5 de Junio de 2007
Ronald Morán: Opciones para escapar
Si vive en San José de Costa Rica o piensa venir de visita durante este mes, le recomiendo la muestra del artista salvadoreño Ronald Morán llamada "Opciones para escapar" y que se exhibe en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC).
Al respecto, escribí este artículo-entrevista para Centroamérica 21, que hoy comparto. Las fotos son mías (tomadas de la video-proyección).
Opciones para escapar
Las imágenes utilizadas por el artista Ronald Morán en su reciente muestra “Opciones para escapar”, funcionan como llaves que abren la cerradura de la memoria. Todo espectador se sentirá tocado y seducido a sumergirse en la memoria de sus viajes y mudanzas, un común que nos identifica tanto: el movimiento, la migración, el traslado, el viaje que miles han hecho llenos de esperanza a otra parte, para ir o regresar, para comenzar una aventura o para concluirla.
La exhibición que actualmente se presenta en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de San José, Costa Rica, consta de dos series de fotografías y una video-proyección. Todas las fotografías que componen las series comparten un elemento común: una línea horizontal que cruza la foto en dos. La línea puede ser la estela de humo que dejan los aviones en el cielo; caminos, carreteras, vistos desde el aire; la estela que algún barco o lancha puede dejar sobre el mar, también visto desde arriba.
Según el artista, esa línea simboliza “las divisiones, el rumbo, las fronteras, todos esos anhelos que desparecen o que en el mejor de los casos se cumplen, como las líneas en el cielo o en el agua, lo que queda en el caso de los caminos”.
Morán sitúa el origen de este trabajo en su interés por el tema de las migraciones, “sobre todo estando en contacto directo, donde hasta la economía de todo un país depende de ese hecho. Me intrigaba mucho trabajar el tema y tratar la manera de no caer en lugares comunes, aunque este tema curiosamente tampoco se ha abordado tanto por los artistas salvadoreños. Me interesó no caer en regionalismos porque creo que la migración es de todos los humanos, por lo tanto quise no sólo enfocar mi propuesta en la realidad inmediata, sino tratar de verlo como algo global”.
La calidad de “Opciones para escapar” descansa sin duda en dos aspectos: en el minimalismo de la presentación y en la efectividad del recurso visual. Porque Morán logra su cometido: es virtualmente imposible permanecer indiferente y sin acudir a algún recuerdo íntimo, indefinido sobre nuestra propia vida de trashumantes. El artista logra esta reacción en el espectador de manera sutil, imperceptible: nos trasladamos a la región del recuerdo o del soñar despiertos.
1. Opciones para escapar a otro lado más seguro
2006. Tríptico fotográfico (3 Lamba print, 54 x 12)
“Reflexión acerca de la necesidad de migrar. Las tres formas posibles: cielo, tierra, mar. Crear una línea que atraviese los planos, sinónimo de rumbo, destino, movimiento, de frontera”.
Tres fotografías donde se mira el rastro de un jet en el aire, una carretera en el campo y el rastro de una nave en el mar. Puestas juntas, se forma una línea al centro, como si cada foto fuera parte de un rompecabezas. “Esta pieza hace referencia a la necesidad de fuga que provoca un ambiente que te pertenece cada vez menos por distintos motivos; las tomas son de paisajes salvadoreños pero el mensaje, que es lo que me interesa, es universal, las 3 maneras de emigrar: cielo, tierra y mar, depende de las condiciones reales de cada quién”, explica Morán.
2. Leve metáfora del tiempo en el espacio
2007. Políptico fotográfico (28 Lamda Print, 10 x 8 c/u)
“Con estas fotos intenté visualizar en imágenes cómo un punto en movimiento se desplaza por el espacio, no importando las fronteras, ni el color del paisaje, ni el tiempo. También busqué capturar las huellas antes que el viento hiciera lo suyo; como muchos anhelos que se deshacen luego de ser realizados”.
