19 de Junio de 2006
Tartan Asian I: Oldboy
Esta semana la dedicaré al cine asiático de horror y misterio, conocido como Tartan Asian, películas producidas y filmadas en varios países de aquel continente y que han llegado a occidente gracias a una distribuidora llamada, precisamente, Tartan (de ahí su nombre). Estas películas se caracterizan por tocar los temas del misterio, del horror, del thriller psicológico y del drama combinado con elementos de violencia extrema gráfica o con lo sobrenatural.
Mis comentarios son apenas los de una principiante (y por ello mismo, agradeceré comentarios, rectificaciones, sugerencias de alguno que sí sea conocedor...), pero luego de haber visto algunas he comprendido un poco la pasión que han suscitado entre sus fans. Me parece también que hay elementos más profundos (desde la cinematografía hasta los temas implícitos en sus historias), que hacen de ellas algo más que un montón de películas que la gente mira pasar con frivolidad o puro entretenimiento. La constante indagación en la soledad, la venganza, el dolor (físico, emocional y mental), los espíritus y la infancia (curiosamente varias de ellas tienen como personajes estelares a niños o adolescentes), aportan elementos de reflexión. Y luego, a nivel estrictamente fílmico, es interesante ver cómo se ha renovado tanto el género de terror como la presentación misma de la violencia en el cine asiático, cómo se crea suspenso y cómo puede reconocerse la mano de los viejos maestros como Hitchcock. Así mismo, puede rastrearse su influencia en algunos directores contemporáneos como Quentin Tarantino, gran entusiasta de este género.
Mi idea es comentar tres de las películas que más me han gustado: Oldboy de Chan-wook Park, Audition de Takashi Miike y A tale of two sisters de Kim-ji Woon, para finalizar con un comentario sobre los temas y recursos que utiliza este cine.
Un borracho impertinente en una estación de policía está dándoselas de muy graciosito, prometiendo que nunca volverá a tomar, haciendo payasadas, tirándose al piso gritando y molestando a los policías hasta el cansancio. Alguien llega por fin a sacarlo de la estación, piden mil disculpas a los oficiales, salen a la calle, se meten a una cabina a hacer una llamada. El borracho, que se llama Oh Dae-su, sale un momento de la cabina, él otro se queda hablando y cuando sale, Oh Dae-su no está. Escena siguiente: se abre una pequeña puertecita donde se le pasa una bandeja de comida a Oh Dae-su, quien grita y suplica que le expliquen dónde está, por qué está encerrado y cuánto tiempo pasará allí.
Así arranca Oldboy del sur-coreano Chan-wook Park y que termina narrando el encierro de 15 años de Oh Dae-su en esa habitación, donde no tiene más "compañía" que un televisor. "El televisor es a la vez reloj y calendario, es tu escuela, tu hogar, tu iglesia, tu amigo y tu amante...", dice el protagonista en la narración de su historia.
Durante todo ese tiempo piensa en una única cosa: encontrar quién lo ha metido allí y por qué. Comienza a anotar en un cuaderno los nombres de todas las personas a las que siente ha hecho daño de alguna manera u otra y... llena más de un cuaderno con nombres. Cuando por fin es liberado, sin explicaciones, logra encontrar a la persona que lo ha encerrado y le da exactamente 5 días para averiguar el motivo. El resto de la película es entonces esa búsqueda.
Lo que destaca de esta película es el tema de la venganza. De hecho, el director tiene otras dos películas orientadas hacia el tema, que junto con esta conforman una involuntaria "trilogía de la venganza", pues según Park no las concibió así de manera intencional.
Oh Dae-su alimenta su venganza desde la soledad de su encierro. No sabe contra quién va a vengarse, ni cómo. Apenas sabe qué lo hará, pase lo que pase. Alimentar ese deseo es lo que lo mantiene con vida durante los 15 años de encierro y lo que de alguna manera lo mueve a continuar con su vida, luego de darse cuenta, por la misma televisión, de que han matado a su esposa y que lo culpan a él. Situación que por supuesto, evoca al Conde de Montecristo.
La película tiene diversas velocidades, magníficamente aplicadas según la circunstancia y lo que se desea provocar. La parte del encierro, donde el protagonista monologa para contar su historia y sus sentimientos, es algo pausada. Muy conmovedora la escena de cuando logra sacar uno de los ladrillos de la pared, saca la mano y afuera llueve. Mete esa mano para mojarse el rostro con el agua de lluvia y llorar.
Luego, a medida que comienza su búsqueda, la película se torna más rápida y hay que estar atentos a no perder detalle, pues todo será parte de un gran rompecabezas que tendremos que armar hacia el final. En ese sentido, el trabajo de edición es excelente. Así mismo es destacable la fotografía de la película y los diversos ambientes y escenarios. Uno está bombardeado constantemente por diversas imágenes, algunas preciosas (como la niña en el puente, las escaleras donde sube y baja en el colegio el protagonista, que recuerdan a los laberintos de Escher o la escena donde Mi-do, quien ayuda a Oh Dae-su, va en un vagón de metro vacío y en su extremo hay una hormiga gigante, lo cual viene a propósito de una reflexión que ella hace sobre cómo la gente solitaria se fija siempre en las hormigas).
A lo largo de las 2 horas de la película, la construcción de Oh Dae-su es contradictoria. ¿Es héroe o anti-héroe? ¿Bueno o malo? Es humano, simplemente. Comete errores extremos, es cruel, y de algún modo esa crueldad, cultivada en un encierro de años, sin justificante aparente, es la que ha torcido el carácter del personaje. Finalmente, cuando Oh Dae-su se enfrenta a su oponente, ambos parecen estar al mismo nivel de crueldad y absurdo.
Hay escenas de violencia gráfica que podrán ofender a los de estómago débil (como mencioné al comienzo, es una de las características de este tipo de películas), pero en su conjunto es una película muy bien construida y de excelente factura.
La entrada de Wikipedia en inglés sobre Oldboy me parece buena de leer (aunque si no ha visto la película, puede adelantar cosas que no debe saber antes). También es recomendable el post en El Lamento de Portnoy sobre la trilogía de la venganza de Chan-wook Park y que fue el que me motivó a ver esta película.
Antes de la escena de la policía creo que al principio había una azotea y una corbata y el resultado de la búsqueda, ¿no?... de todas formas la alteración del orden temporal en la película desconcierta al principio pero crea una atmósfera de intriga muy destacable. También la lucha en el pasillo me parece muy destacable: La parsimonia en que se desarrolla, esa lentitud y ese realismo, pero sobre todo la puesta en escena y el movimiento de la cámara me parece que vale por toda la película... como la escena de la mano en la lluvia.
Bueno, espero tu próximo comentario sobre Miike: No he comentado nada en El lamento sobre Audition, pero me parece de lo más inquietante que he visto últimamente.
Un saludo
En efecto, la película abre con el tipo que quiere suicidarse con todo y su French Poodle y Oh Dae-su lo atrapa para contarle su historia.
Es cierto, la lucha en el pasillo es buenísima (recordemos que va después del asunto de los, ejem, dientes...), el movimiento de la cámara y lo angosto del pasillo dan de alguna manera la impresión de estar viendo un video-juego. Otra escena buenísima es la del pulpo...
También es impresionante el cambio físico del personaje a través de la película. Por eso digo que es un bombardeo constante de imágenes diferentes e impresionantes y definitivamente es para verse más de una vez.
Saludos a vos también Portnoy.
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