10 de Febrero de 2008
Contextualizando
Este término es de por si alarmante para cualquier persona, organización o empresa. El peligro, o como diríamos coloquialmente, el aliento del miedo no puede ser interiorizado de manera continua, por lo que no usual considerar como algo probable una crisis. En los niveles orgánicos y empresariales la percepción de las consecuencias catastróficas y las repercusiones económicas, sociales o políticas de una crisis no se tienen en cuenta, quizás por qué se observe como una posibilidad remota, es más algunos ejecutivos empresariales o políticos la consideran como una exageración.
Para un periodista que se ha pasado al otro lado y ha tenido que beber y reciclarse para adaptarse al mundo de la empresa, “crisis” supone un compendio de situaciones que nos retrotrae a multitud de marrones que hemos vivido como redactores. En mi caso mi carrera profesional comenzó en el Grupo Vocento en el Diario Sur de Málaga. Más tarde pasaría por varios gabinetes de prensa y comunicación entre los que cabría destacar el de la Diputación de Málaga. El salto a la empresa lo di al mundo inmobiliario, para acabar trabajando en la empresa Aifos… Y es aquí donde la dimensión de “crisis” adquirió toda su dimensión trágica. Todos habréis oído hablar de la Operación Malaya, este fue mi bautismo de fuego.
Tras enfrentarme a situaciones rocambolescas que iré desgranado en sucesivas intervenciones, y de encontrarme con multitud de chamarileros de la comunicación así como de excelentes profesionales creo llegado el momento de sistematizar un área de la comunicación que está necesitada de debate y de puesta en común de experiencias.
