17 de Mayo de 2007
El horror en Algernon Blackwood
Soy una lectora tardía y novísima de Algernon Blackwood. Recién tengo un par de meses leyendo algunas de sus historias, por lo que no puedo hacerme una idea general de su extensa creación literaria: 200 cuentos, 12 novelas, dos obras de teatro, una autobiografía y algunos poemas. Lo que he leído, sin embargo, cuenta con algunas coincidencias que son las que comentaré.
La Biblioteca de fantasía y terror de Alianza Editorial publicó una colección de Blackwood titulada Culto secreto y otros relatos. El mismo incluye “El hombre al que amaban los árboles”, “El ocupante de la habitación”, “Culto secreto”, “Complicidad previa al hecho” y “Descenso a Egipto”. Además bajé de internet una de sus más sonadas historias, “El Wendigo”.
El motivo del horror en estos textos tiene que ver con circunstancias que, desde el más allá, tienen el poder de afectar la realidad. Por ejemplo, en “Descenso a Egipto”, un investigador es prácticamente absorbido por ritos de dioses antiguos que lo transportan hacia la gloria del antiguo Egipto. En “El ocupante de la habitación”, un huésped en una pensión es advertido de dónde está el cuerpo de alguien que se ha perdido en la montaña. “El hombre que al que amaban los árboles” trata sobre un pintor que es capaz de captar el ser de cada árbol en sus pinturas.
La presencia de la naturaleza es importante en estos cuentos. En todos, las descripciones de poblados o edificios son mínimas, casi irrelevantes. Pero Blackwood se regodea en detalladas descripciones del entorno natural, el paisaje, las plantas. Creo que tal énfasis puede tener que ver con la asociación de las ideas horroríficas a lo natural, a los misterios de la naturaleza, a las múltiples leyendas que tienen como escenario un bosque, un lago o una montaña.
“El Wendigo” ocurre durante una excursión de cacería de alces en Canadá y está basado en una creencia de los inuit que creen que el Wendigo es un espíritu caníbal maligno que puede posesionarse de un humano y que habita, por supuesto, en los bosques del norte.
Pero lo que hizo popular a Blackwood en su época fue el personaje John Silence, un “investigador psíquico” que en el cuento que da título a esta colección, salva al protagonista de unos hombres con intenciones malignas en el colegio de su infancia, al que llega de visita.
Sus abundantes descripciones le imprimen una velocidad algo lenta a la narración y podría diluir el nivel de tensión en el lector. Aunque también podría ser que el autor quisiera aletargarnos (por decirlo así) con largas y tranquilas descripciones de manera que cuando ocurre algo, aunque sea la sospecha de algo, esos detalles le caerían como latigazos al lector. Como dije, he leído demasiado poco de él como para siquiera intuir si ése es su estilo.
Blackwood es un escritor reflexivo, pausado, minucioso, y a veces algo denso, que se regodea en explicaciones, reflexiones, pensamientos de los personajes. Pero cuando llega a los momentos que destapan el misterio, puede ser envolvente. Pienso en “Descenso a Egipto”, donde la descripción de lo que van sintiendo los 3 personajes mientras suena una antigua música ritual es fascinante.
Lovecraft en Supernatural Horror in Literature considera que, aunque su obra es desigual, “[N]o cabe disputar acerca del talento genial de Blackwood, pues nadie como él supo presentar con tanto ingenio, seriedad y minuciosa fidelidad los matices de singular misterio que anidan en los seres y las experiencias comunes, o los enfoques sobrenaturales con los que edifica detalle tras detalle las sensaciones y las percepciones que conducen desde la realidad hacia la vida o las visiones sobrenaturales”.
Links recomendados:
-“El Wendigo”, texto completo en español.
-Algunos textos de Blackwood en Dominio Público (algunos en español), la Biblioteca Digital Seva (en español), el Proyecto Gutenberg y The Horror Masters (ambos en inglés).
-Blackwood en la Supernatural Fiction Database. Incluye portadas de algunos de sus libros.
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