28 de Febrero de 2007
El duelo por nuestros animales
Me tienen sorprendida e impresionada la cantidad de pensamientos y sentimientos que me ha provocado la muerte de Bonifacia. He ido anotando todas esas impresiones en mi moleskine. No lo he ido anotando con intenciones, vamos a decir, “literarias”, sino nada más porque así funciono mejor: comprendo y asimilo las cosas nada más cuando puedo verlas escritas o ponerles palabras concretas. Escribirlo también me ha ayudado a notar y a ponerle nombre a las diferentes etapas de este momento, que como todo duelo, es un proceso que hay que vivir y asumir.
Una de las cosas que más me ha llamado la atención sobre esto del duelo por los compañeros animales es la manera privada en que se nos obliga a llevarlo. Si inicialmente mucha gente comprende y se solidariza con tus sentimientos, si muchos comparten tu tristeza y la comprenden con exactitud porque alguna vez alguien amó a un perro, a un gato, a un caballo, a una vaca o al animalito que fuera, llega un punto en que por supuesto se espera que “el doliente” no siga hablando monotemáticamente sobre su animalito ido. Y es comprensible.
Pero yo pregunto: ¿es menos digno o menos importante honrar la memoria de nuestros compañeros animales que la de un ser humano? ¿Por qué la manifestación de nuestra tristeza por un animal es a veces hasta cruelmente ridiculizada?
Nótese que no utilizo la palabra “mascota”. No es una palabra con la que me siento cómoda al hablar de nuestros nobles compañeros. Siempre he creído que adoptar a un animal para que conviva con nosotros es una responsabilidad que va mucho más allá de “tener a un animal en casa” y que debemos trascender el egoísmo que nos mueve muchas veces a llevarnos un perro o un gato a casa. Queremos que cuide, que mate ratones. ¿Pero qué estamos dispuestos nosotros en darles a cambio? Recordemos que no son máquinas ni muebles inertes, sino seres que sienten y que tienen su propia lógica de entendimiento sobre la vida y sus cosas.
Creo que a un animalito debe proveérsele no sólo de alimento, refugio y atención veterinaria, sino también de atención, afecto y tiempo. Y que la convivencia con ellos en lo cotidiano, su estar ahí con nosotros, como testigos fieles y presenciales de nuestra vida en toda su miseria y esplendor, los eleva de una simple situación de “animalito de compañía” y llega a convertirlos en miembros de la familia, en amigos, en auténticos compañeros.
Lo que podemos aprender de la convivencia cotidiana con los animales es mucho y varía de animal en animal puesto que cada uno tiene una personalidad diferente. Aunque hayamos tenido 12 perros o 10 gatos, si hacemos cuenta y memoria, podemos distinguir a cada uno con gustos, hábitos y particularidades tan diferenciadas como las de cada persona que conocemos.
Algo que siempre alabo de nuestros compañeros animales es su lealtad. Ese querernos porque saben ver más allá de la apariencia que a nosotros los humanos nos distorsiona por completo las relaciones con nuestro prójimo. No importa si tenemos dinero, título universitario, cómo nos vestimos, si somos incultos, gordos o bellos, si ganamos el Oscar o si somos unos fracasados, nuestros compañeros están siempre con nosotros, ofreciéndonos lo mejor de su afecto y su amistad. Saben cuando estamos tristes y procuran alegrarnos o por lo menos estar ahí junto (o encima de nosotros, como han hecho tantos gatos míos) para que sepamos eso, que “ellos saben” y que están ahí, acompañándonos en cualquiera que sea nuestra tristeza, sin juzgar el motivo.
Interminables son las historias de heroísmo de animales que advierten y hasta salvan a sus compañeros humanos de peligros. Y recordemos también el servicio que brindan tantos animales ayudando a personas no videntes o con incapacidades físicas. A mí no me cabe ninguna duda que hay una manera mágica de comunicarnos con los animales y que ellos comprenden exactamente lo que les decimos y cómo nos sentimos y que siempre se saldrán de su camino para ayudarnos y hacernos sentir mejor.
