6 de Junio de 2007
¿Debemos cobrar los escritores por nuestro trabajo?
En Marca Acme encontré hace un par de días un artículo escrito por Luis Benitez, escritor argentino, con el título del post de hoy. Es un asunto del que se habla poco y que cuando se discute llega a suscitar burlas, rechazo o incomprensión entre los mismos colegas escritores.
Con la autorización del autor y de Marca Acme, reproduzco el artículo en su totalidad.
Lo único que se le olvidó mencionar a Benitez es otro de esos "regalos" que hacemos los escritores: textos para antologías, por los cuales muy rara vez se le paga al escritor los derechos correspondientes y, en el peor de los casos, no recibe de los editores un ejemplar de cortesía o por lo menos, la ficha técnica del libro para agregarla al curriculum personal. Y podría, por experiencia, citar varios ejemplos más de trabajos que hacemos los escritores de gratis pero... mejor lean el artículo:
¿Debemos cobrar los escritores por nuestro trabajo?
Entre los problemas que afectan a los escritores en América latina, uno de los fundamentales es la falta de reconocimiento del valor económico que tienen nuestras actividades. A diferencia de lo que sucede con nuestros colegas de Europa y los Estados Unidos, para los latinoamericanos el pago de nuestra participación en publicaciones, mesas redondas, conferencias, encuentros culturales y otros eventos es más una excepción que la regla misma. En recuadro (más abajo), un nomenclador sugerido por la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC), para regir la actividad en la Unión Europea, da cuenta de la brecha que existe entre la valoración del trabajo de un autor de un lado y del otro del Atlántico.
El tema no es tan inocente ni la respuesta a la pregunta tan obvia. En Latinoamérica, muchas lucrativas editoriales, más revistas y periódicos con centenares de avisadores, siguen pensando que no.
Curiosamente, cuando esas mismas compañías le encargan un artículo a un periodista o una sesión de tomas a un reportero gráfico, a nadie –en general- se le ocurre que vayan a hacerlo gratis. Ninguno de esos profesionales aceptaría hacerlo por el “honor” de que sus palabras o sus fotografías sean publicadas, con el único premio de que sean apreciadas por los lectores de esos medios.
Del mismo modo, en nuestros países, cuando una entidad oficial o privada decide organizar, por los fines que sean, un ciclo cultural, raramente agrega en sus libros contables una lista de pagos destinada a abonar los honorarios de quienes van a leer sus trabajos en el curso de esas actividades, quienes dictarán conferencias, serán jurados de concursos literarios y otras actividades afines donde, directa o indirectamente, se necesite del esfuerzo y la capacidad de algunos escritores.
Estamos hablando de universidades, de obras sociales, de sociedades de profesionales, de asociaciones gremiales, de bibliotecas públicas y privadas, inclusive, de empresas con notorios fines de lucro. De organismos que disponen de un presupuesto administrado por contadores y sometido a un balance anual.
Esas mismas entidades disponen fondos para la ampliación de obras edilicias, pago de bienes y servicios contratados, alquileres, compras, gastos de representación y otras obligaciones lógicamente remuneradas. ¿Por qué no es lógico pagarle a un escritor?
Desde luego, no estamos hablando de autores como Vargas Llosa, que por dar una conferencia sobre sí mismo en una universidad se lleva –muy justificadamente- sus buenos miles de la moneda en curso.
Estamos hablando de la mayoría de los escritores, que en América latina reciben la posibilidad de publicar sus artículos, poemas, críticas literarias, dictar una conferencia, formar parte de un jurado literario, como si fuera exclusivamente un honor –que de veras lo es- pero no, con público consenso, una actividad, un trabajo, una labor que impone una compensación económica. También sucede, para la misma situación, algo peor: que ejercer algunas de esas tareas sea entendido como “un privilegio” –algo que no es o, al menos, no debería serlo-. Algo que queda supuestamente bien pagado por el solo hecho de que muchos otros no puedan exhibirse en el mismo escaparate, no es un privilegio, es simplemente una estupidez, si su valor se reduce a eso. ¿No se trata de algo obvio esa condición de mera estupidez? ¿No convierte al artículo, la participación en un recital, la conferencia, también en algo sin valor, ni siquiera simbólico?
