10 de Marzo de 2006
El viento
El viento es fuerte. El viento ruge.
Despeina árboles, palmeras, hombres y mujeres.
Levanta hojas del suelo. Granos de arena rebotan contra la piel, hieren, pinchan.
Veo un pájaro negro. Un pájaro que gira para ver, consternado, su propia cola cuyas plumas negras son levantadas por el viento. Salta un poco el pájaro, empujado por el viento.
Madre odiaba el viento. Se paraba frente al ventanal del comedor. Todas las puertas y ventanas de la casa cerradas y decía sólo eso: “odio el viento. Me da dolor de cabeza”. Tomaba un par de analgésicos y se encerraba en su cuarto y no miraba a madre por horas. Yo me paraba entonces frente al ventanal del comedor y me preguntaba por qué o cómo alguien podría odiar algo que no tiene forma.
El viento en mi casa del Crucero. De día y de noche. Zumbando, aullando. Despeinándome hasta la exasperación. Quemando las plantas con su frío y con los azufres que salían del Volcán Santiago, desde Masaya. El viento empujaba aquellos gases y oxidaba los techos del Crucero. Me parecía que también podría oxidar a sus habitantes, por dentro y por fuera.
Ocurría de vez en cuando en aquel pueblo que gente moría electrocutada porque el viento era tan fuerte que caían los alambres de los postes de alta tensión sobre alguien que tuviera el infortunio de andar por la calle en ese momento. Cuando te toca, te toca. Nowhere to run, nowhere to hide.
Recuerdo haber caminado siempre con ese temor, de morir electrocutada por un alambre caído por el viento. Recuerdo también el sonido del viento y un toro suelto lanzando cornadas por el aire y yo, para salir del camino del toro, saltar a un jardín lleno de rosales florecidos. Y espinarme.
Por las noches, el viento aullaba como en las películas de terror. Ese viento existe.
La descripción de los vientos en El Paciente Inglés de Michael Ondaatje.
Los nombres de los vientos. Los imaginarios y los reales.
Estar en el norte de Italia, sentir calor, y viento. Y alguien decirte que esos vientos llevan hasta Europa las arenas de los desiertos africanos.
La canción Idiot Wind de Bob Dylan:
Idiot wind, blowing through the flowers on your tomb,
Blowing through the curtains in your room.
Idiot wind, blowing every time you move your teeth,
You're an idiot, babe.
It's a wonder that you still know how to breathe.
(Viento idiota, soplando a través de las flores de tu tumba,
soplando a través de las cortinas de tu cuarto.
Viento idiota, soplando cada vez que mueves tus dientes,
eres una idiota, baby.Es un milagro que aún sepas cómo respirar).
No se puede estar afuera. Y adentro escuchas el viento, como un animal volador que está cruzando el cielo, el aire. Y tienes miedo de algo que no ves, que sólo escuchas. Y que ruge, zumba, aúlla, silba, destruye, quema, enfría, arrastra, empuja, atemoriza, hace volar.
Jacinta a las 05:57 AM | Referencias 0Atente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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