Creo sinceramente que amar a un animal nos ennoblece como seres humanos y que enriquece nuestras vidas en muchas maneras que sólo los que hemos convivido con estas adorables criaturas podemos comprender.
No sé si se puede sentir mayor duelo por un animalito que convivió con nosotros durante muchos años que por una persona. Tampoco creo que se trate de categorizar “los niveles de importancia” del dolor, ni de si es correcto “doler más” por una persona que por un animal. El dolor es uniforme, no importando la circunstancia y no debe ser minimizado ni ridiculizado porque el origen de ese pesar sea la ausencia de un ser como un gato.
Los animales no son seres inferiores, sino seres sintientes (y yo creo que hasta pensantes), maravillosas criaturas que comparten la vida con nosotros en este descalabrado mundo. No debemos, pues, sentir vergüenza de nuestros sentimientos de tristeza, vacío, angustia, negación e inconformidad, entre otras miles de cosas que podemos sentir cuando se nos va un animalito. No podemos negar que ese ser tuvo una presencia cotidiana en nuestras vidas (a veces durante años), que nos dio afecto y que formó parte de nosotros, de nuestra historia personal.
Lamentar su ausencia, lamentar la partida de un animal con quien hayamos tenido el placer de convivir algunos años, es honrar la vida misma. Y el que lo encuentre ridículo, merece toda mi compasión, porque desconoce el inmenso tesoro y el gran privilegio que es ser amado por un animal.
(En la foto: la tumba de la Boni. Tengo por costumbre sembrar plantas en las tumbas de mis gatos, pero la Loli no me ayuda. A dos semanas de enterrada, la Loli insiste en escarbar justamente allí, así es que una de las plantitas, la de la esquina inferior derecha, está a punto de morir...)
Jacinta a las 03:17 PM | Referencias 0Una compañera pensaba que era una ridiculez pasar llorando por la partida un "compañero" animal, hasta que su novio le regaló un perrito y éste fue atropellado a sus seis meses. Entonces entendió que el duelo no depende de la "posición" que ocupe una persona en la escala de valoración social, si no en el espacio que un ser con significado nos llena en el corazón.
Victor
Son compañeros sin duda... y uno los tiene ahí en el corazón como a muchas personas y hasta los quiere más que a muchas de esas personas.
El duelo es validísimo...
Saludos
analu | 28 de Febrero de 2007 - 09:37 PMHace ya dos años que murió mi primer compañero-gato (llevaba 16 años conmigo) y todavía me acuerdo de él muchas noches, antes de dormir.
Decidí no adoptar otro, por ese sufrimiento, por las ataduras y responsabilidades...
Lo que pasa es que no hubo manera de levantar cabeza sin un animal, necesitaba esa presencia a mi lado, esa confianza.
Cuando vi que ya hasta me paraba a hablar con lo gatos de la calle (y ellos me escuchaban) comprendí que el mayor dolor era ese, la falta de un animal.
Ahora tengo a Sam, que también perdió a su primer humano, con su caracter diferente y esa segunda oportunidad que nos damos. Nos comprendemos.
El otro sigue en mi corazón.
Un beso
Un beso
Analu: ¿qué pasó con tu blog que cuando quiero entrar sale una página de anuncios?
Aminúscula: gracias por compartir tu historia.
Saludos a todos.
Jacinta | 1 de Marzo de 2007 - 02:46 PMHola Jacinta!
Borré mi blog por un par de razones personales... estoy abriendome uno nuevo que espero tener como más al calladito... apenas lo tenga listo te aviso :)
Gracias por preguntar!
Gracias Analu, temí que te hubiera pasado lo que a los colombianos de los que hablo en otro post... me avisás para leerte cuando salgás de nuevo. Abrazos.
