23 de Enero de 2007
Ardillas sin cabeza
Estoy en la casa de mi infancia. Salgo al jardín del frente, que da a la calle, y veo un montón de ardillas muertas tiradas sobre la grama. Las colas han sido separadas y cuidadosamente colocadas junto a los cuerpos, pero hacen falta las cabezas. No está ninguna de las cabezas de los cuerpos de las ardillas que calculo son 10 o 15.
Estoy espeluznada viendo aquello cuando un vecino se acerca. Salgo a la calle para hablar con él. Me dice que debo llamar a la policía. Le pregunto si vio algo. Me dice que sí, que poco antes que yo saliera vio a un hombre bañado en sangre parado justo donde estamos hablando. Lo visualizo: tenía una camisa blanca y un sombrero de paja y la sangre que tenía encima era la sangre de las ardillas con la que se había bañado. (No sé por qué, pero en esta parte recuerdo la película Witch Blair Project, la escena final).
Regreso a la casa y me pregunto de qué servirá avisar a la policía. Si no les preocupa la gente muerta, mucho menos un montón de ardillas decapitadas. Entonces me doy cuenta de que en el garaje, el carro que está parqueado está lleno de piedras ensangrentadas. Todo el asiento de atrás está colmado de piedras hasta el tope, algunas son muy grandes. Supongo que con ellas, el hombre mató a las ardillas.
Tomo algunas de las piedras más pequeñas en mi mano derecha y entro para llamar a la policía. Mientras marco y comienzo a hablar, aprieto las piedras y de las piedras sale sangre. Quiero abrir mi mano para dejar caer las piedras, pero no puedo. Mi puño sigue apretando las piedras contra mi voluntad, como si estuviera posesionado por algo que obligara a la mano a apretar y la sangre de las piedras comienza a chorrear hasta el suelo. Comienzo a gritar en el teléfono, gritos de película de terror. Y despierto.
Hola, he pasado por tu blog y me he decidido a dejarte un comentario, ya que me ha gustado mucho. Creo que con los nervios del momento no te diste cuenta, pero en realidad no eran piedras, tú lo que estabas aprentando en tus manos y de los que emanaba sangre sin cesar no era otra cosa que las cabezas perdidas de las ardillas decapitadas. Quizá el asesino las dejo a tu alcance por algún tipo de venganza, puede ser.
Yo también escribo desde muy joven y subo mis cosas a dos blogs que actualizo casi a diario. Estoy intentando promocionarlos, pero de buen rollo, invitando a la gente, haciendo amigos, intercambiando aportaciones, comentarios, referencias y enlaces. Pero todo ello basado en un premisa “sine quae non”, a saber, sólo si la calidad de mis escritos te hace decidir en conciencia que merecen la pena.
Así pues te invito a que visites mis blogs y, si te parece que tienen la calidad suficiente, me eches una mano en su promoción mediante cualquier iniciativa que te parezca oportuna.
Aquí te dejo la dirección de los sitios:
http://www.enunblog.com/Aguirre (este concursa en el premio 20 minutos al mejor blog de ficción, por lo que te agradeceré que lo votes, si lo crees conveniente y si estás inscrito)
http://territoriocervantes.blogspot.com
Gracias por todo y un saludo
jacinta, hace rato que no venía por acá, y vengo y me encuentro esta sorpresa!!! Esta muy buena tu pesadilla, ojala todos tuvieramos pesadillas así!!.
Muy buen relato, me inquieto y emosiono.
Por que finalmente no me pegas una visitadilla allá en mi hora mas oscura, y me dejas una de tuis amorexias.
Si quitas el paréntesis será de una precisión modélica. Muy buen relato.
Gracias por compartirlo.
Tenés razón Portnoy. Gracias.
Jacinta | 28 de Enero de 2007 - 04:02 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
Recuerda que el insulto nada tiene que ver con la libertad de expresión, por tanto si tu comentario resulta insultante u ofensivo será borrado.
