16 de Junio de 2006
Es viernes y pregunto:
La pregunta de la semana pasada, (cuando fueron niños ¿qué fue lo primero que desearon ser cuando fueran grandes?), parecía muy alejada de la literatura. Pero en realidad, salió de ella. Estoy leyendo Ham on Rye, donde Bukowski narra las tribulaciones de infancia y adolescencia de su alter-ego Henri Chinaski. Y el adolescente Chinaski no quería ser nada. Quería pasarse los días tumbado en un sofá tomando, fumando y haciendo nada. Por suerte no lo cumplió y se dedicó a escribir. Entonces recordé mi propio primer deseo y me pregunté qué queríamos ser...
De las respuestas, muchos quisieron ser doctores. Me llamaron la atención el que quería vender paletas (para comérselas en realidad) y el que quería vender cacerolas de puerta en puerta. Y por supuesto, no faltaron un par de astronautas y la Miss Universo. Pueden chequear la multitud de diferentes oficios en la preguntita del viernes anterior.
Y hoy, pregunto: ¿Tienen alguna rutina especial para leer? (horario, lugar, posición corporal, costumbre extraña -como leer caminando-, leen en un carro, en un bus, etc.)
A mí me gusta leer acostada en mi cama o en un sofá. No puedo leer en vehículos en movimiento (buses o carros), porque me da náuseas. Pero como más me gusta es leer debajo de un árbol: en mi casa de Los Planes, en El Salvador, me gustaba leer en una hamaca que tenía colgada de dos palos de marañón japonés (pera de agua o manzana de agua, como la llaman en Nicaragua y Costa Rica, respectivamente). En mi casa de Managua, leía en una mecedora debajo de un gran árbol de mango. Cuando estuve becada en Alemania, me gustaba leer recostada contra el tronco de un cerezo, y cada tantas páginas me levantaba a cortar unas cerecitas para comer mientras seguía leyendo. Y siempre que leo, la Bonifacia, la gatita intelectual, se acurruca a mi lado o se acuesta con sus 12 lbs. encima de mí (entre mis ojos y el libro) y hay que leerle un rato en voz alta, porque siempre quiere saber qué hay en esos objetos maravillosos que son los libros.
Me gusta leer con música, tirado en sillón de la sala, con todas las ventanas abiertas (especialmente hoy que llueve). Si estoy sólo, pues en ropas menores; si no, pues no me acomodo a las circunstancias, sino que me encierro en el cuarto. ¡Es cuestión de principios... Y placeres personales!
Mariano Guzmán | 16 de Junio de 2006 - 06:33 AMAh... se me olvidó ese detalle, yo tengo que leer en silencio absoluto.
Jacinta | 16 de Junio de 2006 - 03:55 PMCon demasiada frecuencia me siento como un mercenario de la lectura. Leo lo que sea y donde sea. Leo en el desayuno (después de jugar con Ché, mi gata), leo en los siete minutos que me toma llegar de casa al metro, leo en el metro (parado o sentado), leo cuando salgo del metro y camino al trabajo, leo en el almuerzo, en la cena, después de la cena y antes de dormir. Si los libros fueran de plástico, leería en la ducha. Hay pilas de libros por toda la casa. Mi mujer es una adicta a la lectura también y entre las pilas de ella y las mías y las de mis dos hijas adolescentes, la casa ya no es casa sino una bodega de libros con cuatro junkys que se morirían de aburrimiento si les faltara la lectura. Estamos resolviendo el problema tratando de sacar libros de las bibliotecas en vez de comprarlos y de vez en cuando hacemos limpias para sacar de casa aquellas publicaciones que fueron arrancones de entusiasmo, pero que ya no valen la pena, y las donamos a las ventas de libros usados de organizaciones de bienestar social. Yo prefiero leer acostado. Detesto la lectura en los buses porque vibran mucho. Suerte que casi no tengo que tomar el bus. No puedo leer con música que no sea música suave instrumental (clásica, andina, o smooth jazz) o cantos gregorianos. Adoro leer en el sofá las mañanas de fin de semana escuchando cantos gregorianos. Me encanta la hamaca del portal en los días de primavera, pero llegado el verano, los zancudos me hacen la vida imposible. Ah, pero no se queden con la mala impresión de que soy una polilla de biblioteca: también corro, nado, y me gusta el excursionismo, aunque a veces parece que lo hago para convencerme de que no soy nerd ;-)
Carlos | 16 de Junio de 2006 - 07:17 PMA mi no me dejan leer, en el trabajo siempre hay algo que hacer (maldito sea el trabajo), en la casa llego a jugar con los niños y a veces mas noche a jugar con mi esposa, vemos tareas, platicamos, (casi no veo TV), asi que el lapso entre las 11 y las 12 de la noche en que luego de hacer y cumplir mis deberes de padre y esposo y con casi todos durmiendo logro leer una hora (ya terminé el tercer libro del criptonomicón).