Jacinta | 1 de Marzo de 2007 - 10:23 PMdesde luego se sufre por tu mascota, casi llega formar parte de tu vida
saludos
http://www.oktomanota.com/
hace ocho dias perdi a mi perra ovejera,fue lo mismo que si me hubieran cortado un brazo y una pierna,ahora me siento un poco mejor debe ser gracias a ella que me vio cada noche besar su collar y llorar como un chico,pero siento culpa que se murio por que no la cuide lo suficiente,una culpa que a veces me agobia,saludos a quien lo lea,
roberto | 5 de Abril de 2007 - 12:35 AMHola Jacinta, he estado leyendo tu comentario y me he sentido totalmente identificada. Tuve que sacrificar a mi perra Nina hace 5 días por un tumor cancerígeno y la verdad es que me siento profundamente triste. La hecho muchísimo de menos, especialmente cuando estoy en casa.
Lo único que me tranquiliza ahora mismo es pensar que no se pudo hacer nada más por ella. Aún así, la verdad es que resulta muy doloroso tener que tomar una decisión de este tipo y saber que nunca más estará ahí contigo, mimándote, haciendo sus gracias, esperando que tú le hagas las tuyas...y en definitiva, entregándose de una forma incondicional como pocas personas hacen.
Entiendo perfectamente lo que dicen, actualmente siento un dolor en mi corazón porque mi compañerita de años tiene que morir, y no lo entiendo, no entiendo por qué ella. fue mi amiga fiel durante 10 años, me acompañó en mis momentos más difíciles y ahora ya no se puede hacer nada por ella . No sé cómo podré tomar la decisión de decirle adiós. Siempre tendrá un lugar en mi corazón
shyla | 15 de Mayo de 2007 - 12:10 AMHola Shyla, yo sé que es muy duro, pero hay que tratar de pensar en que debemos darle calidad de vida a nuestros amigos animales y en que ellos confían tanto en nosotros que, cuando están sufriendo por alguna enfermedad, confían en que podremos ayudarles a parar su dolor.
Trata de pensar en las cosas bonitas que vivieron juntos y en que hay que honrar eso asistiéndolos en tener una muerte lo más apacible y tranquila posible.
Ánimo amiga.
Recién se han cumplido 24 hrs desde que Banjo quedo dormido.... aun cierro los ojos y lo veo alli, calladito como se iba tranquilito...se le calmaba su dolor.. se le acabo el sufrimiento, un sufrimiento que yo desconocia, el cancer lo habia inundado , pese a que ibamos continuo a que lo viera el vet no fue hasta ayer que lo encontraron, cuando ya mi BANJO no podia ni pararse ,ni siquiera pelear para que no lo controlaran. Banjo .. mi gran amigo y compañero durante 8 años, que me cuido en mi enfermedad y me dio grandes alegrias, era el que me hacia levantarme temprano , para atedenderle, era la motivación de mis dias, y ahora.. me inunda la pena... pero sé que desde donde esté ya nada le duele, ya descansa..
Maggy | 23 de Mayo de 2007 - 02:31 AMHola Maggy, piensa en las bellas cosas que viviste con Banjo y honra su memoria con alegría. Te mando un fuerte abrazo.
Jacinta | 23 de Mayo de 2007 - 04:18 PMel domingo 17 de junio murió mi gata y me siento muy mal porque creo que pude evitarlo (la mató un perro, si le hubiera puesto atención unos minutos antes eso no hubiera sucedido). Ella me acompañó durante casi dos años y dejó un vacio terrible porque era mi mayor y mejor compañia.
Giovanni | 23 de Junio de 2007 - 02:05 AMHace unos días perdí a mi mejor amigo, para mí como un hijo, durante 14 años me acompañó, en los momentos de juegos y en las grandes pérdidas como la muerte de mi madre.
Es un dolor tan intenso que parece que no tendrá fin, pero él, desde donde quiera que se encuentre me ayudará a seguir adelante. Quien dice que los gatos son egoistas y traicioneros no entiende nada de la verdad de la vida. Gracias por todo Piky. Siempre estarás conmigo.
Yo te entiendo. EStoy destrozada porque mi gatito muriò hace poco, y me ha costado mucho reponerme. Simplemente, era mi bebè. Asì lo vivo y asì lo sufro. Nada màs que decir...
