25 de Abril de 2007
¿Se escribe novela en El Salvador?, preguntan...
El pasado lunes 23, en la sección de Cultura de La Prensa Gráfica de El Salvador, se publicó una nota titulada “Todo comenzó en Belice”. Desafortunadamente, la nota no viene firmada por nadie (por lo menos no en la versión electrónica), pero quizás su autora sea Elena Salamanca, quien escribió el artículo “El padre de la novela salvadoreña” y otra nota en referencia a Miguel Ángel Espino, uno de nuestros autores más importantes.
En la nota mencionada, que celebra con júbilo la reedición de Hombres contra la muerte de Espino, se dice (los destacados son míos):
Hombres contra la muerte es la gran novela salvadoreña, la de un país donde casi no se escribe o casi no se publica este género —tengo mis dudas sobre estas tesis—, por su manera de narrar y crear personajes, esa manera tan prosopoética de parir una novela que se inventó Espino.
Y más adelante dice:
Miguel Ángel Espino tomó ese largo aliento que se necesita para escribir una novela —como dice Manlio Argueta— y caminó hasta Belice, se enfermó de paludismo, se volvió loco y se hizo árbol con y como los hombres que hizo nacer contra la muerte. Y a veces eso se nos olvida. Se nos olvida que el género no es muy escrito o no es muy leído —sigo con esa duda— en este país. Y se nos olvida que vivimos pidiendo a nuestros escritores la gran novela salvadoreña, que esperamos algún cataclismo para que nuestros novelistas vivos y los que nacerán la escriban, cuando, en realidad, ya está escrita.
Me llamó la atención la duda de la persona que escribió la nota de si es que en El Salvador casi no se escribe novela, si es un género que casi no se publica o si es un género no muy leído.
Puedo responder, con conocimiento de causa que sí, en El Salvador se escribe novela. Y no sólo se escribe bastante novela, sino muy buena novela. El problema de la poca visibilidad de nuestra novelística no radica en la falta de escritores, sino en la falta de editoriales. Porque ¿cuáles son las editoriales salvadoreñas que están publicando literatura en El Salvador? La DPI ha visto dramáticamente reducida su producción de libros, sobre todo de autores contemporáneos. ¿Qué pasó con la Editorial Arco Iris, la que tuvo el acierto de publicar El Asco de Horacio Castellanos Moya? ¿Clásicos Roxsil publica novelas de autores salvadoreños contemporaneos? ¿La UCA? ¿Alguien más?
Muchas novelas existen y están guardadas, esperando la tinta y el papel con los cuales salir a la luz. Menciono ejemplos concretos: Mauricio Orellana Suárez tiene por lo menos 4 novelas inéditas, cada una de ellas mejor que la anterior. Manlio Argueta tiene por lo menos 2 inéditas. Rafael Menjívar Ochoa tiene 5 novelas inéditas y una que, aunque publicada en otro idioma, no está publicada todavía en español. Carmen González Huguet tiene dos novelas, aunque ignoro si ya las publicó. Yo tengo 3 y estoy preparando otra.
Eso por hablar de los inéditos. No me voy a sentar a hacer la lista de las novelas publicadas de los mencionados, a las que habría que sumar las ya varias novelas de Horacio Castellanos Moya y de otros autores como Claribel Alegría, Ricardo Lindo, un par de Alfonso Quijada Urías y más recientemente Róger Lindo con su novela publicada en España, por mencionar algunos, nada más algunos. A dicha suma habría que agregar también las varias novelas que han pasado desapercibidas porque han sido autopublicadas y porque ello impone ciertas limitaciones de distribución y visibilidad.
En El Salvador, aparte de no contar con editoriales meramente literarias, tampoco hay suplementos culturales y las revistas literarias parecen tener corta vida. Y siempre he insistido en que suplementos y revistas son importantes en el sentido de que actúan como ventanas que le permiten al público en general darse cuenta del quehacer literario.
Este panorama es realmente desalentador para un escritor, pero sólo hasta cierto punto. Considero que las dramáticas restricciones de publicación en un país con casi 7 millones de habitantes son absurdas y son un termómetro sobre la falta de visión que tienen casi todas las instituciones salvadoreñas, incluida la empresa privada. Estoy segura de que en el país hay suficiente dinero como para fundar una editorial que se pusiera las pilas y se dedicara a publicar, de manera consistente, las novelas inéditas de nuestros autores. Y también los cuentos y la poesía y el teatro y los ensayos y las crónicas que muchos de nosotros también escribimos y que conservamos inéditos. Lo que falta es interés por parte del gran capital.
Pero como digo, estas limitaciones son aparentes, porque nuestros autores han sabido capitalizar la carencia con otras alternativas. La falta de opciones locales de publicación nos ha forzado a buscar editoriales en otros países que se interesen por nuestras novelas. El trabajo es titánico, pero poco a poco se van abriendo espacios. Y mientras esos espacios se abren, algunos hemos ido escribiendo, acumulando obra. Que es finalmente, lo que debe hacer un escritor: escribir. Y en ese acumulado, hemos ido conociendo mejor el oficio.