Jjmar debe estar estreñido porque yo solo puedo leer 1/2 página en el baño, tengo un tracto intestinal que me funciona como a un bebé (imagínense la de pañales desechables que debo cargar), asi que no puedo dedicarme a leer ahí el tal "Retorno de los Brujos" de Pawels y Berguier (Tuve que entrar a internet para poner correctamente los nombres no se asombren)
Mi unico rutina en el hecho de leer es la lectura en si misma. No puedo dejar de hacerlo así que cualquier lugar y momento es bueno. Incluso unos minutos.
Juanpi | 17 de Junio de 2006 - 09:50 AMEn México era feliz con una hora de ida y otra de vuelta en el metro: leí allí libros gordotes. También caminando del metro al trabajo y a la casa, y viceversa. Sí, caminando por la calle. Ahora los viajes en autobús son demasiado cortos y brincones, en taxi me voy platicando con el taxista, y caminar leyendo en San Salvador me parece un suicidio, sin contar con que hay que cuidarse a toda hora.
Gracias a Krisma compramos una sala que parece compuesta por colchones de rajá. Allí se lee muy bien.
Pero mi favorita de todos los tiempos la sigo aplicando desde que aprendí a leer, y así he leído el setenta por ciento de lo que he leído: acostado panza abajo en el piso, haga frío, calor o nada, sea el piso del material que sea. Si hay ruido, que se las arregle sin mí. Si el libro es malo, sale volando detrás de algún mueble y espero que nadie lo recoja. (Tarde o temprano alguien lo recoge, claro. Por suerte, o mi casa sería un tiradero de libros malos.)
Yo tengo que leer en absoluto silencio. Me distraigo con bastante facilidad, por lo que toda música o conversación están prohibidas mientras tengo la nariz pegada al libro.
Una de mis costumbres mientras leo es tener un lapicero a la mano, para manchar las páginas con anotaciones y símbolos que sólo yo entiendo. Casi siempre leo acostado, o sentado con las piernas sobre el escritorio (en mi casa). Tengo la suerte que donde vivo es bastante tranquilo, no hay vecinos que piensan que su música reggaetonera le gusta a todo el mundo.
Arbolario | 17 de Junio de 2006 - 02:18 PMEn cuanto a poses de lectura, igual que tú, me gusta leer acostado en mi cama o sentado transversalmente en cualquier sillón. Y también si leo en carro éste debe estar perfectamente parqueado, de lo contrario me duele la cabeza.
Me gusta leer por la noche, muchas veces hasta la madrugada. Sin música, sin tele y sin distracciones dada mi portentosa capacidad de concentración.
Y bueno, como todo el mundo, a veces leo revistas cuando entro al, um..., cuarto de baño.
Batfink | 18 de Junio de 2006 - 02:40 AMComo varios que han mencionado antes, leo en casi cualquier lado. En el bus (recuerdo la cara de una chica viendo que leía al Marqués de Sade en una 44), en el techo de mi casa, en la cama. No tengo problemas con la concetración, así que en mi casa han tendio que llegarme a quitar el libro de enfrente para decirme algo porque si no no me doy cuenta. Si embargo, hay dos hábitos incuestionables, trascendentales para mí: leer poesía en el baño... y esperar a que me de sueño para empezar a leer algo, que se me quite el sueño y terminar dándome cuenta de que son las 4 AM y que quiero seguir leyendo.
