28 de Mayo de 2007
72 horas en la vida de una golondrina
Para los que amablemente han preguntado sobre la suerte del pajarito encontrado la semana pasada y para los que quizás se lo estén preguntando:Tengo a bien informarles que el pajarito voló el sábado a eso del mediodía.
Desde que lo encontré me preocupé por hacerle comer algo y estaba difícil. Sabía tomar agua solo pero no comer, así es que con infinito cuidado le abría el piquito (él resistía, claro) y le metía purecito de banano en el pico. Él tragaba. Luego se pasaba el día sentado en mi antebrazo (como un halcón), en mi hombro (como un perico) y luego, sobre mi nuca, escondido debajo de mis plumas negras, perdón, digo, de mi pelo.
Realmente me sentí la Gran Madre Pájaro. Su mirada inicial de terror hacia mí se transformó en una de confianza. Yo, con mi corazón de pollo (pájara, en fin), conmovida hasta la lágrima. Pensando en la grandeza de la vida encerrada en una pequeña cosita emplumada que se movía, que respiraba y que dependía de mí para sobrevivir. Yo también me sentí frágil, como el pájaro luchando por recuperar sus energías, como la vida que puede cesar en cualquier instante.
Sentado sobre mi hombro se acicalaba. Estiraba sus alas y sus patas, repasaba cada una de las plumas de sus alas desde la base hasta la punta con su pico. Luego, emocionado, agitaba sus alas. Probando, midiéndose. Fuerte. Vigoroso, enérgico. Era impresionante su carácter. Además, era temerario. Claro, eso debió haber pasado: probó alas, descubrió la maravilla que debe ser poder volar, y se aventuró más allá de sus fuerzas y de su capacidad. Sus padres lo acompañaron en el trance, pero ay, cómo hubieran deseado los pájaros, en ese momento, contar con la ayuda solidaria de sus enemigos mortales, los gatos, para pedirle, rogarle el inmenso favor a alguno de tomar al chiquilín en la trompa y subir con ellos hasta el nido.
Eso era un imposible. Pero imposible no era que pasara alguien como yo por ahí para ayudarlos. ¿Pero cómo confiar en un humano, si son los peores depredadores del mundo? Cualquier pájaro sabe eso.
Así comenzó para el chiquito la vida de adulto, llena de peligros, de soledad, de tribulaciones, lejos del suave calor del nido y de las plumas de sus padres. ¿Cómo convencerlos a todos de que no les haré daño, que quiero ayudar? De hecho se los dije en voz alta. Confío en que me entendieran.
Al principio pensé que moriría pero se recuperó poco a poco. Tenía unas plumitas despeinadas en la cabeza y el cuello y que no podía volver a ordenar. Pensé que quizás algún animal lo habría agredido. Después caí en la cuenta que eran sus plumones de pichón y que estaba en la transición a pájaro joven.
En algún momento comenzó a piar. Un piar agudo, solitario. Me di cuenta que afuera se escuchaba el mismo tipo de piar. Él mío les contestaba. Yo deseaba que fueran los padres del chiquito, que se asomaran por la ventana alta y que pudieran ver a su hijo, que su madre lo alimentara, que se quedaran cerca hasta que el chiquillo pudiera volar.
Anidaba en mi nuca. Sentía las uñitas de sus patas pinchándome la piel y haciéndome algo de cosquillas. Se metía entre mi pelo y se quedaba quietecito un rato. Luego despertaba, salía de debajo del pelo hacia el hombro y me piaba y piaba. Era la hora de comer. Así es que yo sacaba el buffet para el señor: arrocito, hormigas, comida de gato, banano, pan, agua, una mosca... el Señor Swallow probaba un poquín aquí y otro poquín allá. Agua tomaba, sí, y algo del banano y algún granito de arroz cocinado. Ya me miraba yo, de rodillas en el jardín, escarbando para buscar lombrices, poniéndolas por encima de su cabeza y él tragándolas como un espaguetti... Después del festín buscaba mi mano y medio caminaba y saltaba para llegar al antebrazo. De ahí se tiraba a mi camiseta e iba subiendo para llegar al hombro.
Yo le hablaba. Le leí “El Príncipe Feliz” de Oscar Wilde, uno de mis cuentos favoritos de niña y que aún hoy me conmueve mucho. Le conté sobre las golondrinas de Bécquer y le recité las líneas que ustedes ya se imaginan. Le recité el mantra del Buda de la Compasión.
La Loli miraba toda la situación con profunda extrañeza. Pero se le notaba que no tenía interés alguno en Swallow... hasta que comenzó a volar. Porque de un momento a otro, el atrevido Swallow voló hacia la pantalla de la computadora y quería picotear las letras, comerse las palabras (Swallow será escritor, estoy segura. Porque además, volverá a encontrarse con los suyos, y éstos por supuesto le preguntarán qué había pasado. Y Swallow les contaría que había sido rescatado por un humano que vivía con una gata negro y blanco. Los padres y los hermanos de Swallow se reirían en su cara y le dirían “vaya imaginación que tienes, chiquito” y Swallow aprendería a tragarse sus palabras hasta que tuviera el tiempo de escribir su único libro, Las increíbles aventuras del Sr. Swallow, y nos dedicaría el libro a mí y a la Loli).