La efervescencia narrativa en El Salvador es innegable. Lo digo por la cantidad de trabajos que se presentan a concursos locales, como el promovido por la misma Prensa Gráfica o el concurso de novela promovido hace algunos años por la oficina local de Alfaguara. A ese concurso, si no me falla la memoria, se presentaron algo así como 60 novelas. Recuerdo que Manlio Argueta estaba asombrado con semejante cantidad de libros, algo que sigue evocando en cada entrevista, y parafraseo de memoria a Manlio: el hecho de que se presenten a un concurso local 60 novelas, significa que hay 60 personas que están intentando escribirla.
Hago apenas una referencia cuantitativa. Seguramente no todas las novelas escritas (publicadas o no), sean del gusto general. Muchas quizás no puedan ser consideradas como “grandes” o “excelentes”, pero hay varias con méritos literarios más que obvios.
La afirmación final (y se nos olvida que vivimos pidiendo a nuestros escritores la gran novela salvadoreña, que esperamos algún cataclismo para que nuestros novelistas vivos y los que nacerán la escriban, cuando, en realidad, ya está escrita) me parece injusta e inmerecida. Los absolutismos nunca son saludables. Afirmar que Hombres contra la muerte es "la gran novela salvadoreña" es algo que con seguridad podríamos sentarnos a discutir. Afirmarlo es también anular de un plumazo la validez y la calidad de tantas otras excelentes novelas, publicadas e inéditas, escritas o en proceso.
Pero además, me pregunto, ¿en qué consistiría una “gran novela salvadoreña”? ¿Por qué habría de haber UNA gran novela salvadoreña y no VARIAS, adecuadas a los diferentes momentos de nuestra historia cultural? Igual muchos esperan “la gran novela de la guerra salvadoreña” y la “gran novela de la migración salvadoreña”. De hecho, hay quienes todavía esperan "la gran novela de la masacre del 32" o la "gran novela de la insurrección del 44". ¿Pero acaso no se nos cree capaz, a ninguno de los autores vivos, ni los que vivirán o se están formando en este momento, de escribir una "gran novela"? Sinceramente, no creo que merecemos tanto desprecio. Ahí está nuestra obra publicada que merece una lectura atenta y en la cual los diferentes lectores, no sólo salvadoreños, sino de cualquier nacionalidad, podrán encontrar buenos momentos literarios.
De lo que se trata, según mi manera de vivir la literatura, es de que escribamos, y que seamos exigentes con nosotros mismos y procuremos escribir nuestro mejor libro. Buscar y lograr la calidad en nuestras novelas y escritos en general. En la medida en que cada autor contribuya con sus buenas novelas, se enriquece y se enriquecerá la literatura nacional como un todo. Qué pobre sería la novelística de un país que sólo cuente con "una gran novela".
De lo que se trata, no es de competir contra autores fallecidos o libros existentes, porque la literatura no es competencia. En lo personal, también creo en la universalidad de la literatura y por ello el término de “gran novela salvadoreña” o costarricense o uruguaya o africana, me es totalmente extraño. Un escritor busca ser leído en todas partes, por cualquier nacionalidad. De eso se trata la literatura precisamente, de traspasar todo tipo de fronteras, reales e imaginarias, y tocar la esencia misma del ser humano, en cualquier parte del planeta donde se encuentre.
De lo que se trata es de que escribamos y eso es lo que estamos haciendo. Publicar es harina de otro costal.
Me levanto y aplaudo porque has dejado muy claro el panorama de la novela salvadoreña, con sus triunfos y penurias. ¡Larga vida a la palabra!
Arbolario | 25 de Abril de 2007 - 06:32 PMSí estoy de acuerdo con la línea general del artículo. No me satisface plenamente esta frase: "De eso se trata la literatura precisamente, de traspasar todo tipo de fronteras, reales e imaginarias, y tocar la esencia misma del ser humano, en cualquier parte del planeta donde se encuentre".
Creo que "la esencia misma del ser humano" no es otra cosa que la clase medio hoy transnacionalizada, de manera que un dilema de los escritores es escribir para ellos, o inventarse sus propios lectores. Que pueden ser salvadoreños.
Maria Muesca | 25 de Abril de 2007 - 11:57 PMEfectivamente, el artículo es de Elena Salamanca. Lo leí el lunes y me pareció que muestra una visión limitada de la novelística salvadoreña. Quizá porque mas bien la idea fue ensalzar a Espino.
Intento imaginar a qué se refiere la periodista cuando escribe que casi no se hace novela en ES. Quizá se refiere a que las "grandes" editoriales no las publican (que tampoco es cierto) o que no ganamos los "grandes" premios como el Pl*neta o el Alf*gu*ra, para nombrar los comerciales. O también podría referirse a que no hay alguien que "destaque" en los medios de difusión internacionales. Todo esto me parece discutible, pero es lo que yo trato de interpretar del artículo de Salamanca.
Gracias Jacinta, me parece un excelente post.
saludos
Una de las motivaciones que tuve para escribir este post fue que no es la primera vez que leo (u oigo) que alguien pregunta qué están escribiendo los escritores salvadoreños, dando a entender que como no se miran sus libros, no hay producción literaria e incluso que ni siquiera tenemos escritores.