Este es un políptico formado por 28 fotografías. Para lograrlas, Morán trabajó tres años recopilando las fotografías deseadas. Fueron tomadas en el cielo de distintos lugares como El Salvador, México, Italia, España, Estados Unidos, Uruguay, Colombia y Argentina. La intención era capturar las huellas que dejan los aviones, para luego hacer una sola línea.
Según Morán, el tomar estas fotos ocurrió de manera bastante natural: “Así como logré capturar algunas (fotos) una vez, así dejé perder muchas, no se forzó nada, no siempre dejan huellas los aviones”.
La línea está formada de tal manera que “donde termina la huella de una foto, empieza la otra hasta formar una huella que mide 9 metros de largo; la pieza se llama ‘Leve metáfora del tiempo en el espacio’ y es precisamente eso, ver el deslazamiento sugerido por las huellas que deja en el espacio un punto en movimiento que atraviesa países, colores de atmósferas. La línea como símbolo que unifica las demás piezas de la serie”.
3. Breve cuestionamiento que traspasa el estado material
2007. Video proyección, 8.4 minutos
“Reflexión sobre lo efímeros que suelen ser el espacio y el tiempo, cuando existen sentimientos encontrados como la distancia y, más aún, los anhelos por regresar o escaparse”.
Aquí Ronald Morán contó con la colaboración de otro artista para las fotos, Teyo Orellana, así como de David Herrera en la producción digital. Las fotografías son superpuestas dando la impresión de movimiento, pero la impresión es falsa. Lo que cambia es cada imagen, aunque a todas las une la línea recta, horizontal, de caminos, senderos, carreteras, en medio de campos cultivados, de caseríos, en el aire con los aviones.
En referencia a la video proyección, Morán piensa que “la manera de cómo se percibe sensorialmente es distinta por el movimiento y la música (que incluye ‘Bibo no Aozora’, Ryuichi Sakamoto, Jakes Morelenbaum, Yoichiro Goton; ‘Close to Home’, Lyle Mais; ‘Letter From Home’, Pat Metheny Group). Pueden agregarle un sentido mas nostálgico”.
Para Morán irse o regresar desencadenan los mismos sentimientos: “Los sentimientos encontrados me interesaron mucho para transmitir esa sensación, el arrepentimiento, la nostalgia que te dejan las despedidas, más cuando son forzadas. Es algo inexplicable, por eso me interesó mucho abordar de esta manera el tema”.

Rumbos futuros
Cada trabajo supone para el artista algo así como un viaje interior. Se comienza con una idea, muchas veces no se tiene claro el destino, pero se aventura en el camino creativo en cuyo andar se encontrarán las respuestas. ¿Cambió en algo para Ronald Morán su concepto inicial a medida que iba trabajando o cuando terminó el proyecto?
“Creo que sí, siempre te deja algo la reflexión, es un proceso en el cual debes desechar muchas ideas en el camino. A medida que te adentrás en el tema, surgen más dudas, más información, mejores posibilidades de conectar con el tema, además viajando podés de alguna manera comprender ese hecho. Te aseguro que tengo mucho más respeto ahora por esas personas que dejan todo para largarse a buscar un futuro aunque difícil y arriesgado, pero más esperanzador que la realidad salvadoreña en especial”.
Por el momento, Morán se encuentra preparando su presentación para la Bienal de Venecia con una pieza por la cual lo invitaron y aunque piensa que es algo en lo que no trabajará más, hizo la excepción para montar “Habitación Infantil”, una pieza similar a “Hogar Dulce Hogar”.
“Habitación Infantil” habla sobre la incidencia de la violencia desde muy temprana edad. En la instalación hay muchas armas de juguete, de agua, dardos, computadoras y video juegos: “los objetos de distracción infantil convertidos en una bomba de tiempo que genera una mentalidad inmune al dolor”.
También prepara una muestra en septiembre para una galería de Miami. “Opciones para escapar” podrá verse en San José hasta el 30 de junio.
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