30 de Mayo de 2007
Un montón de tristes Barbies
Recuerdo que cuando era niña, el concurso de Miss Universo generaba grandes expectativas y era casi inconcebible que alguien no viera el concurso por televisión. El show duraba lo que tenía que durar, las muchachas hablaban el tiempo que querían, no se miraban los puntajes de los jueces y en fin, todo era muy diferente al concurso actual. Más imperfecto, menos uniforme, menos frío. Si alguien se tropezaba, se caía o se iba por el camino equivocado, era tomado con una sonrisa y se seguía adelante.
Durante varios años seguí viendo el concurso ya casi que por costumbre y no en realidad por gusto. Y luego dejé de verlo varios años. Recién el año pasado y éste volví a verlos, sobre todo porque no había otra cosa que ver en la tele. La impresión que tengo ahora es que se trata de un programa deslucido, monótono y que, aunque está cuidadosamente milimetrado cada movimiento, palabra y minuto que dura la transmisión (dos horas exactas), ha perdido toda vida y es nada más un trámite público a cumplir.
No voy a meterme a discutir si este tipo de concursos degradan o “utilizan” a la mujer. Creo que lo que ocurre ahora con el Miss Universo es más triste que eso. Un rápido paneo por las participantes me hizo darme cuenta de algo que ya he pensado en otras ocasiones: la imposición de un “uniforme” de belleza. Si se fijan, casi todas las participantes tienen rasgos, peinados y cuerpos muy similares y no se trata de que usaron la misma ropa o las peinaron y maquillaron de la misma manera. Una obsesión por los cabellos alisados, por cierto color de piel, por cuerpos de tetas grandes mientras al mismo tiempo se pueden contar las costillas... la diferencia y lo que identifica a cada muchacha ha sido operado, domesticado, anulado y guardado para que todas se comporten y sobre todo, se vean más o menos de una manera uniforme. Ese paneo, ese repaso que hace la cámara por las participantes antes de elegir a las que pasan a la segunda ronda, me pareció así como un triste desfile de Barbies. Todas bonitas y demasiado igualitas con cuerpos inyectados, implantados y modificados a antojo.
La individualidad desaparece cada día más rápido del concepto de belleza personal (séase hombre o mujer) y hay una especie de empeño (impulsado por los medios publicitarios, sobre todo, pero secundado por la sociedad completa) en establecer un cánon que nadie sabe de dónde salió y que insisten en imponernos como “belleza”. ¿Cosificación de la mujer? Los hombres ya tampoco escapan de ello. ¿O ha visto en algún comercial de calzoncillos Calvin Klein o de perfumes masculinos a hombres pelo en pecho, barrigones y sobre todo, sin definición muscular? Los modelos masculinos están sometidos igualmente a reglas de belleza impuestas desde afuera, pensando en lo que a las mujeres supuestamente les gustaría ver: músculo, limpieza, bellos rostros. Lo veo en mi gimnasio: los más musculosos y definidos se depilan el cuerpo por completo pues el vello (tanto en pecho como piernas), desluce la definición muscular.
No tengo absolutamente nada en contra del arreglo personal y mucho menos de un cuerpo ejercitado. Todo lo contrario. Creo que casi es una obligación cuidarnos y mostrar una buena imagen siempre y en toda ocasión. Digo, suficientes cosas desagradables se miran y viven en este mundo como para que uno salga todo chorreado, roto y despeinado a la calle. Lo que me perturba es el intento de imponer la uniformidad y que eso se glorifique como, en el caso de Miss Universo, “lo más bello del planeta”.
Una de las cosas menos comentadas de la edición de este año fue que Miss Suecia, Lestapier Winqvist se retiró del concurso, no tanto por voluntad propia sino a petición de los organizadores de Miss Suecia, pues creen que el certamen es “degradante para las mujeres”. Una reacción tardía y por tanto extraña, me parece, pues no creo que los organizadores no sepan de qué va este concurso.
La parte que en lo personal me parece lo más degradante de Miss Universo es la manera en que Donald Trump, el más importante co-dueño y cara pública del evento, trata a participantes y ganadoras. La humillación pública que le hizo pasar a la venezolana Alicia Machado porque había subido algunos kilos durante su reinado al llevarla a un gym y hacerla ejercitarse frente a todos los medios de prensa, no tiene perdón.
Trump asegura que este año el evento televisado fue visto por más de mil millones de personas en el mundo. Quizás lo vieron (eso no hay manera de probarlo pues se trata nada más de un cálculo matemático), pero en lo personal no quedo invitada a verlo de nuevo. Era un suceso en aquellos años de TV en blanco y negro y donde una transmisión en vivo vía satélite, como las peleas de Muhamad Ali, eran un gran acontecimiento que juntaba a la familia completa alrededor de la tele. Pero en un tiempo donde se nos bombardea por todos los medios posibles con toda clase de concursos de belleza, modelos, pasarelas, actrices, cirugías plásticas y demás, el actual concepto de Miss Universo está totalmente desfasado y pasa sin novedad alguna.
No lo ví, de hecho ni siquiera estaba al tanto que hubiera certamen, pero además desde hace años que no lo hago. No sé, tal vez la manera como USA SIEMPRE queda de finalista, aunque se caiga, trastabille, se le rompa el vestido y diga babosadas. Bueno, en este caso, dicen q una casi caída.
medea | 30 de Mayo de 2007 - 05:55 PMNada de "casi caída": cayó sentada, de nalgas, porque se deslizó hacia adelante. Pero se levantó rapidito, dio la vuelta, enseñó las nalgas y sonrió. Los mexicanos la chiflaron y abuchearon que dio pena...
Jacinta | 30 de Mayo de 2007 - 05:59 PMMirá, yo siendo muy honesta me divierto mucho viendo vestidos de noche divinos y adivinando quien gana.
Siento que ya cae un poquito mal el asunto de que "degrada" a la mujer porque sigo sin ver en que degrada que alguien explote su belleza física si la tiene y así lo quiere.
Lo que si es cierto es que esa pérdida de individualidad, de naturalidad en el que se ha terminado cayendo es peligrosísimo.
Todas con pelos alisados y hechos enormes rulos en las puntas, ya no taaaan tetonas sino un poco más proporcionadas pero siempre flaquiticas... no sé, ese que una representante de Russia y una tica sean casi iguales (por poner un ejemplo).
Me gustó la peloncita entre las finalistas, me gustó la Jamaiquina que llegó con su pelo rastafari :P.
Es un concurso de "belleza" no más, uno tampoco puede esperar que resalten los grados académicos o sensibilidad social de las muchachas en un concurso que de inicio es una exaltación a la belleza.
Lo malo es que ya la belleza ni siquiera sea propia o real, sino hecha, y que ese concepto de belleza se aleje cada día más y más y más del promedio de mujeres en el mundo.
Si uno no sabe ver estas cosas sin acomplejarse por los kilos de más es mejor ni verlos, porque efectivamente podrían dejar miles de complejos en algunas personas.
analu | 30 de Mayo de 2007 - 10:42 PMAy pero vaya que hasta manifestaciones se hicieron. Barbies: recuerdo que mi hermana (pobre) le compraban todas las que existieron en su época, una para cada navidad, que horror. Hasta aquella que se le encendìa un interruptor en la espalda y movía las manillas para peinarse: como las reales no?
Sergio | 31 de Mayo de 2007 - 03:20 AMme encantan las barbies juego mucho com ellas
alicia | 16 de Junio de 2007 - 12:26 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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