24 de Enero de 2007
Ursúa, William Ospina
Pedro de Ursúa no es precisamente el conquistador más conocido de la historia. No había cumplido 17 años cuando embarca hacia el nuevo mundo soñando con oro y aventuras. El oro jamás lo encontrará. Y las aventuras estarán lejos de ser lo que su imaginación adolescente concibió. Fue gobernador de Santafé de Bogotá y fundó Pamplona en un territorio que todavía no sabía llamarse Colombia, en honor y remembranza de la ciudad navarra. Le hizo la guerra a los panches, los muzos, los chitareros, los tayronas y los esclavos negros de Panamá. Torcidamente, más famoso que Ursúa mismo fue uno de sus asesinos, el célebre Lope de Aguirre, inspirador y motivo de varias novelas y hasta de una película de Werner Herzog, Aguirre, la ira de Dios. Entre las novelas, la excelente Lope de Aguirre, Príncipe de la Libertad, del venezolano Miguel Otero Silva, cuya lectura recomiendo con gran entusiasmo.
A pesar de ello, el poeta y ensayista colombiano William Ospina decidió utilizar a dicho personaje como eje central de su primera novela, Ursúa, con la que inaugura una trilogía (cuyos títulos siguientes serán El país de la canela y La serpiente sin ojos).
De entrada, la idea de saltar del verso a la narrativa y hacerlo con una novela de contenido histórico, pareciera una empresa temeraria. Pero Ospina ha tenido la paciencia necesaria para cocinar este primer producto durante 6 años, varios de los cuales fueron sin duda empeñados en la investigación de fondo. El lector tiene entre sus manos una novela que combina la habilidad del ensayo con el asombro de la poesía en una sucesión de historias que poco a poco van conformando un retrato de los primeros años del aventurero en sus guerras de pacificación de indios, eventos crueles que cumple para satisfacer las órdenes de su tío, Miguel Díaz de Armendáriz, juez de las Indias. Ursúa cumple de la manera más fiel posible todas las órdenes recibidas, pues sueña que su obediencia y el honor que dichos combates le proporcionarán a su nombre, le permitirán eventualmente emprender su verdadero sueño: encontrar El Dorado.
La historia está contada en primera persona por un narrador del cual no llegamos a saber su nombre y que, de manera no cronológica, nos refiere los recuerdos que le serán confiados por el propio Ursúa. El narrador nos lleva al pasado, a lo supuesto, a lo que ocurrirá después de la muerte del personaje central, con una sucesión de anécdotas y situaciones que no hacen más que representar la memoria tal como es. Porque ¿quién recuerda los hechos de manera ordenada? ¿Quién no salpica la historia de su vida con saltos y guiños a historias paralelas o referentes a los personajes que lo rodean?
Especial mérito me parece que tienen en esta historia los momentos descriptivos o enumerativos, recurso narrativo en los que Ospina saca a la superficie diversas leyendas, los pueblos indígenas del Cauca y sus características, al tiempo que transmite esa sensación de asombro, fascinación y pavor que debieron sentir los españoles al penetrar en zonas selváticas, pobladas de insectos y animales desconocidos. Muy efectivo también es el uso del lenguaje que mantiene un tono acorde a la época en que se desarrolla la historia, a veces elaborado y algo barroco pero sin resultar pesado o ininteligible, permitiendo que la lectura fluya y que se disfrute de su prosa.
No es de despreciar al personaje-narrador, un mestizo que cumple un papel mucho más complejo que nada más repetir las historias que le han sido contadas por Ursúa. Las pinceladas que tenemos de su propia vida lo convierten en un personaje que va despertando curiosidad en el lector y que presenta contradicciones que lo hacen totalmente creíble y humano. Admira y quiere a su amigo Ursúa, pero reconoce la crueldad de sus guerras.
Aunque existen crónicas, textos y documentos de todo tipo que hablan de aquellas épocas atroces, narrar a través de la literatura es otra manera de atisbar en el pasado, de reconstruir y acercarnos a la historia que, aunque imaginada desde el presente, no deja de representar a la condición humana.
La empresa temeraria de saltar de la poesía a la narrativa y con una novela de esta índole ha sido bien salvada por William Ospina, quien deslumbra con un trabajo sólidamente construido y quien nos deja esperando ansiosos por las siguientes entregas de su trilogía.
Puede leer el prólogo y un capítulo de la novela, así como una entrevista con el autor.