Curiosamente –aunque resulta doloroso- en muchos casos son los mismos escritores quienes avalan esta depreciación de su trabajo. Se ofenden varios cuando otros les decimos que nuestro trabajo comparte esa condición con cualquier otro oficio o profesión, a los que nadie les negaría la necesaria contraprestación. La condición de “escritor profesional” les parece a muchos que contiene –además de un matiz admirativo- también una acepción de mercenario, de pluma de alquiler, reñida frontalmente con la condición de “autor serio”. Una paradoja: los autores indiscutidamente “serios” (que suele confundirse con “consagrados”, marketing editorial mediante) no suelen hacer nada gratis: en dinero o en especie, todo se lo cobran. Hacen lo correcto.
Me dicen otros que, en caso de querer extender una factura por sus trabajos, serían rechazados, aprovechando la amplísima oferta para tan poca demanda. Los escritores no tenemos un gremio (salvo contadas excepciones regionales) y contamos con muchos rompehuelgas, pero mientras no hagamos valer nuestro trabajo, será más y más depreciado… incluso y primeramente, por nosotros mismos, trabajadores en una sociedad donde aquello que no es susceptible de ser valuado en dinero sencillamente no existe.
Cuánto deberíamos cobrar los escritores
Como base de comparación, veremos a continuación una tabla de honorarios para escritores, discriminados por caso, según recomendación de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) (http://www.escriptors.com). La información proviene del web site www.escritores.org, de España, y los valores están expresados en euros.
Conferencias (sin derecho de publicación) 320 €.
Derechos de publicación en revista o libro colectivo 200 €.
Conferencias en instituciones y empresas (sin derecho de publicación) 600 €.
Derechos de publicación 200 €.
Ponencias en jornadas y encuentros 400 €.
Debates, coloquios y comunicaciones mesas redondas 200 €.
Charlas en centros de enseñanza públicos 200 €
Tertulias, mesas redondas y debates (radio) 200 €/hora*
Tertulias, mesas redondas y debates (televisión) 480 €/hora*
Dirección de colecciones editoriales 2% ventas
Lectura y asesoramiento Libros 125 €/libro
Consultas y asesoramientos sin desplazamiento 75 €**
Consultas y asesoramientos con desplazamiento 125 €**
Informe sobre consulta. Informe 140 €**
Informe sobre consulta con documentación 175 €**
Estudios y proyectos con memoria descriptiva 260 €**
Escritos en catálogos, programas de mano, exposiciones, etc. institucionales 125 €/página.
Redacción de artículos, textos y entradas en obras colectivas, diccionarios, enciclopedias, etc. Depende especialización 125 €/pág.
Colaboraciones esporádicas y/o urgentes en prensa periódica 125 €/pág.
Jurados de premios literarios 280 €***
Con lectura de originales 375 €.
Sin lectura de originales 185 €
*Convienen entender: por hora de emisión, no de estancia en la emisora.
**Estos son los mínimos. El presupuesto o facturación conviene calcularlo a partir del baremo 55€/hora.
***Mínimo en cualquier caso. Dada la diversidad de premios y de sus convocantes, recomendamos exigir una cantidad por título a leer y establecer el precio multiplicándolo por el número de obras presentadas a concurso.
Jacinta a las 03:30 PM | Referencias 0voy a sacar mi pasaporte italiano (nieto soy de una italiana) para presentarme como europeo y que las ONGs me paguen como italiano y no como nica =)
Rodrigo Peñalba | 6 de Junio de 2007 - 04:42 PMpues si, así debería de ser, me da rabia...los editores ganan, el que maneja la máquina gana, el que vende el papel gana, el diseñador gana, los puesto fijos de una revista, periodico o editiorial ganan...pero los que brindan lo más importante..."EL CONTENIDO"...NO, hay que pedirles favores, que si pueden enviar un articulito, etc...no jodás...
maluigi | 7 de Junio de 2007 - 04:16 PMDe acuerdo, el trabajo de escribir es tan trabajo como cualquier otro. Hay que desmitificar la imagen del escritor como alguien inspirado por musas o por estados alterados de conciencia: presentar a quien escribe como alguien que se entrega a una labor técnica demandante.
Maria | 8 de Junio de 2007 - 03:43 AMJacinta:
¡Po su puesto que deben cobrar! Creo que parte del problema son ciertos resabios coloniales de clericalismo que se traduce en cierto 'desprecio" por el sucio dinero. Cobren y háganse ricos. Es la única manera de crear una vigorosa comunidad de literatos de calidad.
JC | 9 de Junio de 2007 - 08:41 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
Recuerda que el insulto nada tiene que ver con la libertad de expresión, por tanto si tu comentario resulta insultante u ofensivo será borrado.
