13 de Agosto de 2006
Günther Grass: "estuve en la Waffen-SS"
Sin duda alguna, la noticia que sacudió el mundo intelectual y literario este fin de semana fue la entrevista concedida al periódico Frankfurter Allgemeinde de Alemania, por parte del Premio Nóbel de Literatura Günther Grass, en la cual confiesa que fue miembro de la Waffen-SS durante los años finales de la II Guerra Mundial, cuando él contaba con 17 años. (La Waffen-SS era una sección de combate de la SS y se extendió a 38 divisiones. Cuando los Juicios de Nüremberg, fue declarada "organización criminal").
Las declaraciones fueron hechas a propósito de la aparición el próximo septiembre de su libro de memorias Beim Häuten der Zwiebel (aún sin título en español, pero que podría traducirse como "Pelando la cebolla"). Al preguntársele por qué decidió confesarlo en este momento, Grass declaró que su silencio le había pesado todos estos años y que ese silencio fue precisamente uno de los motivos por los cuales escribió este libro.
Tomando en consideración la militancia de izquierda de Grass, sus constantes críticas políticas, el contenido de sus novelas (con un profundo tono anti-belicista y cuestionador de los sucesos en Alemania), las reacciones no se hicieron esperar y ocuparon todo el rango posible de emociones.
El periódico La Reppublica de Roma habló de un "shock global" ante la "dolorosa valentía" de Grass al asumir su confesión. El muy famoso y controvertido crítico literario alemán Marcel Reich-Ranicki prefirió no emitir opinión y dijo que no tenía obligación de decir nada al respecto. Otro crítico literario, Hellmut Karasek, dijo que de haber Grass declarado antes este asunto, hubiera arriesgado el recibir el Premio Nóbel. "Grass se ha ganado como ningún otro alemán el Nóbel, pero todo se mira ahora ante otra luz", dijo.
Pero otros no fueron tan severos. El escritor Ralph Giordano (de 83 años), dijo que hay hombres que a los 80, 85 años, asumen las cosas en las que han errado. Y que peor que cometer una equivocación sería no asumir las consecuencias de lo hecho, cosa por la que ya pasó Grass. "Para mí no pierde ningún tipo de credibilidad moral ante esta confesión", dijo. Para el historiador Michael Wolffsohn lo desconcertante es que no lo haya hecho antes. Y al igual que otros intelectuales, piensa que el momento ideal para ello hubiera sido cuando Ronald Reagan y el entonces Canciller Helmut Kohl visitaron el cementerio de soldados en Bithof, durante una visita del presidente Reagan a Alemania en 1985. Aquella visita causó gran revuelo debido a que en ese cementerio hay enterrados, precisamente, varios miembros de la Waffen-SS. Y Grass fue uno de los mayores críticos de esta actividad.
La confesión tomó por sorpresa no solamente al mundo entero, sino incluso a su círculo más cercano. Nadie sabía de este asunto más que la esposa de Grass. Ni sus hijos o parientes, ni su editor, ni otros amigos o colegas lo sabían.
En lo personal, y como a todos, no ha dejado de impresionarme la confesión de Grass. Pero como dijo alguno de los lectores del periódico al comentar sobre esta noticia en la versión electrónica, no se puede culpar a un hombre por lo que hizo todo un movimiento. Lo que hizo o dejó de hacer Grass en aquella época, estará en su conciencia (él dice en algún momento de la entrevista, que no estaba claro del genocidio, algo que repiten muchos de los sobrevivientes).
¿Por qué confesarlo hasta ahora? Creo que tiene que ver con algo que ya he señalado antes en este blog y es la negación y el silencio como un efecto traumático de la sociedad que ha tenido que vivir una guerra. El silencio es una manera de sobrevivir no solamente a nivel físico, sino también a nivel emocional y personal. Confesarse en aquella época era poner en duda su integridad, lo que hizo o dejó de hacer, sus motivaciones y convicciones. Grass cumplirá 80 el próximo año y ya a esa edad, bueno, pensar en la muerte y en su pronta aparición es un imperativo. Supongo que quería despedirse con la conciencia limpia y evitar que, después de muerto, el "detallito" apareciera por casualidad en algún documento (como ha ocurrido con otros conocidos intelectuales alemanes) y que fuera manipulado a antojo. Con su confesión en vida y con la pronta aparición de sus memorias, tendrá suficiente oportunidad para aclarar su participación en aquella época y contestar a sus detractores, que siempre los ha tenido, pero a Grass nunca le ha faltado carácter para enfrentarlos, así es que seguramente se hablará de esto durante un buen rato.
Todo su trabajo literario, sus novelas, sus comentarios, sus críticas y señalamientos, ¿quedan invalidados ante esta confesión? Yo pienso que no. Y quizás toda su militancia, su izquierdismo, su defensa de las libertades elementales del ser humano nacieron de aquellos años de la guerra, de un servicio militar obligatorio, según él declara. Pero pienso también en la carga de ese silencio, la mala conciencia y la culpa que debe haber sentido. Quizás es algo incomprensible para muchos, pero me parece consecuente con la fuerte personalidad que Grass siempre ha demostrado, el hacer público este secreto.
Habrá que esperar sus memorias que ojalá sean pronto accesibles en este lado del océano. El mismo periódico publicará el próximo 19 de agosto un especial de 8 páginas con un avance de dichas memorias, acompañado de fotos desconocidas del autor durante su juventud.
