2 de Marzo de 2007
For Esmé - with Love and Squalor
Dear God, life is hell.
Salinger utiliza aquí el recurso del encuentro casual en un salón de té para que el narrador-protagonista hable con Esmé, una muchacha que ha visto practicando en un coro en una iglesia. Lo importante no es el lugar sino la conversación. (Mientras escribo esto me pregunto por qué escogió esos precisos detalles: una iglesia, un coro, un salón de té, la niña con el hermano y la institutriz).
La encantadora Esmé le ruega al narrador que escriba un cuento exclusivamente para ella. Un cuento que no sea infantil y tonto. "I prefer stories about squalor".
Acá la pregunta es ¿cuál es el cuento para Esmé? ¿El texto completo o la segunda parte del cuento, la de los soldados? ¿O es todo un truco de espejos o una gran ficción que nos quiere hacer creer en la posibilidad de una Esmé real? Jjjmmm....
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Esmé es una adolescente casi sobrenatural – como un angel que se le aparece al narrador en una iglesia y que a sus escasos trece años ha tenido más experiencia en la vida que él. El deseo de que el joven soldado salga ileso de la guerra y "con sus facultades intactas" para ella es un deseo real. Ella misma ha estado en una situación de guerra en Africa en la que murió su padre. Por esto, es obvio que Esmé ha tenido que luchar contra la pérdida de sus propias facultades. En última instancia, esta jovencita aristocrática, lista, imprudente y cariñosa, se convertirá en la tabla de salvación de un soldado cuyas facultades no quedarán intactas.
Carlos | 7 de Marzo de 2007 - 06:20 PMLeí este cuento, al que me gusta llamar en castellano Para Esmé con amor y escualor, a los catorce años. Me impresionó desmedidamente, por lo que nunca quise volver a leerlo hasta hoy, unos muchísimos años después, no fuera a perderse la impronta. Me sigue impresionando igual, o más, y me sigue intrigando.
Conozco muy poca crítica sobre Sallinger, aún menos sobre este relato. No ha sido hasta hoy que me he puesto a jugar en internet buscando sobre el cuento después de escribir una carta importante que puede que tenga efectos similares a los de la carta de Esmé.
De algún modo, releyendo el cuento he establecido relaciones inusitadas que nunca hubiera pensado. Creo que juega el narrador, quizás sin darse cuenta, con monstruos narrativos como como Los 120 días, del marqués de Sade, y los santos Evangelios, hallando cierto orden y cierto dificilísimo equilibrio. No puedo evitar, además, ante este genial Esmé, establecer asociaciones sociologicofilosófica con Foucault, y poeticopolíticas con Pasolini y Gramci.
Los cinco gigantescos mundos anteriores, cada uno en proporción y desde distintas perspectivas, se me integran en un raro sistema que ha llamado don Miguel Serrano, según creo, hitlerismo esotérico.
Antonio | 29 de Octubre de 2008 - 11:10 AM
Gracias por compartir tus impresiones de este cuento Antonio.
Jacinta | 29 de Octubre de 2008 - 04:02 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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