12 de Abril de 2006
¿Será Judas reinvindicado?
No cabe duda que una de las noticias más llamativas de los últimos días ha sido el descubrimiento de ciertos papiros que un grupo de expertos está bastante convencido en creer se trata de un evangelio escrito desde la perspectiva de Judas. La noticia fue dada a conocer por la National Geographic, una institución que a través de su existencia, se ha caracterizado por gozar de una fama de seria, responsable y veraz. Nadie podría dudar que si la NG se toma el riesgo de hacer semejante afirmación es porque se la han pasado años investigando, corroborando, financiando y corroborando una vez más, contratando a personal experto y haciendo todo lo posible por borrar cualquier duda sobre el asunto.
El muy "oportuno" lanzamiento de la noticia, a puertas de la Semana Santa, incluyó la emisión de un programa televisivo en pleno Domingo de Ramos de 2 horas de duración (y para los que estuvieron atentos al canal de la NG en estos días, sabrán que la campaña que realizó el canal fue intensa hasta el cansancio) y un gran despliegue noticioso pese al inicial silencio del Vaticano y reacciones algo aisladas de algunos representantes de la Iglesia en algunas partes del mundo, opinando sobre lo imposible que resulta creer en la visión de este nuevo evangelio.
En este momento no recuerdo con exactitud dónde lo leí o vi, pero la historia de esta versión de Judas no me es nueva. Ya había escuchado la versión de que fue el mismo Jesús quien le pidió a Judas que lo entregara, que lo vendiera, porque con eso estaba cumpliendo su parte en la historia que liberaría a Jesús de su ser mortal para convertirlo en ser divino. Judas, obediente, accede. Pero cuando se da cuenta de que su acto implica la tortura y eventual crucifixión de Jesús, Judas se arrepiente y quiere devolver el pago que le han dado para recuperar la libertad de Jesús. Sus captores no acceden a liberarlo, Judas desespera y se siente un traidor, que nadie comprenderá lo que hizo. Lleno de remordimientos y dolor, no encuentra más escapatoria que suicidarse.
En lo personal, dudo mucho que el Vaticano acepte este evangelio así como no aceptó como veraz los libros de los Esenios o Rollos del Mar Muerto. Y si llegara a ocurrir, no creo que cambiaría en algo la percepción de la historia de Jesús y el rol que jugó Judas en ello. No creo que la Iglesia cambiaría su versión porque no tendría la humildad de aceptar que se equivocó durante miles de años. La Iglesia y la religión son dogmas de fe (bien lo sé yo que estuve 13 años en un colegio católico), y hay cosas que no se cuestionan ni dudan jamás, entre ellos la virginidad de María, la resurección de Jesús, el celibato de Jesús y para pasar a "temas menores", la traición de Judas.
Todo esto me hizo recordar una película llamada The Body, con Antonio Banderas. La película giraba alrededor del descubrimiento de un cuerpo que, por una serie de detalles, hacía creer que se trataba del cuerpo de Jesús. Y el caso era que, si se llegara un día a descubrir el cuerpo de Jesús, ¿qué ocurriría con la fé de millones que han aceptado a pie juntillas que Jesús resucitó y ascendió a los cielos en cuerpo y alma? Encontrar los restos mortales de Jesús sería derribar uno de los pilares, uno de esos dogmas de fe, sobre los cuales descansa la religión católica.
No sé a dónde leí, a raíz de la noticia de estos días, que ser traidor no es tarea fácil. Y Judas fue "seleccionado" para ser lo que algunos medios han calificado en estos días como "el traidor más grande de la historia". A mí en lo personal me parecería que de existir pruebas que liberaran a Judas del cargo de alta traición que la humanidad completa le ha imputado, debería ser motivo de júbilo. Un traidor menos en este cochino mundo. Un hombre que obedeció fiel, sin cuestionar ni dudar, la petición del Iluminado Maestro. Confianza ciega, entrega total. "¿Confías en mí hijo mío? Claro que sí Maestro y aunque mi nombre sea maldecido por el fin de los tiempos, haré lo que Tú me digas". ¿Se han preguntado alguna vez por la familia de Judas, sus hermanos, tendría hijos, mujer, sus descendientes, todos marcados para siempre con el estigma de ser los familiares del traidor, todos señalados por siempre jamás también, clandestinos, cambiándose el nombre, cambiando de país, ocultándose?
Es muy, muy contradictorio que la Iglesia predique compasión, compresión, perdón, amor pero en cuanto existe la posibilidad de reinvindicar el error de un humano, no se puede porque se le desmorona el cuento. ¿Y en qué podríamos seguir creyendo entonces?
Creo que de todo esto, podemos sacar como conclusión que ninguna verdad es absoluta, que hay otras posibles explicaciones de nuestra historia, explicaciones que quizás nos sean incomprensibles pero que son muy posibles (recordemos: la realidad supera a la ficción) y que quizás, lo más importante, es un descubrimiento que nos puede hacer pensar o imaginar en otras alternativas.
Ya lo decía otro Iluminado, el Buda (y cito con mis palabras, pero la idea es la que cuenta): a mí no me crean, vayan y comprueben lo que les digo.
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