20 de Junio de 2006
Tartar Asian 2: Audition
(Dicen que tiene "spoilers"...)
Shigeharu Aoyama es un viudo que, después de muchos años de estar dedicado a su trabajo y a la crianza de su único hijo, piensa que es hora de volver a casarse. Lo comenta con un amigo quien le propone emprender la búsqueda de la posible candidata organizando una audición ficticia para la filmación de una película. Aoyama examina cientos de fotos y solicitudes y de inmediato le llama la atención la de Asami Yamazaki, una joven que quiso ser balletista pero que por un problema con la cadera finalmente no pudo realizarlo y piensa ahora ser actriz.
Aoyama junto con su amigo entrevistan a más de 25 jóvenes hasta que por fin es el turno de Asami. Aoyama la invitará a comer, la llamará, la volverá a ver. Así comienza el cortejo pero también la revelación de algunos datos extraños: el amigo quiere confirmar los contactos de la joven pero no puede localizar a nadie y un productor musical que ella ha dado como referencia está desaparecido desde hace más de un año...
Audition es la muy polémica película del japonés Takashi Miike que se ha hecho famosa sobre todo por la así llamada "escena de la tortura", que transcurre en los últimos 20 minutos de la película, aunque también hay otro par que son fuertes. De hecho, si examinan listas de "los momentos más horroríficos del cine", seguramente Audition está ahí.
Basada en la novela de Ryu Murakami, la película plantea en realidad la historia de dos personajes muy opuestos que creemos pueden estar viviendo una historia de amor. Pero hay indicios que nos dicen que algo no está bien. Ciertas imágenes, breves y sin explicación, en medio del cortejo del viudo con la muchacha, advierten al espectador que algo muy, pero muy terrible puede ocurrir en cualquier momento. Y es precisamente eso, la mezcla de esas muy breves imágenes (para las cuales no tenemos explicación), con la aparente lentitud de toda la película la que hace que, hacia el final, la "escena de la tortura" resulte más impactante. Porque uno sabe que algo malo va a pasar pero realmente uno no sabe qué tan terrible podrá ser.
Una de esas pistas de advertencia es ver a Asami, sentada en una habitación, con todo su largo y lacio cabello cubriéndole casi por completo el rostro, con el teléfono en el suelo, y en el fondo de la habitación, un saco amarrado en el suelo. Esta imagen se repite más de una vez. En una, apenas vemos la boca de Asami sonreír cuando suena el teléfono. Pero en otra escena, donde no vemos reacción en ella ante el timbrado del teléfono, el saco rueda por la habitación de pronto. No sabemos qué hay en el saco, aunque nos lo imaginamos, pero esa escena (en lo personal), me hizo pegar un brinco del susto porque no me lo esperaba.
Me parece que la película tiene varios logros, aunque quizás el mejor es la creación de la expectativa mediante ese ambiente en apariencia normal e inofensivo y esas pequeñas pistas que nos van creando la intuición de un desenlace atroz. Hacia la última media hora de la película, la velocidad cambia totalmente y todo es rápido, intenso.
Para torturar a Aoyama, Asami le inyecta una droga que lo paraliza pero que no le impide sentir dolor físico. Y en medio de sus desvanecimientos, vemos escenas ya antes vistas pero con un diálogo diferente. O escenas que quedaron antes truncas tienen su continuación. Uno desea fervientemente que la tortura física de Aoyama sea una espantosísima pesadilla.
Aquí de nuevo encontramos el tema de la venganza, la soledad y el dolor físico (el que uno puede causar y sentir). No es necesario que ningún personaje enuncie grandes discursos al respecto. Miike exigue que el espectador participe en la trama atando cabos, imaginando sus propias explicaciones, dudando de la realidad debido a la mezcla, hacia el final, de lo onírico, los recuerdos, las alucinaciones.
Me parece interesante sobre esta película reflexionar sobre qué es espantoso o perturbador para el espectador. Estoy convencida de que varía en cada quien. La escena de la tortura no diré que no sentí nada (creo que dentro de lo que cabe, está filmada con mucho tacto y limpieza, aunque parezca contradictorio). Me noté, por ejemplo, conteniendo la respiración en cada aguja que le metían al pobre chamaco. Pero en lo personal, me impresiona más lo que no sé, lo que no espero, lo que no veo. El saco rodando en el cuarto de pronto fue mucho más inquietante para mí que lo explícitamente gráfico de la escena final.
Cabe destacar la actuación de Eihi Shiina en el papel de Asami, quien logra conformar un personaje sumamente complejo: de la chiquilla tímida, de voz baja y de mirada huidiza a la despiadada sadista que toma la tortura del otro casi como un juego infantil (me dio esa impresión, como el de una niña que juega a destruir sus muñecos favoritos haciéndolos trizas).
Después de leer todo esto, sobra advertir que los de estómago débil o los fácilmente impresionables deben abstenerse totalmente de ver esta película. Pero si se siente con la entereza para verla, no la vean únicamente en búsqueda de lo grotesco. Es una película con una trama muy coherente, de excelentes actuaciones donde el conjunto va construyendo un clímax que, con toda seguridad, no olvidará jamás.
kiri kiri kiri kiri
asami | 2 de Enero de 2007 - 12:06 AMYo, porque ya la había visto, pero... te has cargado toda la trama. El objetivo del ritmo tan lento durante la primera parte del film no es para prepararte para lo que vendrá después; lo que busca es que te relajes y causarte una mayor impresión.
Advierte que contiene spoliers este comentario.
Un saludo
donkey kong | 23 de Julio de 2008 - 09:52 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
Recuerda que el insulto nada tiene que ver con la libertad de expresión, por tanto si tu comentario resulta insultante u ofensivo será borrado.
