20 de Mayo de 2006
Good night, and good luck
En los años 50, cuando en los USA se desató la cacería de brujas y donde cualquiera era sospechoso de ser comunista, el reportero de televisión Edward Murrow denunció el estado de miedo y paranoia que el Senador Joseph McCarthy alimentó en todo el país.
Good night, and good luck, dirigida por George Clooney, filmada en blanco y negro, sin acción, sin romance, sin erotismo ni sexo, sin persecuciones, sin nada más que diálogos, es una película de ideas. Y eso hace difícil hablar de ella a nivel cinematográfico. Es, repito, una película de ideas, y de ideales. Una reflexión sobre la libertad de expresión, sobre el poder de los políticos y las corporaciones noticiosas, pero también, sobre el poder de la televisión. Un vistazo a un momento histórico dentro de la televisión estadounidense del cual las generaciones actuales, muy posiblemente, ni tengan conocimiento.
La apuesta de George Clooney por contar esta historia es fuerte. No es una historia que les gustará conocer a aquellos que prefieren voltear el rostro y fingir que "todo está y ha estado siempre bien". El formato y la manera de contar la historia tampoco ofrecen un espacio que, a nivel cinematográfico, pueda resultar en un producto más atractivo o a algo que estemos más acostumbrados a ver.
No me sorprende que para algunos se trate de una película monótona. La atención del espectador descansa estrictamente en los diálogos. No llegamos a saber prácticamente nada de la vida personal de los personajes, no los vemos fuera casi nunca de los estudios televisivos. Sin embargo, es curioso cómo, escuchando con atención todo lo que se dice, podríamos muy bien trasladar ese discurso a la época actual, cambiar algunos nombres y circunstancias, para darnos cuenta que las cosas más o menos continúan siendo igual. ¿Hasta qué punto realmente existe libertad de prensa? ¿Hasta qué punto los reporteros y productores de programas noticiosos o de contenido no ejercen la auto-censura, el ser políticamente correctos?
Excelente la reflexión que hace Murrow (magníficamente interpretado por David Strathairn) hacia el final de la película, donde dice que la televisión es un instrumento, un arma que puede resultar útil, un instrumento que puede servir para enseñar e iluminar a un público, incluso inspirarlo. Pero que sólo puede lograrlo en la medida en que las personas estemos decididos a usarla (o verla) con ese fin. Si no, la televisión se convierte en apenas una caja llena de alambres que emite luces.
La ambientación de época está muy bien lograda y la filmación en blanco y negro me parecieron también otro acierto. Hay ciertos momentos fotográficos muy buenos, se aprovecha el juego de luz y sombra para transmitir una sensación de soledad o de tensión en los rostros de los personajes.
De alguna manera, según explica Clooney en un reportaje extra que aparece en el DVD, contar esta historia es para él un homenaje para los hombres de prensa que tuvieron en aquellos momentos el coraje de decir "esto no funciona".
Un film provocador, cuestionador que permite, a través del examen de hechos del pasado, una reflexión sobre nuestro presente.
A mí me encantó la película, que al ser tan "lenta" se ayuda con lo poco que dura.
Me mantuvo atenta y concentrada cada parte del diálogo, y hasta el lado humano que le metieron disimuladamente con la pareja que no debía de estar casada o con el tipo que se suicida.
Me encantó la crítica y el ver como la televisión se ha convertido precisamente en lo que supongo muchos se temían: un espacio para la charlatanería.
Un gran film, muy valiente según lo veo...
Y se queda también uno pensando ¡como fumaban en los 50!
Asuntos de censura hacen que ya la gente hasta tenga que dar una cara de "decencia" solo por estar ahí metido en esa cajita de cables.
Saludos
analu | 22 de Mayo de 2006 - 06:00 PMme quede dormida ZZZZZzzzzzzzzzz
belen | 18 de Septiembre de 2007 - 05:05 PMSí, la película "da la impresión de ser lenta", pero ese efecto cae sobre las personas acostumbradas al ritmo del habitual cine americano, que tiene determinada, por ejemplo, una escena de acción, un beso, "un sexo", etc, cada tantos cuadros y, por supuesto, diálogos cortos.
Por otra parte, para disfrutarla es indispensable conocer o interesarse en el período de las Listas Negras, que expulsó de E.U. a gente como Chaplin o Jules Dassin o prácticamente borró a otros como Dashiel Hammet. Recomiendo las películas "Culpable por sospecha", con Robert De Niro, y "El Testaferro" de Woody Allen.
Carlos B.
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