Entonces Swallow comenzó a volar y la Loli miraba y miraba y se debatía en el conflicto moral de si seguir el instinto o la educación. Sus ojos brillaban de manera perversa. Por lo tanto, cuando yo tenía que salir, mejor dejaba a Swallow encerrado en el baño.
Pero el sábado al mediodía, cuando volví de hacer mis mandados, Swallow estaba más volador que nunca. Y volaba hacia las estrechas ventanas altas, se sentaba a mirar hacia afuera y piaba y piaba. Había escuchado un piar semejante y él gritaba y gritaba. Yo traté de ver si sus parientes andarían cerca y me preguntaba si estaría listo para irse así de pronto. ¿Cómo comería, dónde dormiría? Miré el cielo: por lo menos parecía que no llovería. Conseguí bajarlo y le di Gerber de verduras, como me aconsejó la veterinaria. Él comía fascinado.
Swallow seguía volando. Se golpeaba con el librero, el espejo y los golpes me dolían a mí. Me lo ponía en el hombro y volvía a volar a la ventana. Estaba incontrolable. Él lo que quería era volar. Lo bajé de nuevo, me lo puse en el puño de la mano para que no aleteara un momento y le di muchos consejos: Cuidate. No te mueras. Sé fuerte. Vive feliz. Eres un pajarito valiente pero no seas temerario. Encuentra a los tuyos. Cuando te cases haz un nido muy bonito para tu novia. Tengan muchos hijos y aménse con locura. Y recuérdame de vez en cuando que yo también te recordaré.
Abro la ventana. Él no entiende cómo salir. Pero lo logra. Se queda sentado un rato en el techo. Lo miro desde el altillo de mi cama. Me arrepiento. Se mira tan chiquito e indefenso, el cielo se mira tan infinito y grande... Pienso en subir al techo y bajarlo de nuevo. Pero entonces pía un par de veces y levanta el vuelo. Y se fue, voló como todo un pájaro, con las alitas extendidas y con mucha velocidad.
Después que se fue pasé una hora sin saber qué hacer. Pensando en él. Preocupándome como una madre cuyo hijo sale de casa por primera vez. He abierto la puerta 5 mil veces porque me parece oírlo, porque se me hace que estará tirado por ahí, sobre el techo, en algún rincón del jardín, llamándome. Hasta salí a la calle a ver si no estaba por ahí. Pero son alucinaciones.
Asombroso cómo 72 horas con una pequeña golondrina te pueden hacer sentir, recordar y pensar en tantas, pero tantas cosas.
P.D. Me dio por leer sobre las golondrinas en internet, y descubro que una de sus grandes características es que tienen un admirable sentido de la orientación y recuerdan los lugares de un modo sorprendente, siendo capaces incluso de encontrar su nido del año anterior. Además, se alimentan de insectos en vuelo. Así es que me quedo con la esperanza de que pudiera recordar la ubicación de su nido y de paso, que capture algunos insectos y se alimente como es debido. En ello se le va la vida a Swallow, y a mí la esperanza.
Más fotos del chiquillo en mi página de Flickr.
Ay pero que cosa más linda la golondrina!!!!
Y vos, ese instinto que tenés con los animales.
Aunque mi aplauso mayor para la Loli y su buen comportamiento.
analu | 28 de Mayo de 2007 - 11:47 PMAnalu, me he muerto de la risa pero tenés toda la razón: la Loli es ejemplar (le dije lo que dijiste...).
Y te cuento que hoy en la mañana que salí vi a un grupito de 5 golondrinas revoloteando por ahí donde me lo había encontrado al "mío"... así es que espero que uno de ellos sea el chiquilín travieso (mi corazoncito de niña lo cree así).
Gracias a los dioses todavia hay aves exoticas en la raza humana. Hermosa historia la tuya.
K | 1 de Junio de 2007 - 06:09 AMHola, he llegado aquí de forma azarosa, como sucede en internet, buscando cosas sobre la peli "Tristam Shandy".
Me ha gustado mucho este post, soy bastante pajarera.
Volveré.
Chau.
Que maravillosa experiencia haber tenido en casa una preciosa golondrina y cuidarla y creciò para ser libre...felicidades por ese amor a las aves.
eduardogamiz | 22 de Junio de 2007 - 09:31 PMhola me podrias dar informacion sobre como criar una golondrina
me la encontre en el suelo medio muerta
y me dio pena dejarla gracias espero tu respuesta
Lo único que te puedo recomendar es lo que dice la misma nota y que para mejor información preguntes a un veterinario. Saludos.
