9 de Julio de 2007
The Good German
En el final de la II Guerra Mundial, mientras los aliados se reúnen en Potsdam, un periodista asignado a cubrir dicho encuentro se mira envuelto en una serie de acontecimientos que involucran a su antigua amante, su chofer (que luego aparece muerto) y a un hombre que todos dan por muerto pero que en realidad está escondido en las ruinas de Berlin bombardeada.
The Good German de Steven Soderbergh narra esta historia en clave de film noir y con toda una minuciosa recreación de las películas de los años 40. Desde su filmación en blanco y negro hasta las ambientaciones y ángulos fotográficos, pasando por los créditos iniciales, la música y los cambios de escena, la película nos traslada magníficamente a aquel tipo de cine. De no ser por la presencia de rostros muy familiares del cine actual, la cinta bien podría pasar por original de aquellos años.
George Clooney interpreta al Capitán Jake Geismer en su intento por entender por qué tanto rusos como americanos andan detrás de Emil Brandt, para cuya localización se sigue de cerca a Lena, su esposa y ex-amante de Geismer.
La trama se complica cuando aparece muerto Tully, interpretado por Toby McGuire, y quien fuera no sólo el chofer asignado a Geismer sino el amante de turno de Lena.
Seguimientos silenciosos, búsqueda de documentos, atar cabos y nombres, poco a poco el misterio se torna más denso e inexplicable. Se revelan verdades: Emil Brandt fue el secretario de Franz Bettman, quien dirigía un proyecto secreto llamado Campo Dora, en la profundidad de una montaña y donde miles de judíos murieron mientras trabajaban en la elaboración de armamento para ser usado durante la guerra.
El final me pareció algo decepcionante, en el sentido que se acumuló mucha tensión y misterio durante la trama completa. Tampoco deja uno de recordar la escena final de Casablanca, demasiado similar la presencia del avión y la chica que parte dejando atrás al héroe.
Las actuaciones resultan algo extrañas. Cate Blanchet interpreta a Lena con una expresión tan dura en el rostro que apenas podemos entrever sus sentimientos o motivaciones, dureza que no se altera cuando se reúne con su esposo en las ruinas de una estación de metro o durante sus reencuentros con Geismer. Y McGuire, en un personaje opuesto a lo que nos tiene acostumbrados, me parece que cae en excesos para convencernos de lo violento que puede ser.
Sin embargo, creo que merece la pena verse por la novedad y la frescura visual, por lo bien logrado que está el "feeling" de película de los 40, que permite apreciar la belleza que posee la fotografía en blanco y negro, con el uso de luces y sombras, tomas directas a los rostros de los actores, desde ángulos que hoy en día ya no se acostumbra.
"Sin embargo, creo que merece la pena verse por la novedad y la frescura visual, por lo bien logrado que está el "feeling" de película de los 40,"
Esto me recuerda a ciertos desfiles de modas, cuando el diseñador, en lugar de estrujarse la mollera para tener ideas, se limita a hojear antiguas revistas y fusilar. Luego sale por peteneras con eso de "su colección, inspirada en los años..."
¿Realmente no tiene Hollywood nada mejor en cartera que copiar viejas películas? Bueno, a lo mejor no. Si últimamente se limitan a darle a la manivela de los tebeos y los dibujos animados y las secuelas (de Spiderman a Transformers, de Rocky a PiratasIII), a lo mejor eso de filmar una película en blanco y negro les parece rompedor y revolucionario.
Cualquier día copypastearán a Mel Brooks y harán una peli moderna, en color !y muda!
Arturo Quirantes | 10 de Julio de 2007 - 10:16 AMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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