Gemini No Lina | 2 de Noviembre de 2007 - 10:14 PMAsí es Gemini, uno termina sintiéndolos como si fuera un hijo. Han pasado casi 9 meses de la muerte de mi princesita, y todavía la lloro y la extraño horrores.
Es un dolor que no termina.
Canelón formó parte de mi vida durante quince años, es maravilloso el sentimiento que inspiró este noble amigo, no tengo palabras para describir el dolor que siento,aporto tanto a mi vida: amor,fidelidad, compañía,paz,ternura,nunca olvidaré sus ojos, ni su suavidad. te amo canelón. por siempre : alba luz
Alba Luz | 20 de Enero de 2008 - 11:44 PMtotalmente de acuerdo,hace 20 dias se fue mi amiga,mi compañera,mi gordita,mi viejita.......en fin no tengo palabras para decir lo que mi compañera de cuatro patas significo y significa para mi,fueron 10 años maravillosos,queriendonos sin pedir nada a cambio...en fin tuvimos que tomar la decision de devolverle su dignidad y fue la decision mas dura que he tomado en mi vida.aun la oigo caminar por la casa y squiero que sepa que este donde este siempre ocupara un lugar priviliegiado en mi corazon.GRACIAS POR TODO DAMA GRACIAS POR TODO.........
MANOLI | 29 de Enero de 2008 - 03:10 PMHe entrado en internet para buscar y calmarme en mi deseperación,ya que me encuentro fatal.
Este mediodia me han llamado que habian atropellado a mi perrita de 13 años (dia y noche a mi lado) compañera de alegrias y tristezas.
La he tenido que dejar en la clinica para que pasaran 24 horas para ver su evolución, pero que de entrada lo han pintado muy mal.
A veces cuando alguien me comentaba.....esta perrita es mayor,tan quieta ella,y buena....pero asi era ella, se comportaba con la gente muy bien, y juguetona cuando tocaba.
Ahora estoy desolada...no sé lo que pasará...intento pensar en la felicidad que hemos tenido las dos, y quedarme con esos momentos, pero luego pienso...si no la hubiera dejado sola en la plaza de en frente de mi casa, en la calle como muchos dias la dejaba (ella era feliz así) naturalmente me siento muy culpable de no haberla cuidado mas, de no haber previsto que podia pasar eso,no sé...como veis, es una carta que la escribo con lagrimas y desesperada...no sé que hacer...pero tenía necesidad de decir a alguien que pueda entenderme como me siento...
Gracias por leerme
Encarna
Acabo de perder a Rex, que nos acompaño por ocho años, murió el sábado en la noche de una forma muy repentina, parece que fue un infarto. Lo mas dificil es que hacia un mes no lo veia, pues estoy fuera del pais, de manera que nos despedimos sin saber que era la última vez que nos veriamos. Desde el sábado no he podido parar de llorar y de pensar en él, me siento culpable de no haber estado ahí recuerdo todo lo que haciamos juntos y ahora mismo estaba pensando en salir aqui a buscar un prado, a él le encantaban, y esperar un rato para ver si se manifiesta de alguna manera. Lo peor del duelo por los animales, es sentirse solo, sentir que nadie comprende lo que uno está sintiendo. gracias por leer y cualquier palabra de apoyo será de invaluable valor
Querida Nidia, lamento mucho lo de Rex. Pero por lo menos fue una muerte rápida y sin sufrimiento. Y comprendo también tu culpa, porque eso me ha pasado más de una vez.
Y sí, es difícil que alguien que no haya pasado por esto comprenda.
Hay que honrar la memoria de nuestros queridos compañeros como lo estás haciendo, recordando los momentos bonitos. Yo estoy segura que los animales tienen alma y que Rex estará contento de saber que lo recuerdas con tanto afecto.
