16 de Febrero de 2007
De Daumier-Smith's Blue Period
La mentira puede ser una manera de sobrevivir en un mundo de sombras.
¿Mentira? ¿Ejercicios de la imaginación? ¿Vivir en consecuencia con la realidad inventada?
Si leyéramos el diario de un mitómano, ¿cómo saber cuándo creerle? ¿Cuando miente o cuando dice la verdad?
¿Dónde está la diferencia entre la verdad y la mentira, cuál es la sutil línea que las divide y las distingue?
¿Cuánto, cómo y con qué profunda intensidad nos mentimos a nosotros mismos?
In fact I think I said I hated chairs. I was so nervous that if he had informed me that his son's room was flooded, night and day, with a foot of water, I probably would have let out a little cry of pleasure. I problably would have said I had a rare foot disease, one that required my keeping my feet wet eight hours daily.
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En este tipo de relatos lo que más me gusta es la multiplicidad de lecturas. ¿Qué es verdad, qué es mentira? El texto está ahí, es una realidad tangible. Lo que nos cuenta el narrador hace que cuestionemos el relato, nos hace dudar... ¿y si? nos decimos y, de esa manera, el relato crece y crece en nuestro interior.
Me parece un truco asombroso.
Un saludo
Sí, es asombroso como un mismo texto tiene tantas lecturas e interpretaciones.
Saludos Portnoy.
A mi me intrigó sobremanera el contexto histórico. Por ejemplo, de Daumier-Smith y su padrastro se mudan a Nueva York a principios de 1939. Es cierto que la madre ha muerto y que en cierta forma esto obligaría a una mudanza, pero en ese año justamente, comienzan a azotar los vientos de guerra en Europa. En efecto, en septiembre de 1939, sólo tres meses después de la experiencia de de Daumier Smith en Montreal, Hitler invade a Polonia y en 1940, las huestes nazis de Alemania arrazan con la querida Francia de de Daumier-Smith. No es exagerado pensar que el ascenso del facismo y el potencial de guerra hayan sido un factor importante en la mudanza a Nueva York.
Me parece que el almacén de equipos ortopédicos tiene un significado importante ya que éstos son utilizados para los mutilados, víctimas de accidentes y… víctimas de guerras (sorry, it's irresistible). Y aunque la guerra todavía no ha comenzado, es en ese almacén en donde de Daumier-Smith tiene sus dos visiones epifánicas. En la primera, su vida se ve relegada a la de un visitante entre los orinadores de esmalte del almacén. En la segunda, y más importante visión, de Daumier-Smith observa un campo esplandeciente de flores de esmalte en el escaparte del almacén. Es claro que esas visiones reclaman una explicación. Mediante la primer imágen, de Daumier- Smith, un prometedor artista, ve su vida relegada a un nivel muy por debajo de la mediocridad y desprovisto de todo elemento artístico. Vemos aquí al artista cuyas ilusiones han sido destrozadas entre los productos ortopédicos. En la segunda visión se ve el campo resplandeciente de flores de esmalte "doblemente bendecidas". ¿No sería este un campo santo cubierto de flores artificiales en donde se encuentras las víctimas de lo que será la futura guerra? O sea, la visión del artista que sobrevivirá para pintar bellamente la secuela? O peor aún, ¿la visión del artista muerto?
J.D. Salinger fue soldado de contra-inteligencia en la Segunda Guerra Mundial y escribió los nueve cuentos después, en retrospectiva. La guerra en este sentido es el fantasma invisible que acecha en el relato.
Carlos | 19 de Febrero de 2007 - 04:31 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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