¿No le habrá ayudado a Grass el hecho de que Joseph Ratzinger -Benedicto XVI- tampoco ocultara que estuvo en las filas del ejército alemán en la segunda guerra mundial?
No conozco la relación de Grass con la iglesia, pero tengo la idea de que el pasado de Ratzinger lo ayudó a dar el paso que ahora está haciendo.
Arbolario | 13 de Agosto de 2006 - 07:06 PMFijate que yo no creo, Salvador. Ayer leí todos los artículos de la prensa alemana sobre el asunto y nadie menciona una posible conexión al respecto. No estoy muy segura pero creo que Grass más bien tiende a ser ateo y por otro lado, si lo que ha estado es escribiendo sus memorias, se supondría que ya lleva un par de años en ello y lo de Ratzinger es más reciente.
Luego, tampoco es de extrañarse. Cuando uno comienza a hurgar en las gentes de cierta edad, muchos participaron directamente o tuvieron parientes muy cercanos metidos en alguno de los organismos nazis. No hay que olvidar que Hitler causaba euforias colectivas, y esto no es exageración. Su discurso político era muy efectivo, como explica el mismo Grass, ya que por ejemplo decía (Hitler) que a la juventud tenía que controlarla los mismos jóvenes, y eso era atractivo en el estado de rebeldía del adolescente, que prefiere dejarse "guiar" por otro de más o menos su edad (pensemos en los Camisas Pardas), que por "los viejitos".
Abrazos.
A mí todavía me tiene sorprendido. Admiro su sinceridad al revelar su secreto, pero igual rechazo su participación en tal organización.
Aldebarán | 16 de Agosto de 2006 - 09:41 PMGrass, sin duda, entró a las SS como pudo hber entrado en cualquiera otra rama de las fuerzas alamanas. El no podía escoger a dónde lo designarían. Además, aunque no era nazi, no había más que luchar por la patria. La patria no es una ideología.Defenderla es un deber
guillermo | 20 de Agosto de 2006 - 01:49 AMCreo que Gunter Grass ha dado un valiente y doloroso paso para reconstruir y aceptar su historia y, por extensión, seguir reconstruyendo y purgando el trágico pasado de Alemania. Algunos exaltados han sugerido,incluso, que se le retire el premio Nobel de literatura. Nadie puede ser juzgado tan duramente por lo que hizo a los 17 años en un país inmerso en la locura colectiva del último tramo de la segunda guerra mundial, y mucho menos cuando sus trayectorias intelectual y política han sido las que han sido.
Una reflexión interesante: ¿Alguien sabe que el escritor español Camilo José Cela, también premio Nobel, ejerció de censor para el régimen de Franco? ¿Alguien en España ha propuesto su candidatura para que se le retire el premio Nobel? Ese sí que es un grandísimo crimen intelectual y no los que se le atribuyen a Grass por reconocer la verdad de su historia y de la historia alemana.
Muchos ilustres desconocidos integraron las filas del ejercito aleman en sus diferentes ramas -una obligacion patriotica- no eran necesariamente nazis, tal como sucedio con el aun adolecente Gunther Grass, no hay por que condenarlo por eso. Que sea un personaje notable ahora no lo hace culpable.
Marian | 3 de Septiembre de 2006 - 10:50 PMGunther Grass es un escritor mediocre. Que tanga el premio nobel no le concede más autoridad que la que conisga su obra, y ésta sólo se establecerá, como la de cualquier otro escritor, por su resistencia al paso del tiempo. Dudo de que nadie crea seriamente que ésta será muy larga.
Lamentáblemente para las letras alemanas, que llegaron a tan altas cimas (sin dejar de ser entretenidas) con Goethe, Schiller, Heine, Hoffmann, Zweig, Rilke y tantos otros, desde los años 30 los escritores "consagrados" de Alemania son exclusivamente aquellos autores de obras mastodónticas pero aburridas: T. Mann, Henrich Böll y finalmente Gunther Grass (el cuál, no sé por qué, tiene la consideración de gran genio universal: el socialista Heinrich Heine le hubiera hecho unas críticas despiadadas de puro aburrimiento por su obra).
Que a estas alturas de su vida y después de 50 años de ejercer como una de esas "conciencias morales" en su país que han pasado ese mismo tiempo señalando con el dedo a otros que no pertenecieron al partido nazi, ni a la gestapo, ni a las SS, y que a diferencia de Grass afrontaron su pasado a cara descubierta; que después de esa trayectoria, digo, Grass haya decidido sacar a la luz su pasado, nadie que no sea un incondicional suyo puede creer que sea otra cosa que una estrategia para vender todos los ejemplares de su último libro que no vendería de otra manera y que, según parece, si que vende ahora.
Aprovechar de ese modo un pasado vergonzoso no habla desde luego en favor de esta "conciencia moral" de Alemania, ni por lo de hace 60 años, ni por lo de ahora.
grass al igual que umberto eco es ateo pero cree en la moral.su confesion es propia de un estoico que sabe que le queda poco de vida .como no cree en el juicio divino se somete al juicio de sus semejantes.su actitud es la de un moralista que sin importarle las decadas transcurridas no vacila en reconocer sus errores le cueste lo que le cueste gunther grass quiere irse con la conciencia limpia .
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