26 de Febrero de 2007
La noche de los Oscares
Tenía en lo personal una gran expectativa y hasta entusiasmo por los premios Oscar de este año, quizás y sobre todo porque considero que hemos tenido oportunidad de ver películas muy buenas y actuaciones excelentes. Emocionante era también la numerosa cantidad de nominaciones a artistas hispanos en diferentes categorías, lo cual daba por lo menos la ilusión de que el concepto estético holliwoodense se está ampliando. Pero ocurrió como en todos los años y los favoritos personales no fueron los galardonados.
El espectáculo en general estuvo apagado y casi algo desordenado. No hubo, como en otros años, una presentación especial para cada una de las nominadas a mejor película del año sino nada más un video con escenas y comentarios de los participantes en las mismas. Las cortinas de los bailarines haciendo figuras de sombra me parecieron absolutamente innecesarias y sin gracia. Y por qué llamaron a Celine Dion para cantar una canción de Enio Morricone, todavía lo ignoro. A pesar de ello, fueron muy buenas las presentaciones de cómo el cine ve a los escritores (con fragmentos de muchas conocidas películas donde interviene un personaje que es escritor) y también la importancia de las películas extranjeras.
Lamento que El Laberinto del Fauno y Letters of Iwo Jima no hubieran ganado más premios. La primera hubiera tenido que concedérsele por lo menos el premio a mejor guión, aunque perdió como mejor película extranjera contra la alemana La vida de los otros (que ojalá venga pronto a Centro América). Y la segunda, que recién vi ayer y que comentaré con detenimiento mañana, me parece una de las mejores películas que he visto en mucho tiempo, una representación sobre una batalla que comenzó en situación de desventaja para los japoneses y cuyas situaciones absurdas y extremas convierten toda la anécdota histórica en algo cruel.
Y ya que estaban reconociendo premios a quien nunca se le había dado, como a Martin Scorsese, pensar que Peter O'Toole tiene 8 nominaciones y ningún gane no deja de escandalizar un poco. Pero acá no puedo quejarme. Aunque no he visto The Last King of Scotland (que se presentará en Costa Rica a partir del 23 de marzo), me alegra de corazón que se lo haya llevado Forest Whitaker, un actor de gran talento que además ha producido y dirigido películas muy interesantes.
Ninguna sorpresa fue el Oscar a Helen Mirren por The Queen (que se estrena la próxima semana en Costa Rica) pero que, con sólo verla en las extras, causa admiración por su increíble parecido con la reina verdadera. Aunque ya se sabía una causa imposible, pero me hubiera gustado ver a Penélope Cruz con un Oscar por Volver o a Djimon Hounsou por su excelente rol en Blood Diamonds y Di Caprio no estuvo nada mal en The Departed.
No sé si estos premios fueron realmente "justos" (¿lo son alguna vez?). La corrección política al premiar el documental de Al Gore me deja sin comentarios. Y el súbito entusiasmo que tienen todos con el tipo, uhm, no comments. Lo importante de Inconvenient Truth no es Al Gore, sino el contenido del documental, una realidad que se nos vino encima y que todavía no sabemos ni cómo manejar.
Y por fin, Martin Scorsese se llevó los Oscares más importantes de la noche, aunque quizás no precisamente porque The Departed sea su mejor película sino por una justicia tardía para reconocer a uno de los directores que nos ha brindado películas geniales, un concepto de justicia que en su momento le ha quitado el Oscar a gente como Bill Murray que estaba nominado por Lost in Translation y que perdiera la presea ante Sean Penn por Mystic River... pero así es Hollywood. Y las grandes favoritas, Dreamgirls y Babel, se fueron con oscares pero no de los más importantes.
Finalmente, lo bueno de este año en el cine ha sido una variopinta gama de películas, la mayoría de excelente factura, con argumentos, actuaciones y puestas en escena que nos permitirán a los espectadores llorar, reír, reflexionar, imaginar, soñar.
(En la foto: Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Steven Spielberg y George Lucas, la realeza de los directores, viendo el Oscar recién entregado a Scorsese).
Jacinta a las 05:00 PM | Referencias 0Cuando pones a entregar el premio al mejor director a Francis Ford Coppola, Steven Spielberg y George Lucas es 100% seguro que el cuarto seria Scorcese.
Rodrigo Peñalba | 26 de Febrero de 2007 - 06:17 PMEn efecto, se me fue mencionar eso: que en cuanto vi salir a los 3 dije "ah pues ganó Scorsese".
Jacinta | 26 de Febrero de 2007 - 08:08 PMSpeaking of symbols: that is precisely what was so profoundly interesting to me last night. The repetitive self-congratulatory moments of the Academy Awards® being quite diverse and international. And yet I couldn't help but notice how utterly provincial the Oscars® were. Each significant or memorable award inscribed an "American" win that stayed true to an "American way of life" (with Helen Mirren's victory underscoring America's "origins" and its love affair with the British). Anybody can make it in "America," as Jennifer Hudson and Forest Whitaker reminded us. The seemingly international/cosmopolitan nature of the Oscars® became so inherently grounded in a cinematic form of American patriotism, one where Americanness seems to be utterly marginal as the Oscars® pay an homage to "the world." But such a worldly celebration is cosmetic since "the rest" of the world was not acknowledged on symmetrical grounds. Seen in this light, Al Gore's presence doesn't seem so frivolous after all. He too became another member of the Hollywood nation, the environmentalist President for "all" of us. Although we may get to presumably see the world and be international while watching it, the Oscars® must always come back to its American "home." In an "America" identified by Ellen DeGeneres as strictly populated by "Blacks, Jews, and gays," silly us for actually thinking Penelope Cruz even had a chance.
CM | 27 de Febrero de 2007 - 05:59 AMCreo que lo que comenta CM es muy acertado y de hecho fue una lectura que no hice. Aunque sí hubo un momento en que la Degeneres dijo algo sobre la cantidad de "extranjeros" nominados, que si hubiera dicho "cuidado, nos invaden" no me hubiera sorprendido.
En todo caso, supongo que a los artistas hispanos (sobre todo a actores y directores) les va a tomar un buen tiempo antes de que Hollywood se sienta cómodo en otorgarles un Oscar, como pasó con los actores afro americanos.
Abrazos.
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