17 de Octubre de 2006
El marino que perdió la gracia del mar (Yukio Mishima)
Fusako es una viuda que vive sola con su hijo Noboru. Ella conoce a Ryuji, un marino, con quien llega a involucrarse sentimentalmente. Al comienzo, parece que es un romance pasajero, una aventura de marinero. Pero luego se verá que las intenciones de Ryuji, junto con un hastío del constante navegar, convertirán aquello en una relación seria y estable, al punto que Ryuji dejará la navegación y se quedará en la ciudad de Yokohama, donde viven los protagonistas. Noboru observa los acontecimientos y comparte sus impresiones con un grupo de amigos del colegio, que tienen ideas algo extrañas sobre la vida de los adultos.
El marino que perdió la gracia del mar es una novela corta de Yukio Mishima pero que de manera muy certera encierra varias historias (y tragedias). Por un lado está la historia del romance entre Fusako y Ryuji, el volver a abrirse y entregarse al amor luego de años de viudez y soledad; luego, la historia del marinero, un hombre algo arisco y solitario, cuya vida de mar lo ha hecho acostumbrarse a la inconstancia y al silencio, detalles que se ven transformados entre la relación con Fusako; y por último, la historia de Noboru, que vive el romance de su madre en el inicio de su adolescencia.
En el característico estilo de Mishima, la historia se va desarrollando pausadamente. Pero, por la brevedad del texto, ese estilo pausado no resulta lento. Su habilidad radica en proporcionar las pistas y detalles suficientes como para que el lector pueda simpatizar con los personajes y desear que el final sea otro como el que amenaza con presentarse. Un final impensable y fatídico que, sin embargo, Mishima tiene el buen gusto de no detallar, dejando al lector armar el desenlace de la historia en la oscuridad de nuestra imaginación.
Mishima retoma también, como en varias de sus novelas, la figura del niño-adolescente en un tortuoso cruce de caminos pero sin la decisión ni la claridad de lo que el momento supone. Por lo general, los adolescentes de Mishima tienen ideas bastante atroces sobre la vida y los adultos. La idea del suicidio y la muerte rondan siempre a dichos personajes como una fatalidad a la que se puede recurrir como una alternativa honrosa.
Los adultos de esta novela también parecen estar en momentos definitivos de su vida, en esa etapa cuando asumen que los grandes sueños que han venido incubando durante largos años ya no se realizarán y en la pesadumbre que llegar a esa conclusión puede causar. En ese instante se presenta una perspectiva que, aunque ni cercana a la soñada, promete algo de estabilidad y seguridad, que es un poco la opción por la que se deciden Ryuji y Fusako, sin sospechar que esa misma decisión les acarreará, de manera involuntaria, un final inesperado.
Es asombrosa la manera en que Mishima describe los hechos con toda frialdad. O quizás debo decir, con objetividad, con distancia. Mishima parece no apasionarse por sus propios personajes aunque los construya con tanto detalle y familiaridad; sin embargo, la conspiración de los niños, junto con ciertas pruebas atroces para demostrar su "hombría", son descritas sin sentimentalismos sin por ello dejar de impresionar.
Este grupo de niños, al que pertenece Noboru, miran hacia los adultos como algo decadente y sin sentido. Convertirse en esa clase de adulto es una afrenta impensable, un destino que quieren evitar a toda costa. Así, el jefe del grupo les dice:
Si no actuamos ahora nunca seremos ya capaces de seguir el dictado supremo de la libertad, de ejecutar los actos necesarios para llenar el vacío de este mundo, a menos que estemos dispuestos a sacrificar nuestras vidas. (...) Si no actuamos ahora ya nunca seremos capaces de robar, de matar o de hacer cualquiera de las cosas que testimonian la libertad del hombre y, terminaremos en las adulaciones vomitivas y los cotilleos; temblaremos día tras día, agobiados por la sumisión, el compromiso y el miedo; nos preocuparemos por lo que digan los vecinos; viviremos como ratones estridentes. Y algún día nos casaremos, y tendremos hijos, y al fin llegaremos a ser padres: lo más vil en este mundo.Conociendo algo de la biografía de Mishima y habiendo leído otras novelas suyas, este discurso no es novedoso. Es una constante en su obra, la rebelión ante lo establecido, la protesta, el inconformismo.
Leyendo esta novela no evité pensar en los tiempos actuales, en la cantidad de jóvenes entregados a la violencia y al crimen. Pensé que no necesariamente, como siempre se cree, el criminal se forma en la pobreza y la ignorancia. La falta de perspectiva de futuro, la falta de utopías, el hastío, la idea de repetir hasta el infinito el estado actual de cosas pueden ser suficientes para torcer el ánimo y las ganas de vivir de cualquiera. De ahí la genialidad de Mishima, cuya obra sigue teniendo gran vigencia. Jacinta a las 04:29 PM | Referencias 0
Muy buen libro. Lo encontré cuando estuve de visita hace casi dos años en Costa Rica. En San Salvador es casi imposible conseguir libros de Mishima.
Arbolario | 18 de Octubre de 2006 - 07:22 AMMe has recordado algo que no sabía: que debo buscar ese libro (iré este sábado a Nueva Década), recuerdo haber visto la película que hizo Hollywood (muy atractiva la actriz ahora no recuerdo su nombre) y luego leer el libro, pero en ese entonces, hace más de 20 años, estaba en la secundaria y por supuesto no entendía, no es que ahora entienda más, pero quizás.
Heriberto | 20 de Octubre de 2006 - 12:27 AMNunca vi la película pero estaba esteralizada por Kris Kristofferson y Sarah Miles. El link de la ficha del Imdb está en: http://www.imdb.com/title/tt0075161/
Jacinta | 20 de Octubre de 2006 - 01:26 AMHola, saben, desde que leì "CONFESIONES DE UNA MÀSCARA" Y "SED DE AMOR",quedè fascinado con la literatura de Mishima, pero yo vivo en la Ciudad de Mèxico, DF, y me ha resultado bastante difìcil con seguir este libro del marinero, y me interesa pues me lo han recomendado mucho, me hustarìa saber si alguien puede proporcionarme informacion para saber donde conseguirlo por aquì.
GRACIAS de antemano, y saludos.
Muy bueno este articulo sobre Mishima que es uno de mis escritores favoritos solo acompanado por Yasunari Kavawata. El texto del marino es un poco arisco como el mismo personaje pero una vez que encuentras la puerta ya no puedes salir. Gracias por este sitio.
M. Contreras | 23 de Marzo de 2007 - 02:14 AMGracias a usted, M. Contreras y bienvenido siempre.
Jacinta | 23 de Marzo de 2007 - 02:24 AMAcabo de leer este libro,y sigo bajo su influjo. Esa distancia de los japoneses me alucina. Trabajo en la enseñanza ,y el grupo de jóvenes que retrata Mishima en el sesenta y algo que está escrita la obra, me recuerda a grupos de jóvenes del 2007 en la que yo escribo esto. La frialdad de corazón. el mundo vacuo...qué perdidos estamos!
sara | 24 de Julio de 2007 - 11:25 AMHola,
Les dejo el titulo de otro de sus libros.
El pabellon de Oro. Otra obra maestra de Mishima.
miradas | 23 de Octubre de 2007 - 02:24 PMmaravilloso libro, es primera vez que leo este autor y me encantó, pretendo entonces leer todas sus obras y asi deleitarme.
veronica | 20 de Enero de 2009 - 05:51 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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