16 de Mayo de 2006
Y fue en Ruanda...
Hasta donde tengo conocimiento (pues pueden ser más), hay dos películas que abarcan el tema de la masacre de 1994 en Ruanda, donde fueron asesinadas alrededor de un millón de personas, fueran hutus o tutsis, en un conflicto que tiene raíces en los días de su colonizaje por los europeos y que el inicio de Sometimes in April explica en síntesis de manera excelente. Esta película fue producida y estrenada anoche por HBO, y filmada y escrita por Raoul Peck, un cineasta haitiano que fue a Ruanda a hablar con los sobrevivientes de la masacre y contar sus historias.
La película tiene como hilo conductor la historia de un soldado hutu, Augustin, y su hermano, un locutor que a través de su programa radial incitaba a descubrir y matar a "las cucarachas", como dieron en llamar a los tutsis, así como también a eliminar a los hutus que estuvieran relacionados con tutsis o que dieran refugio o ayuda a alguno de ellos. Augustin estaba casado con una tutsi. Y posteriormente el hermano sería uno de los juzgados por genocidio por una corte internacional.
La película va del pasado al presente, de Ruanda a Washington y trata de plasmar los diferentes actores y situaciones que se dieron en aquel momento. Uno de los aspectos que quedan nuevamente subrayados en esta película sobre este suceso es el no involucramiento de occidente para detener la masacre.
Vista estrictamente como película, Sometimes in April falla en algunos momentos. Creo que se dispersa mucho en todas las historias que trata de abarcar y que hubiera cobrado más fuerza si se hubiera concentrado en un hilo narrador, cosa que sí logro la más conocida Hotel Rwanda, que se exhibió durante apenas un par de semanas acá en Costa Rica y que yo había visto antes en DVD. Esta otra película sobre el mismo tema fue dirigida por Terry George (un irlandés que en algún momento estuvo preso por sospecha de ser miembro del IRA) y se basa en la historia de Paul Rusesabagina, así mismo un hutu casado con una tutsi y manager de un hotel, al que convirtió en refugio para cientos de familias tutsis que huían del terror de aquellos días.
Aunque ambas películas son impactantes, Hotel Rwanda me tuvo con un nudo en la garganta de principio a fin y llorando en varios momentos, quizás porque su violencia es más gráfica y porque la concentración de la historia en un solo hilo narrativo te hace simpatizar más con los personajes y su suerte. Y el impacto no se refiere estrictamente a lo gráfico, al ver cientos de cadáveres en todas partes, algo que Sometimes in April recalca algo menos, aunque también (es inevitable dado el tema), vemos escenas diversas de la masacre. Creo que esa violencia era necesario representarla tal cual para sacudir al espectador y ponerlo en conciencia de cómo fue el terror vivido en aquellas latitudes y la angustia permanente de los que vivieron aquel momento y lograron, a duras penas, sobrevivir.
Por el momento se sabe que se está filmando la película Shake hands with the devil, que abarcará el mismo tema desde la perspectiva de Romeo Dallaire, uno de los responsables de las Naciones Unidas que estuvo allí (y sobre el cual ya se hizo un documental también).
Todos estos esfuerzos por plasmar en cine y documental la masacre son importantes, dada la cortina de silencio que se corrió sobre el suceso en el momento exacto en que ocurrió. Y aquí el pensamiento que anoche me asaltó con terror: ¿cuántas veces, viendo documentales o películas sobre la II Guerra Mundial, volvemos a hacer votos y promesas de que el genocidio de los campos de concentración no volverán a ocurrir jamás, que no vamos a permitirlo? Pero lo permitimos. Pasó. Y fue Ruanda. Un millón de personas fueron asesinadas bajo nuestras propias narices. Piense: ¿dónde estaba usted en 1994? ¿En abril, mayo, junio? En esos momentos, en el otro lado del mundo, se mataba gente sin piedad alguna, la mayoría a machetazos (porque los hutus decían que un tutsi no valía lo que una bala).
Lo espeluznante es darse cuenta que otros sabían lo que ocurría. Washington, por ejemplo. Hay un informe de la CIA que advierte de la masacre y que simplemente fue ignorado. El informe calculaba un discreto medio millón de muertos si se desataba el conflicto. Y pensar que por cualquier tonterita, van corriendo a invadir países, pero cuando comenzó la masacre, corrieron velos de silencio con la prensa y "se dejó hacer". La ONU tampoco fue diligente. Y el mundo vivió en ignorancia.
En un momento en que las comunicaciones han alcanzado los niveles casi mágicos, donde hablar por teléfono, enviar un correo, enterarse de noticias en otros lugares es fácil, que todo esto haya ocurrido es imperdonable. Y lo peor de todo es que puede volver a ocurrir.
¿Dónde será la próxima? ¿Lo sabremos en su momento o nos enteraremos, como está ocurriendo (porque recordemos también el conflicto serbio-bosnio), años después? Este mundo en el que vivimos, de plano, a veces da mucho, pero mucho miedo.
al leer los comentarios, y tambien al ver las peliculas,me hace pensar ¿que tiene que pasar en el mundo actual para tomar real conciencia que las diferencias cuando se llevan con fanatismo son muy peligrosas? tenemos tantos ejemplos de guerras que desgarran vidas y aun asi no tomamos las precaciones, o las esferas que se benefician de los conflictos pueden mas que las ganas de mucha gente en el mundo quiere un lugar tranquilo para ellos y sus hijos!
te felicito por el comentario hecho en la pagina.
se despide
Ruben Otarola M
Antofagasta CHILE
Yo vi la el documental de Romeo Dellaire sobre la masacre de rwanda,tengo 24 años y hasta ahora escucho sobre este siniestro, me parece increibe que un tema tan trascendental y tragico haya sido tan indiferente, acaso no eran ellos tambien seres humanos???, este tipo de acciones son las que te dejan trite como ser humano y te hacen sentir impotente.
Te felicito por el comentario muy completo y con una muy buena perspectiva.
ATENTAMENTE,
LEIDY JAZMIN TORRES JARAMILLO
COLOMBIA
ruenda fue la demostracion de la contienda entre potencias y superpotencias por el reparto del las riquezas del mundo.
dentro de sus planes de globalizacion y de hegemonia del mundo.
un genocidio mas del que tendran que responder en los mas altos tribunales de la humanidad.
no basta que nos duela .. tampoco es suficiente conocer el hecho...quizas es el momento mas preciso de actuar, no esperemos ser parte de una ruanda en nuetros propios paises.la indifirencia es una carta que los poderosos manejan con regocijo.
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