Febrero 22, 2008
POZOS DE AMBICION: Daniel Day-Lewis y poco más...

Pillarse los dedos con una puerta, ver una película de Almodóvar, caerse por las escaleras, ver una película de Almodóvar, quemarse con aceite hirviendo, ver una película de Almodóvar... En este mundo hay pocas experiencias más desagradables que ver esta película.
Y es que "There Will be Blood", quizá debería titularse "There Will be Tediousness". Ni siquiera la sensacional interpretación de Daniel Day-Lewis salva de la quema a esta especie de mortificante prueba iniciática de acceso a la poco concurrida secta de Paul Thomas Anderson, quien sin embargo sí acertó con las originales "Magnolia" y "Boogie Nights".
Enero 07, 2008
AMERICAN GANSTER: Ridley, Denzel y Russell

La publicidad no es siempre beneficiosa para las películas. Si acude a ver esta pensando en "El Padrino", se va a llevar una decepción enorme. Es mucho mejor pensar el algún detrito, aunque no sea del mismo género. Hágame caso, piense por ejemplo que va a ver alguna película de Almodóvar y saldrá del cine más feliz que una perdiz.
Dicho esto, "American Ganster" es una buena película, pero no mucho más. Lo que ocurre es que llevamos dos años espantosos de cine y en cuanto proyectan algo decente la euforia se desata sin medida.
Continuar leyendo»Noviembre 01, 2007
CASSANDRA'S DREAM: otro Woody sin Woody

Quizá la magistral "Match Point" es la excepción que confirma la regla, pero no me negarán que una de Allen sin el Alleniano, pierde mucho... Y la cosa parece que continuará así, por lo menos en su próxima película londinense que queda aún por estrenar.
Continuar leyendo»Agosto 15, 2007
EL ULTIMÁTUM DE BOURNE: Llévese una Biodramina

Harry Callahan ha vuelto, y la ocasión lo merece: la "saga Bourne" ha tocado fondo con un experimento cinematográfico. Se hace llamar "El Ultimátum de Bourne"
Tras meses de papeleo en mi despacho, mi Magnum vuelve a hablar, humeante y furiosa. Tres son los causantes de tan contundente correctivo: el director -Paul Greengrass-, el cameraman y el montador.
Si usted ha visto la película y no ha caído redondo sobre la moqueta del cine al levantarse de la butaca, debo decirle que hace trampas. ¿Ya le ha advertido su vecina del quinto? "Rumualdo, llévate una Biodramina al cine, que te vas a marear". Nadie tiene derecho a estropear una experiencia tan singular: Por unos módicos 6,9 euros, además de ver un trepidante vídeo musical/anuncio* de 111 minutos, le meten en una enrevesada montaña rusa, digna del mejor parque de atracciones:
Continuar leyendo»Febrero 25, 2007
Los Oscars según Harry Callahan

A estas alturas de la película, al Harry Callahan que esto escribe se la suda lo que diga o deje de decir la Academia de Cine Norteamericana. (perdón por decir "suda").
Más que no coincidir con muchas de los premiados designados en -al menos- los dos últimos lustros, es que ni coincido con los nominados: echen la vista atrás y díganme qué crédito les merece un galardón que nunca ha ido a parar a Alfred Hithcock, o sin ir más lejos, al gran Ennio Morricone, a quien en unas horas entregarán el Oscar Honorífico que no borrará la vergonzosa injusticia que cometieron con él privándole durante décadas de sus merecidas estatuillas.
Continuar leyendo»Enero 01, 2007
James Bond es un blando
Se lo digo yo. Créanme, y si no, mírenme a mi primero y luego a él/ella/ello y comparen: “Vamos… ¡Alégrame el día!”, empuñando una Magnun 45. Vs “Mi nombre es Bond, James, Bond” empuñando un… Martini, o conduciendo
un deportivo con más gadgets que el de la Pantera Rosa. Y rosa debe ser su color preferido, pues yo no le daría la espalda a un tipo que lejos de beber whisky, pide con total educación una bebida de mujer, eso sí, “mezclada, no agitada” no vaya a ser que se le suba a la cabecita… y se le deshaga el cardado.
Noviembre 27, 2006
Fútbol con fatatas fritas

Harry Callahan merece una sección propia. Merece una mesa de despacho en la comisaría de GK. Un lugar donde escribir blogoinformes sobre las cosas que ve y que hacen hablar a su Magnum. Aquí nace “El rincón de Harry Callahan”.
Resulta que al Harry Callahan que esto escribe le gusta el fútbol. No sólo de cine vive el hombre. Pues bien, la cosa iba de maravilla: la pelota era redonda y blanca, las porterías rectangulares y el árbitro vestía de negro. Hasta que llegó un día en el que el árbitro comenzó a vestir de rosa y amarillo, la pelota la pintaron de colorines y hasta los futbolistas se intercambiaron los calzones con los jugadores de baloncesto. Fíjense, ahora ya ni puedo llamarle al árbitro “cucaracha”. Tampoco puedo pitar al rival contrario cuando sale al terreno de juego, pues todos los jugadores salen de la manita. ¡Qué potito! Dentro de poco nos vamos a saludar como en “Demolition Man”: Propicios días. Todo edulcorado, todos idiotizados.
Pensé que ya poco me quedaba por ver. Lo cierto es que ya ni puedo ver un partido en la TV sin que me entren ganas de vaciar el cargador de mi Magnun sobre Philips. El "maleante" es un fofito que engatusa a la gente con sus payasadas: fútbol con fatatas fritas, ¡ahí, ahí, ahí! Tiqui-taca, la vida puede ser maravillosa, ¡Salinas, soy tonto del culo!
¿Continuarán las porterías siendo rectangulares? ¿Qué me queda por ver?
