17 de Junio de 2006
The Pianist
Esta es la verdadera historia del pianista Wladislaw Szpilman, considerado en su época no sólo el mejor pianista de Polonia, sino también de Europa. Cuando estalla la II Guerra Mundial, Szpilman y su familia son trasladados al guetto judío de Varsovia. Eventualmente su familia es trasladada a un campo de exterminio y él es enviado a un campo de trabajos forzosos, del cual huye para vivir escondido en Varsovia, auxiliado por una frágil red de colaboradores pero quedando, eventualmente, a su suerte.
Es hasta ahora que tengo la oportunidad de ver The Pianist de Roman Polanski y me ha impresionado profundamente. Tanto que estoy convencida que es una película que debe verse más de una vez para sacudirse la sobrecogedora diversidad de emociones que provoca esta historia. En más de alguna ocasión he leído que hay gente que ya está algo harta de leer, ver o escuchar historias de judíos sobrevivientes de la Guerra. Yo creo que el ejercicio de confrontar este tema es saludable porque está demostrado: la memoria del ser humano es absurdamente corta.
Polanski ha logrado conjugar una serie de elementos que, me atrevo a decir, convierten esta historia en algo un tanto diferente. Sí, es la historia de otro judío que sobrevive. Pero éste no estuvo en un campo de concentración, sino en la ciudad, oculto, a merced de almas compasivas que arriesgaban su propia vida para salvar a una persona más del genocidio nazi.
En algún momento llega a haber poco diálogo, pues lo que vemos es la rutina de Szpilman en sus refugios. Y no puedo imaginarme a otro actor que no fuera Adrien Brody para interpretar al pianista. No sólo tiene el rostro, y esa permanente expresión de tristeza que explota tan bien. Brody logró crear y transmitir todo el deterioro emocional que la guerra y su separación de la familia, aparte de ver la destrucción de la ciudad y constantes asesinatos, le provocó. De un tipo que frente a la familia pasaba por un ser contenido y sensato, revienta mientras asume la separación con su familia y camina llorando por la calle del guetto, calle sobre la que hay ripio, cosas tiradas, cadáveres. Luego, la angustia, el hambre, la soledad, pero sobre todo el vínculo con aquello que lo mantiene vivo interiormente: la música.
Es muy conmovedora la escena de cuando es llevado al apartamento que está frente al hospital de los mismos alemanes. Se le dice que debe estar en silencio absoluto y cuando queda solo, descubre un piano. Lo abre y toca imaginariamente, moviendo los dedos por milímetros encima del teclado, mientras imagina la música que tocaría.
Hay muchísimas escenas fuertes y conmovedoras, pero la que más me descompuso fue cuando un oficial alemán le da algo de comida y Szpilman le dice que no sabe cómo agradecérselo. Sabemos que no se refiere sólo a la comida, sino al no haberlo delatado, o más sencillo, el no haberlo matado.
Hay otro detalle que la película de Polanski aborda y de lo cual se ha hablado poquísimo: cuando los aliados entran a Polonia y Alemania, los apresaron a los nazis y los tuvieron en campos "de concentración" (los llaman unos) o de "prisioneros de guerra" (según los llaman otros). La escena es breve pero es parte de una olla podrida de la que no hablan ni los aliados ni en Alemania misma: lo que pasa después de la guerra. Y no se habla de ello porque ocurre en esa zona gris que llaman "post-guerra" y que muchos confunden con "paz". No en vano se decía en Berlin a semanas del fin: Disfruta de la guerra mientras puedas, porque la paz será terrible.
Para los corazones de pollo, tienen que verla con una buena ración de Kleenex a la mano. Para conocer al personaje real que inspiró esta película e incluso escucharlo tocar, vale la pena visitar Wladislaw Szpilman, el pianista y La Varsovia de Szpilman.
A ver cuándo por fin el cine o la literatura nos cuenta la historia, no sólo del genocidio judío, sino del genocidio de gitanos, comunistas y homosexuales, porque se nos olvida que también ellos murieron por miles durante esa guerra.
Excelente película que no deben dejar de ver.
Coincido con vos: es una excelente película, que conmueve hasta la médula. Mi escena favorita es cuando el oficial nazi le dice a Szpilman que toque algo en el piano. El contraste de la facha del pianista con la interpretación musical es hermosísima.
Según he leído, este oficial nazi ya había ayudado a otros judíos. Szpilman no pudo ayudarlo luego de la guerra. Muchos años después conoció en Polonia a la viuda del militar. Éste murió en uno de los campos rusos de prisioneros.
Arbolario | 17 de Junio de 2006 - 02:26 PMSí, esa escena es muy buena también. El actor que hizo del oficial nazi estuvo muy bien, pese a la brevedad de su papel, me gusta la expresión que tiene mientras escucha al chuco y andrajoso de Szpilman y la actitud con que le dijo que tocara, pensando que le iba a salir con cualquier ejercicio de principiante.
Jacinta | 17 de Junio de 2006 - 04:51 PMEs una pelicula impresionante. Me gusta tu comentario sobre la memoria que es corta. Es que aunque haya quienes se sientar hartos de esas historias el punto es que desúész de 1945 ¿cuánto tiempo ha pasado de estos hechos? y... ¿cuántas veces se han repetido?: Bosnia, Irak, El Salvador, Vietman ....
Esta es una de mis peliculas favoritas de todos los tiempos. En primer lugar porque esta basada en una historia veridica y en segundo lugar porque la musica de Chopin que la acompaña es excelente! aparte de estar realizada meticulosamente con tremendos actores y tremenda escenografia.
Esta es una pelicula que no puede faltar en mi coleccion.
Ya vieron los special features de DVD? esta increible! ahi muestra como la pelicula fue realizada, los lugares donde fue relizada, y tambien tiene entrevistas con los actores - en la entrevista de el actor principal, Adrian Brody, el cuenta como el tuvo que hasta ponerse en dieta y perder peso para las escenas finales de la pelicula donde el estaba escondiendose de los nazis sin algo que comer, etc.
La recomiendo a todos los amantes de la historia, de la musica clasica principalmente el piano.
SAMUEL | 18 de Junio de 2006 - 08:22 PMDesafortunadamente en la versión de DVD que yo alquilé no iban los extras que menciona Samuel, pero sí leí en un par de páginas web que Brody también se despojó de sus pertenencias, vendió su carro y todo, para sentir el no tener nada y comprender mejor a su personaje.
Jacinta | 18 de Junio de 2006 - 11:45 PMyo quisiera saber que paso con su familia
itzel tellez alvarez | 29 de Mayo de 2007 - 12:57 AMQuisiera saber cómo termina... ya que no me la pude terminar. No por falta de tiempo, sino más bien de voluntad. Me cansé de ella. Mucha pelicula para mi o poco publico para ella. No sé, pero como quiera que sea, no dudo que pueda ser una gran pelicula que muchos otros de verdad disfruten.
Bach no me gusta, y sé que fué un génio, y sí me gusta Beethoven.
Hay de todo y para todos. Saludos.
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