24 de Marzo de 2008
Medios de comunicación y comunicación en crisis I
“Los medios de comunicación adoran escribir sobre los errores empresariales”.
Los medios de comunicación tienen un poder de influencia enorme a la hora de perjudicar la imagen y credibilidad de una determinada organización/empresasa o marca, los medios también pueden ser una increíble herramienta para cambiar la opinión que el público posee sobre un producto (entendido en el sentido amplio de la palabra).
Por tanto es trascendental mantener relaciones cordiales con los medios de comunicación, ya que podrían ser nuestros principales aliados. De este modo, el interlocutor con los medios ha de ser una persona que haya trabajado durante cierto tiempo en el medio periodístico ya que comprenderá a la perfección los matices de esta profesión. Ojo, la formación periodística no basta, pero la sensibilidad y la camaradería entre profesionales es el arma quizás, más importante, que deberemos utilizar en nuestras relaciones.
Malas experiencias
Una mala experiencia sobre un producto es transmitida hasta a 20 personas por parte de quien la ha experimentado. Pero a medida que nuestra sociedad avanza, y ahora que gozamos de avances como Internet, el poder de influencia es incalculable: miles de personas reciben boletines, correos electrónicos en los que la difamación, quejas o burlas están a la orden del día, y además son gratuitas. Y por aquí debe empezar la preocupación de las empresas, por ello se debe vigilar con especial atención la información difundida por los canales tecnológicos.
En los siglos pasados el poder de influencia estaba en el clero, la monarquía y ciertas elites, un poder que hoy ha pivotado hacia los medios de comunicación: ellos son los que dirigen nuestras opiniones y hacen visible la información que “debemos conocer”. Casualmente esta es la información que consideramos “veraz”.
Joaquín García-Lavernia Gil
nos ratifica lo antes expuesto: “Hoy, más que nunca, el periodismo es un negocio (directa o indirectamente) y todos aquellos que tengan relación con el mismo deben entenderlo como tal. No pueden esperar actitudes éticas y morales si éstas no se adaptan a la perfección a las necesidades del mercado. Este mercado, como casi siempre, se basa en ofrecer noticias interesantes y/o presentar hechos de forma atractiva”
Estamos entonces ante la ley del espectáculo y la máxima “que la realidad no te estropee una buena noticia” cobra toda su dimensión bajo esta perspectiva.
