pienso que eso se da en todos los países.
Si en algunos casos cuesta encontrar trabajo pero los sueldos no son tan bajos algunos si no lo puedo negar mi hermano solo es un técnico y su sueldo es de $500 dólares mensuales y sobrevive claro lo que yo en Costa Rica no puedo por que en Costa Rica los precios son el doble que en EL Salvador aquí en Costa Rica tendría que ser el doble se te olvido comentar que de hecho ganas mas pero igual gastas.
decirte como que tu me digas que en Costa Rica no hay pobresa
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