27 de Noviembre de 2008
When your mind's made up
La historia es simple: chico y chica se conocen y se enamoran platónicamente. La tensión existe pero es el millar de esas pequeñas cosas que nos rodean lo que les impiden juntarse. Lo fácil es dejarlo todo y tirar pero no vale, además, la película se acabaría en 10 minutos.
Ella lucha por que quiere una vida mejor y a ser posible centrada en la música.
El lucha contra el ti-pi-co dolor de una relación rota y con rehacerla a ser posible gracias a la música.
Y es en la Música donde se encuentran. Y en las calles de Dublín. Su historia se llama "Once" y es una de las películas más maravillosas, sinceras y descarnadas que he tenido ocasión de ver. Y es tan intensa que hace llorar. Y tan sencilla que hace reír.
La historia avanza y juntos consiguen darle un empujón al sueño de él. Y es, gracias a ella, como reúnen suficiente dinero para meterse en un estudio de grabación y rodar una de las secuencias más hermosas y catárquicas de la historia del (de mi) cine.
No tiene nada, sólo música, miradas y una voz que descarga toda la rabia y drama que su personaje acumula en su vida poniéndote los pelos como escarpias.
Sube el volumen, asegúrate de que no te molesten durante 3 minutos y 41 segundos. Espero que disfrutes tanto como yo.
Tremendo, quillo, tremendo.
ResPublicae | 1 de Diciembre de 2008 - 08:59 PM