Como bien dice Aldebarán, lo de "no destacar" en concursos o editoriales grandes es discutible. Y para muestra un botón: Una de las novelas inéditas de Mauricio Orellana fue una de las 10 finalistas del Premio Planeta en el 2002.
No tengo nada en contra de Espino, aunque prefiero Trenes que Hombres contra la muerte. Pero sinceramente creo que no se puede ensalzar a un autor anulando el trabajo de todos los demás. Por desgracia, eso es práctica común en ES.
Saludos a todos y gracias por opinar.
Me ha quedado sonando tu afirmación de que en el país hay dinero para fundar una editorial que publicara la producción local. Definitivamente hay dinero. Lo que no hay es interés de la empresa privada en entrar en el competitivo mercado editorial de habla hispana y, especulo, no hay certeza de que en el país haya consumidores/lectores para sostener una empresa así.
¿Cómo generar un público para la producción nacional contemporánea? Esa es una preocupación que llevo como profesora de lenguaje y redacción: hay que darles a leer a los alumnos -futuros consumidores- lo que se está produciendo hoy aquí. La afición por la lectura -o la reorientación de los lectores- es una tarea que debe comenzar en las aulas y correr paralela a la publicación y difusión de obra literaria salvadoreña contemporánea.
Creo que ustedes, los novelistas, cuentistas y poetas, no deben competir entre ustedes. Deben tratar de ser ustedes mismos. No existe, para mí, una gran novela salvadoreña. Existen DIFERENTES expresiones de literatura y cada una, en su circunstancia, es única e irrepetible. La autora del artículo debería ser menos egocéntrica e idealizar menos a cada poeta de quien escribe.
Anónimo | 27 de Julio de 2007 - 07:22 PMMe parece un comentario clarificador el que hace la muchacha sobre la novela salvadoreña y el arte de escribir en general. Si, es cierto. En El Salvador hay mucha gente escribiendo y poca, o nada, de apoyo de nadie. Pero, aparte de los atinado de sus reflexiones, esta valiente mujer; deja entrever la preocupación por la realidad salvadoreña en cuanto a ese tópico. Me parece que esa preocupación es el primer paso para cambiar las deficiencias que se tengan. Me parece que hay que hacer algo para remediar este problema. Propongo tomar la iniciativa nosotros mismos para ver qué se puede hacer. Comenzar a ver sí se le da vida a una institución que se encargue de publicar los materiales habidos y por haber. Aquí dejo mi dirección electrónica para los interesados, y comenzar, ya, a proponer algo. Buscar apoyo del gobierno o al empresa privada. Por ahí hay unas ideas que se pueden trabajar. menjivarm2002@yahoo.es
Víctor M. Menjívar | 27 de Septiembre de 2007 - 09:44 PMSería interesante saber cómo hiciste Tú para sobresalir y escribir como lo haces ahora. Tuviste que autoexiliarte porque aquí no se tiene ningún apoyo verdad? Hay que tocar puertas en México, españa o en el cono sur para poder decir lo que aquí no se puede por nuestro sistema caduco. He comenzado a escribir y creo que mi obra inicial contestaría algunas de las interrogantes que te haces al principio pero nuestro País no está preparado para estas cosas aún.
Armando Meléndez | 28 de Octubre de 2007 - 06:07 PMEl problema más agudo en cuanto a la literatura salvadoreña se refiere es que, por cuestiones de intereses personales y sectarios, esta es manipulada por un círculo literario mediocre, el cual se ha apoderado a través de muchas décadas del que-hacer literario salvadoreño, y esto ha creado un estancamiento dentro de ciertos géneros literarios.
Yo considero que es necesario permitir que la literatura fluya libre y creativamente.
Pienso que ya es tiempo suficiente para que el ministerio de educación publique obras literarias con el objetivo de ser incluidas en los programas de literatura en las escuelas y universidades.
Rene Barrios Avelar, poeta y escritor
si hay mercado para la literatura salvadoreña, lo que no hay son libros por falta de publicaciones. Pero como no va a gustar,leer historias contadas en escenarios salvadoreños y con personajes salvadoreños, historias de las vidas diarias y problemas actuales de nuestro pais.Si hay mercado pero faltan editoriales.
edaurdo | 17 de Diciembre de 2008 - 02:52 AMA pesar de que para nosotros que excribimos novela y poesía significa una satisfacción plena, da tristeza que las editoriales salvadoreñas no se arriesguen a editar nuestras obras. A día de hoy he escrito dos novelas, una es tradicionalista costumbrista, la otra es de ficción y un poemario. En la atualidad estoy escribiedo una tercera novela. Al menos me queda el consuelo de mis amigos que leen lo que escribo y me manifiestan su agrado por lo leido. El ministerio de educación debe incluir la lectura de novela salvadoreña en los planes de estudio de literatura. Tener en cuenta que la lectura es la raiz del conocimiento, que es la puerta de la cultura.
Fabio Farias | 17 de Noviembre de 2009 - 05:39 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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