23 de Mayo de 2004
¿Examen para ser padres?
El ser "humano" no deja de asombrarme todos los dias. Anoche acudí al cine a ver una película taquillera, en un complejo moderno, una sala repleta de gente y un espectáculo de sonido atronador (en cuanto a volumen y efectos). Entre la multitud del aforo discubrimos a una "madre" portando un bebé de pocos meses.
En un momento de la sesión, una amiga me avisó de la toma de pecho que esta señora estaba proporcionando a su pobre hijo en semejante entorno. Es para pensarse si esta gente (por no llamarlo de otra forma) está capacitada para criar y educar a un ser. Nos planteamos cómo podría afectar a una criatura de esa edad el intenso estruendo sonoro de la sala, por no hablar de la falta de respeto que supone para los demás llevar a un bebé al cine.
No entiendo cómo no se limitó la entrada a esta familia, que auguro está avocada al fracaso. Pobre criatura, no ha podido elegir padres. Pobre mundo este, donde somos tan egoístas que ponemos en peligro la integridad de un ser de pocos días de vida por disfrutar de un par de horas de ocio.
Habría que penar estas prácticas. Habría que exigir cursos para ser padres.
Sergio Hardasmal a las 08:41 AM | Referencias 0Porque los cines, como empresas privadas que son, recomiendan pero no prohíben. Traspasan la responsabilidad a sus clientes, y deniegan todo compromiso con la salvaguarda de unos, digamos, valores. Si una película no es apta para menores (no hablemos ya de bebés), el cine no censurará a aquellos padres que lleven a sus hijos a verla: es su problema. Y más dinero en caja que de verse en aventuras moralizantes, el cine perdería.
Sí, un asco. Pero así de bajo ha caído el concepto de educación.
Un saludo.
JR | 23 de Mayo de 2004 - 11:48 AMCuando fui a ver Cold Mountain había una familia con un bebé. La falta de respeto fue máxima cuando el niño se puso a llorar y los padres, en vez de salirse con él al pasillo, se empeñaron en calmarlo dentro de la sala. Por si eso era poco, alguien empezó a roncar. En fin, que la película da poco de sí, pero en este ambiente menos.
malglam | 24 de Mayo de 2004 - 07:56 PMOtra anécdota más.
Cuando fui a ver Troya, pues lo mismo unos padres con dos niños.. y la niña todo el rato haciendo ruiditos, berreando incluso y gritando a veces. Lo más curioso es que finalmente les echaron la bronca unos que estaban detrás mío que hacían también unos comentarios la mar de interesantes como "ese caballo va algo contento" y demás lindezas.
Porque iba con gente que no quieren que monte el show pero hubiera saltado a la segunda vez al ver que la niña no se controlaba y los padres no tenían cabeza ni respeto por los demás al ver que la cosa no cambiaría.
Al lado tenía otras dos jóvenes que no se enteraban de la misa la mitad; preguntando a media película ¿quién era ese? y otros detallazos.
Por tanto, que el examen para ser padres que no solo sea cuando son bebés, y que inculquen una serie valores a todas las edades. Sino, nos encontramos con padres = nefastos con los bebés, adultos=graciosillos que dan asco, jóvenes=van a "ver un libro" para no "leer una película" y ni se fijan ni están por la labor. Por alguna razón no voy a determinadas sesiones y días de la semana y cosas como estas cuando voy, me dan la razón.
Byez
seth_Geko | 24 de Mayo de 2004 - 08:53 PMYo cada vez voy menos al cine por las razones que exponéis y otras. Es un auténtico peñazo ver una película en esas condiciones. Un saludo.
Jam | 26 de Mayo de 2004 - 01:34 PM
Para algunas personas, ir al cine, sigue recordándonos aquella emoción con la que vivíamos el fín de semana y nuestro padre nos compraba un gran cucurucho de palomitas o un paquetes de caramelos "chimo's" mientras nosotros no quitábamos los ojos de la pantalla y nos sentíamos abrazados por el cariño de un personaje con el cuello larguísimo y el dedo encendido que había aprendido a decir "teléfono y mi casa", o emocionados por lo que cabía en un bolso de una niñera inglesa de lo más divertida que volaba con su paraguas y cantaba melodías pegadizas, o asustados por un tiburón inmenso que se tragaba a cualquier bañista... para mí, ir al cine, sigue significando estar cerca del espectáculo y un respeto por el silencio y la concentración enfocada hacia la gran pantalla...
Pero para muchos, ir al cine forma parte del ocio habitual del fin de semana, y, como no, de una especie de circulo vicioso hacia un consumismo cada día más exagerado, basado en el "gastar por gastar", y así, acuden a ver una película que nisquiera les interesa como cuando comen una comida que nisiquiera les alimenta, o se compran un móvil de ultima generación cuando nisquiera les llega para terminar el mes sin tener que recurrir al crédito de la "visa"...
Estamos viviendo en una sociedad así, ya no se trata de la educación en las propias famílias, si no de los objetivos y los intereses creados por algunos sistemas que pretenden someternos a todos a un consumismo que ha llegado incluso a desvirtuar algo tan bonito como era acudir a una sala de gran pantalla.
Si queréis un consejo, en las salas donde sólo pueden asistirse a películas en versión original, subtitulada, la gente está más callada y más concentrada... no sé por qué... quizás porque tienen que concentrarse al leer los subtítulos? Probadlo... yo desde hace años que lo hago así y hay otro ambiente en esas salas.
Besos
Qu
Qu | 26 de Mayo de 2004 - 08:31 PMExiste una chocante costumbre en el Levante español, concretamente en la comunidad valenciana y que nunca deja de sorprenderme, y es ver a padres con niños pequeños de siete años andando por la calle a las tres de la madrugada en verano. Pobres niños, pienso yo, que necesitan dormir escrupulosamente bien a esas edades. Para ser padre habría que superar una selectividad. Esto es un sinsentido.
adri5 | 5 de Julio de 2008 - 01:58 PM