Un abrazo muy fuerte.
ayer se murió mi gata, no pude llegar a tiempo pata despedirla, i ademas la familia decidió enterrarla en la montaña, (economicamente no podiamos hacer mas) yo no hago mas que sufrir, por la perdida misma, i por que yo la hubiera tratado como la muerte de cualquier ser humano, y no me averguenzo de sentir que era una personita para mi, i la traté como si fuera mi propia hermana, fué querida por todos, i tratada como una princesa, por que lo que nos dió en vida... no se puede medir... fué la alegria i paz de una familia compleja i dificil, y lo que aguantó ella tambien... una alma buena, de amor incondicional, un angel...
Te entiendo perfectamente, yo ahora estoy asi...
besos maria
Hace un rato que mi gatito Plomín se ha ido. Era un ser discreto, prudente, muy independiente pero a la vez quería verte ahí cerca para saber que podía contar contigo. Tenía casi 9 años y ha tenido un día de agonía en mis brazos, en sus últimos momentos todavía tenía fuerza para hacer "bracitos" como le llamaba yo a esa costumbre que tienen algunos gatitos de "amasar con sus patas como si pidieran leche a sus madres". No pude ni quise despegarme de él porque en cuanto lo hacía lo más mínimo notaba que empeoraba y de hecho así fue, cuando empezó a sufrir en los últimos momentos llamé al veterinario de urgencia para que le pusiera una inyección y dejara de sufrir pero no me dio tiempo, cuando regresé ya se había ido. Creo que hice lo correcto y él también, seguro que no quiso que su corazón se parara delante de mí porque creo que sabía cuánto estaba sufriendo yo también. Jacinta, me ha parecido bellísimo lo que has escrito y comparto todo ello, espero seguir leyéndote porque no solo eres una buena escritora sino también una buena persona. Gracias.
Angela | 7 de Julio de 2008 - 01:46 AMMaría, gracias por escribir y por supuesto, comparto y comprendo tu pérdida.
Gracias Ángela por tu comentario. Los animales tienen una manera muy digna de asumir su propia partida; lo bueno es que pudiste compartir con Plomín esas últimas horas.
Espero sigas visitando este espacio.
Saludos y abrazo a ambas.
Jacinta | 7 de Julio de 2008 - 02:11 AMTeodoro ha sido mi compañero por 12 años y unos meses. Ahora su veterinario me ha dicho que calcula 6 meses de sobrevida para su problema cardíaco. Lloré tanto hace dos dias con el diagnóstico porque no puedo imaginarme la vida sin él. Hace 1 año perdí a mi primera bebé, Gino, un chihuahua de 2 años, y casi me muero del dolor así es que no puedo imaginar lo que sería de mi vida sin mi amor bello, mi Teíto...intentaré acupuntura y toda mi devoción para que ese tiempo anunciado no se vuelva profético y pueda alargarse su presencia en mi vida...
abrazos
Os entiendo perfectamente. Hace sólo 3 días que perdí a Barky, mi perrito, mi primera mascota que me enseño a amar a los animales. Mi madre le bajo sin correa y Barky vio a otro perrito en la acera de enfrente y cruzó con tan mala suerte que un coche le atropello. Murio al instante, al menos no sufrió. Era mi mayor compañia, vivia conmigo, estaba todo el rato con él, incluso dormia en mi cama. Ahora todavia escucho su collar y me parece que en cualquier momento va a sentarse a mi lado. Es durisimo, me siento muy sola sin el. Barky te quiero y te querré siempre.
