26 de Junio de 2006
Ham on Rye, Charles Bukowski
El señor Gibson era nuestro cartero. Llevaba dientes postizos. Tenía una mujer que se pasaba todo el día dentro de casa. La señora Gibson siempre llevaba una red en el pelo e iba vestida con un camisón, bata y zapatillas.
Entonces apareció la señora Gibson, vestida como siempre, y se puso al lado de su marido, esperando a que se cometiese el crimen. El viejo Gibson era uno de los pocos hombres del vecindario que tenían trabajo, pero aún así necesitaba ver cómo mataban al gato. Gibson era simplemente igual que Chuck, Eddie y Gene.
Eran demasiados.
El bulldog se acercó más. Yo no podía presenciar el asesinato. Me avergonzaba enormemente abandonar al gato así. Siempre había una posibilidad de que el gato escapara, pero sabía que no lo permitirían. El gato no estaba enfrentado solamente al bulldog, estaba enfrentándose a la humanidad entera.
Me di la vuelta y me alejé, saliendo del jardín hasta la acera. Subí por la acera hasta mi casa y allí, esperando de pie en el jardín, estaba mi padre.
—¿Dónde has estado? —me preguntó.
Yo no contesté.
—¡Entra —dijo—, y deja de poner esa cara de desgraciado o te daré algo que te hará sentir de verdad desgraciado!
El día que los japoneses atacaron Pearl Harbor, Henri Chinaski tenía 1 dólar con 67 centavos en el bolsillo, recién había decidido abandonar sus estudios de periodismo en la Universidad y no sabía qué hacer en su vida pues nada realmente le parecía que valía la pena, mucho menos seguir "la rutina del hombre gris" que se encierra en una oficina de 8 a 5, se casa, tiene hijos y etc.
Ham on Rye de Charles Bukowski (titulado La Senda del Perdedor en castellano), es la novela que relata la infancia, adolescencia y temprana juventud de Henri Chinaski, el inconfundible alter ego de Buk y el personaje central de una larga serie de novelas. Sin embargo, me parece que este libro se separa un poco de los que escribió en varios aspectos. Tengo la impresión que éste es su libro más personal, el más triste, el más desalentador y el que puede verter algunas claves para comprender el resto de la evolución de Chinaski-Bukowski.
El libro está dividido en 58 episodios, que en poco menos que 300 páginas, describe lo que era crecer en el Los Angeles de la Gran Depresión. El estilo es el típico de Bukowski, un lenguaje claro, directo, crudo que no ahorra groserías o escenas o pensamientos políticamente incorrectos.
La frialdad familiar, la crueldad del padre, el más extremo caso de acné (que dejaría huellas de por vida en el rostro y el cuerpo de Bukowski), la crueldad de los compañeros de clase y la necesidad de defenderse de dicha crueldad, la educación sexual (que nunca llegó a ser sentimental), sus primeras experiencias con el alcohol, sus primeros escritos y la salida tanto del hogar como de la Universidad, son parte de las cosas que narra este libro. El desempleo, la crisis económica, las limitaciones materiales están presentes también como el gran telón de fondo de lo que fue, sin duda, una etapa dolorosa para Bukowski. Sin embargo, la novela no victimiza a Chinaski. Aunque es claro que el personaje no ama a su padre y que la crueldad de éste es patológica (y para la cual nunca llega a haber una explicación), las cosas están planteadas de manera que el lector hará su propio análisis.
Es interesante descubrir las primeras lecturas de Bukowski y cómo, casi por efecto del tedio personal en que vivía, comienza a escribir sus primeras historias. Upton Sinclair, Sinclair Lewis, Josephine Lawrence, D.H. Lawrence, Aldous Huxley, John Dos Passos, Sherwood Anderson y Ernest Hemingway fueron parte de esas primeras lecturas en la Biblioteca Pública La Ciénega. El primer personaje de sus cuentos era un tal Baron Von Himmlen, un aviador alemán de la Primera Guerra Mundial, solitario, poco popular, que no hablaba con nadie y bebía solo pero que podía derribar cualquier cantidad de aviones enemigos.
Según se relata en el documental biográfico Bukowski, born into this, Ham on Rye fue uno de los libros que más le costó escribir al autor. Según su editor, le tomó no sólo más tiempo de escribir que sus otros libros, sino que también lo sacudió mucho emocionalmente volver sobre el recuerdo de su nada agradable infancia (y si mal no recuerdo el detalle, me parece que dejó de escribir durante algunos meses después de terminarlo).
Una lectura muy recomendable, como todo lo de Bukowski.
Si desea leer el primer capítulo de esta novela en inglés, puede hacerlo en esta página. Este y otros libros de Bukowski, en castellano, pueden leerlos en Bukbooks.
Recuerdo un cuento de Buk en el que su alter ego, Henry Chinaski, se sube a un ring de boxeo para pelear un par de rounds contra Ernest Hemingway. Éste habìa desafiado a quien quisiera enfrentarlo y nadie se atrevía. Chinaski levantó el guante, subió al cuadrilátero y lo noqueó.
Cuando varios minutos después lograron despertar a Hemingway, Chinaski se le acercó y le dijo: "Adiós. No te vayas a suicidar, papá". (!!)
Arbolario | 30 de Junio de 2006 - 06:19 AM¿Leíste "La Senda del Perdedor"? Es curioso que recordés esa historia porque en este libro hay muchas escenas de pleitos entre Chinaski y sus compañeros bravucones de la escuela. El final del libro tiene una escena muy significtiva y es que Chinaski juega con un niño mexicano en una maquinita, y el juego es dos muñequitos boxeadores. El boxeador de Chinaski pierde las dos veces. Esto ocurre el domingo del ataque a Pearl Harbor.
Jacinta | 30 de Junio de 2006 - 05:32 PMNo conozco ese libro, pero ya visité el sitio que recomendaste. Gracias por el aviso.
Antes de leer el libro que comentás en esta ocasión voy a releer Pulp, que es una de los textos que más he disfrutado de Buk.
Arbolario | 1 de Julio de 2006 - 02:58 AMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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