6 de Febrero de 2007
Flags of our Fathers
No tenía muchas ganas de ver Flags of our Fathers, pero pensé que debería hacerlo si también quería ver Letters of Iwo Jima (que se anuncia ya en San José), la película que realmente me interesa de la reciente dupla de Clint Eastwood. Me parece necesario ver ambas ya que se trata de un proyecto interesante: presentar el mismo evento visto desde las perspectivas opuestas, en este caso, ganadores y vencidos en la batalla de Iwo Jima, en la II GM. Me parece también interesante que ambas películas se hayan presentado en un lapso de tiempo relativamente corto.
Flags of our Fathers es la historia detrás de una foto que se convirtió en emblemática. La foto fue tomada casi que de casualidad por Joe Rosenthal, mientras un grupo de soldados levantaban una bandera de los Estados Unidos. La película va preparándonos para ir conociendo la historia del desembarco estadounidense en Iwo Jima y los terribles combates que ocurrieron para tomar el control sobre los japoneses, que culminan con la toma de la fotografía.
El argumento cuenta cómo de los seis soldados de la fotografía, 3 sobrevivieron y fueron volados a los Estados Unidos para nombrarlos “héroes” y organizar una gira en la que animen a la población a combrar bonos para continuar financiando su participación en la guerra.
Y aunque todos los personajes están bien retratados, es Ira Hayes, un indio Pima, quien más conmueve, y que inspiró otra película, The Outsider con Toni Curtis y también la famosa canción Ballad of Ira Hayes, cantada tanto por Johnny Cash como por Bob Dylan.
Ira Hayes fue un hombre demasiado impresionado por lo visto y experimentado en Iwo Jima, pero a la vez, se vio abrumado por la masiva atención que de pronto reciben. Por supuesto, la gira de bonos es un constante espectáculo, una exaltación del patriotismo y del “valor de la guerra”, la glorificación de los héroes, la anticipación de la victoria.
No sé si es intencional en Eastwood, pero no dejé de percibir un sarcasmo en torno a la manera tan fácil en que se pueden elaborar héroes o ídolos a partir de una manipulación de información. Era inevitable pensar en los artistas de hoy en día (tantos de ellos con escaso talento), y en cómo son adorados por la sociedad actual, de acuerdo a la imagen más vista, la mejor vendida.
Me llamó también la atención que hay odios que prevalecen: a pesar de ser un héroe (título que Ira Hayes nunca llegó a sentir correcto), sigue siendo discriminado por ser indígena. Fue parte del drama de Hayes, quien nunca pudo volver a integrarse a la vida en la ciudad ni en la reservación, pero tampoco liberarse del recuerdo de sus compañeros muertos.
Un detalle que me pareció interesante es que prácticamente no vemos el rostro de los japoneses, no sabemos nada de ellos. Apenas se miran 5 o 6 en toda la película, algunos encontrados muertos y otros cuando atacan a soldados estadounidenses en sus trincheras, por lo que llega a dar la impresión que éstos luchan contra un enemigo bastante invisible.
Las escenas de batalla están bien hechas (me gusta un tono desteñido que tiene la cinta), pero creo que muy difícilmente después de Saving Private Ryan o Enemy at the Gates veremos escenas demasiado diferentes de guerra. A pesar de ello, Flags of our fathers se deja ver y nos puede hacer reflexionar una vez más sobre lo absurdo y lo inútil que son las guerras.
La imagen cuando les sirven a los ¨heroes¨ la esculturita de chocolate con almíbar de fresa digamos que no la podía creer. Yo creo que logra bien su cometido la película
Sergio | 7 de Febrero de 2007 - 04:06 PMEN realidad no cubrió mis espectativas, espere una historia un poco mas compleja, algo interesante, abrumador, como lo hace siempre Clint en sus películas. Con saber que es la historia de los que plantaron la bandera, y que no se sentian heroes porque los verdaderos heroes son los caidos ya es bastante. Me parece que la historia daba como para un muy buen documental. Ahora bien, la versión japonesa me parece que será mucho mejor ya que habla de la parte con menores recursos económicos y con un alto grado de sacrificio... Watanabe (al menos en los adelantos) es imponente en su actuación.
armando | 16 de Febrero de 2007 - 04:07 AMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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