Victor | 18 de Junio de 2006 - 07:08 AMLeó cuando me despierto y tengo tiempo suficiente para bañarme, vestirme e irme al trabajo. Leó al mediodia cuando almuerzo. Leó cuando voy al baño en mi casa y me encierro 1 hora (pero lo unico que hice en el baño fue leer). Leó despues de ver TV y antes de acostarme. Me gusta ir a la playa y llevar un libro y terminarlo antes de meterme al mar o a la piscina. Leo cuando voy a hacer un tramite o voy al banco, donde tenga que hacer cola y esperar, y leo cuando voy en trasnporte publico. Y no leo cuando estoy con mi novia porque ella es celosa de los libros y quiere toda mi atención.
Soy Salvadoreño | 20 de Junio de 2006 - 01:00 AMYo también soy mercenaria. Pero después de leer las confesiones aquí registradas y de pensarlo un poco, veo que tengo distintas rutinas según el "material". Por regla general, siempre hay algo de leer en mi mochila: una revista, una novela, un libro de cuentos, algunas copias etc. Lectura que pueda hacer en cualquier parte...mientras espero una cita, en la fila del banco etc. Leo por placer en mi casa, echada en la cama o en el sofa, y me pierdo, me voy. Sueño con leer en hamaca, pero esa dicha me es reservada solo para las vacaciones.
Ahora, cuando tengo que leer para el trabajo (léase, preparar clase, cuando estoy investigando algo) ahí si necesito: silencio, estar sentada y tener con que tomar notas.
Phew, manías.
Pero leo, leo, leo mucho. Donde sea, menos en el bus (o en cualquier cosa en movimiento), pues también me mareo. Muy a mi pesar. ;-)
Leo siempre antes de dormir, aunque sea un capítulo o un par de páginas. Leo en la cola de los bancos y en las cafeterías. El ruido puede no molestarme si el material es lo suficientemente interesante. Lo qu no tolero es que alguien intente platicar conmigo mientras estoy leyendo. Estoy de acuerdo con aquello que leer un libro es una actividad eminentemente personal y tremendamente "egoísta".
Pero si de preferencias hablamos, prefiero un domingo por la mañana, cuando todo el mundo duerme, sentarme en la sala de la casa a leer, sin música.
Antes pensaba que era un lectorsucho que sólo leía "para el gasto". Pero luego me puse a hacer recuento y la verdad me sorprendo de la cantidad de horas al día que paso leyendo.
De primera está mi PC. Ahí leo hasta lo que no tengo que leer. Leo-leo-leo... bueno, y juego el juego electrónico de turno.
Durante el último mes y medio me ha entrado una fibre lectora, de esas que leo en todo lado, ignorando al ruido, la vibración del autobús, el estudio, las horas de comida y de dormida.
Leo con o sin ruido, sin música porque sino escucho más la música, leo sentado porque si me acuesto me duermo y de pie pierdo el balance.
Leo en el sofá, la silla de la PC, el asiento del bus o de la biblioteca o del café. Me encanta leer mientras tomo un café en una cafetería ruidosa, al tiempo que escucho en segundo plano las conversaciones ajenas. Me fascina.
ericjms | 22 de Junio de 2006 - 07:31 PMcreo que viene al caso casi perfecto esto que voy a plantear a los visitantes de este blog, estoy tratando de diseñar un asiento para leer, especificamente para la lectura placentera, por lo que me interesaria saber que piensan ustedes, los lectores, que deberia tener o como deberia ser, verse y sentirse un asiento para leer, solamente para leer... a todos los que contesten les agradezco enormemente.. saludos..
v
Atente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
Recuerda que el insulto nada tiene que ver con la libertad de expresión, por tanto si tu comentario resulta insultante u ofensivo será borrado.
