23 de Abril de 2010
Starbucks apesta (y mucho)
Starbucks comienza su desembarco masivo. Una reflexión sobre este fenómeno
El otro día recibí un mensaje el “feisbuk” para que me hiciese fan del Starbukcs de Puerto Banús. Se me ponen los pelos de punta al pensar que estos piratas estén desembarcando en nuestro litoral. A ver si nos enteramos, Starbucks apesta, apesta su modelo de negocio, su concepto y su café…
Starbucks no se configura como un espacio de ausencia como los gigantescos “Category Killers” de otros sectores como MacDonald´s, sino un rincón íntimo donde personas elegantes pueden compartir, en palabras de los directivos de la compañía “un café… camaradería… amistad”. Es ese puntito New Age lo que nos asegura sentirnos diferentes. Detrás de sus cómodos silloncitos que nos hacen respirar como en el salón de casa (confieso que su mullido arrullo me gusta), se esconde un plan de dominio mercantil mundial. Starbucks ha reconocido abiertamente su deseo de penetrar sólo en los mercados donde puede “llegar a ser el principal minorista y la principal marca de café”. La idea consiste en saturar una zona con tiendas hasta que la competencia en el ramo del café se haga tan feroz que las ventas bajen incluso en las propias tiendas Starbucks. A diferencia de este gigante, las empresas individuales sólo pueden ganar con una tienda a la vez. El bombardeo por saturación de locales clónicos es una estrategia de competencia minorista que sólo pueden aplicar las grandes cadenas. En España la franquicia pertenece al grupo VIPS, lo que garantizará algunas diferencias con su homóloga norteamericana.
¿Qué diferencia hay entre un local en Marbella o en Nueva York? Ninguna. Es lamentable que el universo clónico impuesto por el afán de generar marcas reconocibles globalmente genere tantos adeptos. Quizás las mentes simples y planas de muchos consumidores se sientan más seguras en un entorno siempre reconocible.
Qué decir de los astronómicos precios del café, un brebaje preparado a la americana donde sabor y aroma se pierden en gigantescos envases de papel encerado. Sinceramente, me gusta el sonido de una pequeña taza de loza o el cristal del vaso contra el que choca una cucharilla de metal (y no una excrecencia de plástico con forma de palito). Me gusta el café de verdad, corto, intenso y no los litros de sopa oscura que sirven en Starbuks a precio de oro. Así que por favor, no os dejéis enredar en las estrategias del buen rollito de esa gentuza, apestan.
Aunque coincido en que muchos detalles no me gustan, eso de tomarte el nombre con el pedido y llamarte para que vayas a por tu pedido es penoso, uno de los puntos fuertes es no tener a nadie estropeandote tu bebida y tu ropa con su humo apestoso, pero lo que si me gusta, como a todo goloso, son sus otros productos, como el frapuccino, puede que no sea comparable a un buen helado artesano pero es algo distinto que tomado ocasionalmente, gusta.
perjudicará a bares y cafeterias pero si hay que elegir entre tomarse un cortado mal hecho, peor servido y entre una nube de humo de tabaco y fritanga con el ruido de las tragaperras clavandose en el cerebro o pedir una bebida que por tipo y tamaño no encuentras en ningun otro sitio y en un ambiente limpio de humos y mas agradable frente al tipico cutrebar español, aunque con unos precios prihibitivos, ¿quien se gasta 5 euros diarios en cafe?
Yo lo que no entiendo es cómo su modelo de negocio puede prosperar aquí, donde cualquier bar tiene cafetería. ¿Cómo esperan barrer a la competencia? Puede que encandilen a algunos con cafés que no se ofrezcan habitualmente, pero no veo al españolito medio cambiando su cortadito de euro y poco por un macciatto de café ugandés con canela y cacao al punto de ruibarbo ibérico, por cinco pavos.
Es comprensible que se pongan las botas en Estados Unidos, un país donde pedir un capuchino es lo más de lo más en glamour. Pero aquí no cuela. Que lo intenten, que se van a pegar un tortazo en estéreo.
Arturo Quirantes | 24 de Abril de 2010 - 08:04 PMEstoy de acuerdo con que el ambiente es muy bueno. Espero que la prohibición de fumar total llegue a todos los establecimientos públicos. En cuanto a si el modelo de negocio prosperará, muchos jóvenes son partidarios de este modelo de negocio, es en ellos y en los extranjeros (de ahí su presencia en aeropuertos) donde está su target.
En mi caso prefiero el café expresso de toda la vida a un euro sin que nadie se las dé de enrollao.