Jacinta | 8 de Julio de 2007 - 05:56 PMOla soi sandra y tengo 17 años.K bonitaaa supervivenciaaa de tu golondrina yo ara unos 5 dias o asi me encontre cuando iba a la piscina de una amiga una tambien tirada en el suelo0o acurrucada debia de ser una cria porke era mui pekeñitaaa y weno0 yo unca e tenido0o experiencia porke nunca he tenido0 pajaros pero0 la coji con el mismo0 fin k tu ayudarla a sobrevivir,enseñandola a comer ya volar...de comida no sabia muxo k darle y l estao dando agua y como comida mas solida migas de pan mojadas en leche porke el pienso0o nu lo comia y como no bria el piko puesss...y wenoo la e cuidao0o lo mejor k podio0o nada k ver con todo lo k sabias tu para darles de comer a las golondrinas pero enserio0 yo pretendia lo mejor aunke me daba pena acerme la ideade k un dia partiria y nos dejaria pero lo preferia...y tamb despues de las comidas como se manchaba de leche pos despacito0o la daba su bañito0o k ademascone ste calor pues asi taba freskitaaa y ayer 19/07/07 mira por donde me dijo0 mi madre kel pajarillo taba mu bien porke estaba aprendiendoo a volar pokito a pokito y que se encntraba mui contenta dando saltitos por ai aciendo sus pinitos de vuelo0o...y esta mañana 20/07/07 me levantado0o la e dado un bañito0o y uan vueltecita pro la terraza lo que es volar no volaba se caiaa y por si se acia daño al caer no la insistia con tan mala suerte de k a las 15:00 aproximadamnte me ha dixo mi amdre k mi pajarito0o si ese k kiero0o con locuraaa pork aunke nu aya convivido0 mas con el los cojes muxo cariño, se estaba muriendo0o no saba k acer le emos intentado dar agu freskita pa k se repusiera pero no se ha podido0o hacer nada yo keria k pasara todo cuanto antes para k no sufrieraaaa!!!!hoy lo he pasado y lo sigo0o pasando mui mal pork yo keria conseguir k sobreviviera y no lo he hecho y tengo0o uan ena tremenda porke le cuidao0o komo si fuera m propio0o hijo0o o ermano0o pekeño,le cantaba por las noches para k se durmiera con esta frase y de todo corazon aunke no aya servido de nada:"tu promete no faltarme,yo prometo cuidarte...tu promete no faltarme,yo prometo cuidarte...",esa frase ara k la recuerdo0o me entra una sensacin de dolor por el estomago0,tambien jugaba con el,le acariciaba la cabecita asta que se dormia...un sinfin de cosas k aunke solo le tengas de 5 dias acen k le cojas muxo cariñooo!!!espero0o k su alma descanse en paz en algun bonito lugar para siempre!!!aora me pensare en si me vuelvo a encontrar otro pajarito tirado si acojerlo de nuevo en mi casa asta k marche a volar o si lo dejo en un parke dond este bien!!!porke no soportaria k se me volviera a morir otra golondrinita!!!aora kiero k me den opiniones:¿Diseco al pajarito para tenerlo de recuerdo?¿o por el contrario lo entierro en un parkecito?si tenen soluciones nuevas diganmelas mi msn es este--->sexy_plamar13@hotmail.com muchos besos y gracias
Sandra | 20 de Julio de 2007 - 05:17 PMHola, soy José, he leido tu historia y no he podido, sino, escribir estas letras, puesto que tengo un pequeño problemilla. Hace unas horas una vecina ha dejado en casa, una cría pequeña, posiblemente de golondrina, aunque no estoy totalmente seguro y pronto se han encariñado mis hijos. Entonces, mi pregunta es la siguiente. Como puedo criarla, no sé que darle de comer, se que son insectívoros, pero claro a ellos la comida ya les llega de sus progenitores y no es lo mismo que la que le pueda aportar yo.
Jose | 25 de Julio de 2007 - 03:17 PMJosé, no puedo agregar más de lo que ya he dicho, consultar a un veterinario es lo idóneo y para mientras, ponerle gerber de verduras en el piquito. Si está demasiado pequeña no sé qué recomendar, porque la que yo encontré por lo menos ya comía y tomaba agua sola.
Saludos y suerte.
solo decir que mi imei es casimiro_vf@hotmail.com trabajo en un centro de recuperacion de aves y si alguien necesita ayuda sobre lo que sea yo me ofrezco para ayudar a quien quiera un saludo a todo y no se os ocurra dar ni agua ni pan ni leche a ningun pajaro vale un saludo a todos , tengo msn si quereis tambien.
casimiro | 23 de Agosto de 2007 - 10:58 PMencomtre una cria de golondrina abandonada en la calle. la cuide todos los dias dandole de comer y beber , pero al final no pudo ser y por la mañana al levantarme ya se habia ido. Ahora acabo de descubrir que estoy embarazada y empiezo a leer que las aves y en particular las golondrinas son portadoras de muchas enfermedades, asi que estoy muy preocupada. por favor que alguien me ayude.
paula | 28 de Agosto de 2007 - 12:50 AMhola.Me alegro Que sacaras la golondrina adelante,yo ayer me encontre una y es igual de grande que la de tu foto le doi pan mojado pero apenas come,por favor me podrias mandar un e-mail diciendome como la cuidaste y que le diste de comer?Gracias
mund_chupa_chups_16@msn.com
Noemí | 29 de Junio de 2008 - 09:03 PMRepito lo que ya he dicho varias veces anteriores: consulte con un veterinario.
Gracias.
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