DEVERIAN ALMENOS EXPONER POR CAPITULOS ESTE GRAN LIBRO
Javier | 12 de Mayo de 2007 - 08:50 PMEL LIBRO ES LO + ABURRIDO DEL MUNDO
JULIETA | 29 de Julio de 2007 - 04:07 AMes lo peor del mundo, como para matar al profesor que no lo puso a leer. acaba con cualquiera
janier | 12 de Octubre de 2007 - 05:35 PMEL LIBRO ES LO MAS ABURRIDO DEL MUNDO QUE PEYE PS EL ESCRITOR ESTE WILLIAM DEBERIA MEJOR A PONERSE A VENDER BOLIS DE MONDONGO...POR QUE PARA ESCRIBIR NO SIRVE JEJEJE
claudia | 13 de Octubre de 2007 - 03:50 AMme permito sugerirles que no publiquen ese tipo de críticas, son infantiles, les recuerdo un dicho popular "no hay opiniones estúpidas, sino estúpidos que opinan". Con una crítica negativa puede bastar.
jon lenon | 3 de Febrero de 2008 - 06:09 PMMe encanto el libro, entendi miles de cosas acerca de colombia y sus ciudades. Recomendadisimo.
Me muero de ganas de leer los dos siguientes!!
ps si no les gusta el libro para que molestan y encima lo compran o lo leen.. ps simple.. no son uds los univeristarios q nos dicen a los estudiantes q hoy en dia td c halla x internet???
ps mas q simple... busken un trabajo q c tenga q parecer al suyo y revuelvan!!! xro no den malos komentarios dl libro kuando es bueno... y encima sobre colombia.. q mejor pais!!! y el escritor tn!!!
Aunque,Ospina con sus columnas en periodicos y revistas no es santo de mi devocion,en este libro me parece que se fajo.
las descripciones que hace de los personajes,los sitios,las historias me parecen tan vividas que hasta creo que viajo en el tiempo.
Espero con ansiedad las siguientes novelas de la trilogia.
Muchas gracias Señor Ospina por esa novala tan maravillosa
es un gran libro y un exelnte escritor ante mano lo felicito ....
daniela | 23 de Mayo de 2008 - 03:38 AMque lastima me dan aquellos que apenas se leen un libro quiza en toda su vida y lo hallan malo. esta novela es bellisima un buen lector me dara la razon y en cuanto al escritor es uno de los mas reconocidos e influyentes en la actualidad ese si que es un escritor pues escribe desde el alma no como los autores de `` sin tetas no hay paraiso^^ desde la ambicion pero claro en este pais de incultos que no leen ni siquiera su resultado medico pues se nota estan estan enfermos que creen que gozan de buena salud mental y espiritual. colombia es unh pais de facilistas mientras los argentinos los niños argentinos los jovenes argentinos prefieren leerse el libro antes de ver la pelicula los colombianos lo contrario lo mas facil, bueno no todos hay algunos que gracias a la vida valen la pena como seres humanos. en colombia hay muchas bibliotecas pero poco lectores equivaldria a decir muchas escuelas pero demasianos burros hasta los mismos maestros son unos burros de primera; leer enriquece el alma y en general el conocimiento no importan que se lean libros malos pero tambien se es maestro por negacion pero de los colombianos a que lean es mejor soñar que algun dia el diablo se arrepienta. y para terminar este comentario mal escrito les digo que lean partida de incultos luego no se quejen de su pobreza mental y material de sus ruinas de sus inmudicias ustedes son los unicos responsables
Carlos Ferreyra | 16 de Junio de 2008 - 12:31 AMA "john lenon" y Carlos Ferreyra: el hecho de sostener una opinión negativa sobre un libro que a ustedes - es obvio- les gustó no es razón para tachar a la otra persona de ignorante. Puede que el Sr. Ospina sea un maestro de la palagra, pero un buen libro también debe poseer algo llamado ritmo narrativo. Por eso nadie lee a Gongora hoy en dia.
En mi opinión, este libro dedica demasiado espacio a evocar, y el resultado una gran lentitud. Para ese viaje prefiero leer "Memorias de Adriano".
Y no, no soy lerdo por no gustarme un libro - aunque si llego a expresarlo de forma más directo ustedes lo habrían pensado-.
ACERTADO J.A SANCHEZ....POR OTRO LADO ES FUNDAMENTAL EVALUAR EL LUGAR DESDE EL CUAL OSPINA ENUNCIA, PARA PREGUNTARNOS ¿SERÁ QUE ESTE AUTOR LE SIGUE EL JUEGO A LA HEGEMONÍA LITERARIA COLOMBIANA, AL IGUAL QUE LO HACE GERMAN ARCINIEGAS CON 'EL CABALLERO DORADO'?...SI ES ASÍ, ME PARECE EXTRAÑO EN OSPINA, PERO CON URSÚA EL TIPO PARECE BIEN AMBIGUO.
Atente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
Recuerda que el insulto nada tiene que ver con la libertad de expresión, por tanto si tu comentario resulta insultante u ofensivo será borrado.