cris | 20 de Julio de 2008 - 05:19 PMHola, soy nueva en estas lides y estoy desconsolada.Necesito decir en algún sitio ( y este parece un buen sitio) que:
Aún no han pasado 24 horas desde que David, mi novio se llevó a Moony a dormir para siempre.Desde ahora, el 29 de julio no será un buen día para mí. Era blanca como la luna(de ahí su nombre) y tenía un ojo verde y otro azul.Su mamá debió de tener algún affair con un gato persa, porque tenía el pelo larguísimo y debo reconocer, que en mi vida he tocado nada más suave que ella. Vivimos en un piso, pero aún así, le diagnosticaron leucemia en mayo. La primera crisis la superó como una campeona, a fuerza de comida con jeringa y mimos y ha estado un mes prácticamente bien, como si nada.Hace quince días recayó y esta vez, aparte de tener que comer con jeringa, se le paralizaron las patas de atrás. Lo que más me dolía era verla hacerse las cosas encima, ella, que pasaba horas enteras aseándose... Yo no pude ir con David a que le pusieran la inyección, no podía verla morir...Y ahora, pues lo típico: la veo en todas partes, parece que la escucho andar por el pasillo y lloro a todas horas. No encuentro consuelo y definitivamente, mi corazón está roto.
Pero aún así doy gracias a la Naturaleza (ya que no creo en Dios) por haberla enviado a mi vida y haber compartido ésta con ella durante casi 3 maravillosos años.
Moony, te querré siempre. Carmen Rus.
Saludos a todos.
Mi gato murió ayer y no sabía que estaba tan mal. el comentario de Carmen Rus me ha hecho escribir porque mi Guizmo era blanco con ojos azules y tuvo tres hermanos más, un macho y dos hembras, una de las hermanas, con un ojo azul y otro verde, muy bonita y con el pelo largo y suave como el de mi gato fue abandonada por mi ex en Cuenca, no sé si eres de esta ciudad, pero si lo eres probablemente tu gata sea hermana del mio porque también ha muerto de lo mismo. Si es asi y quieres conocer la historia de tu Moony escribeme a mi correo: cristinafeiner@gmail.com. besos.
Crisfeiner | 5 de Agosto de 2008 - 08:29 PMme podrian decir que le digo a mi hija de 8 años para consolarla, ya que desgraciadamente el perro de mis suegros mato a su cotorrito australiano llamado trill, ahora mismo llora desconsolada y mi mayor impotencia es no saber como ayudarla a salir adelante.
yutsil lopez estrada | 15 de Agosto de 2008 - 08:07 AMYutsil, sinceramente no sé qué podrías decirle a tu hija. Darle mucho cariño y hacerle sentir a tu hija que su cotorrito está en otra parte, desde donde siempre se comunicará con ella, es lo único que se me ocurre, quizás. Y recordar todas las cosas bonitas que pasaron juntos.
Saludos, espero te ayude.
Jacinta y amigos:
Al leer vuestras palabras en la red, me siento acompañada en el duelo de ver partir a mi perro Mateo. Era un enternecedor labrador negro de 14 años, quien murió la mañana de ayer. Fue mi "primer hijo", hasta que llegó a nuestras vidas su eterna compinche Clara Elisa. Él vivió todo el proceso de celos-aceptación-amor, que atraviesan todos los hermanos mayores. Luego se hicieron inseparables: comían juntos, disfrutaban de la naturaleza juntos, y hasta se acomodaban juntos para ver la t.v. y dormir.
Mi padre, mi madre y mi hermano, fueron poco a poco conviertiéndose en cómplices de ese amor incondicional de Mateo hasta que su presencia se hizo tan vital como el aire mismo.
Cuando me casé, intenté traer a mi perro al apartamento, pero creo que los lazos con mi padre se habían estrechado de tal manera, que preso de la angustia decidimos que permaneciera con ellos. Desde entonces fue el amigo de todos: nos turnábamos para pasearlo, llevarlo al veterinario, darle sus medicinas, acompañarlo en sus momentos difíciles.
Fue tan decisiva la amistad con mi padre que le enseñó a ser más tierno y a abrir sus sentimientos frente a los demás; anticipó sus infartos y le acompañó en la recuperación, le servía de estímulo para hacer ejercicio todos los días.
Ahora que se ha ido, siento un profundo dolor en el alma, aunque se que en el cielo donde está ya no sufre y juega, le ladra a las aves y duerme plácido bajo la sombra de un árbol con Roque y Ceniza, sus padres. Así que mi entrañable amigo, guárdame un lugar a tu lado hasta que nos volvamos a encontrar.
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