4 de Septiembre de 2007
Cuestión de información
Volviendo de coger de una máquina de vending una helada botella de agua me dispuse a llamar a un ascensor. Los botones de llamada son los considerados "pulsadores térmicos": una plaquita redonda, metálica y pulida.
Mi mano estaba helada así que el pulsador pasó de mi, llegó una señora de mediana edad y le pedí que me ayudará. Me encontraba en la Planta Baja y quería subir.
Nota: El pulsador sólo tenía dos botones: uno para indicarle al ascensor que dirección quieres ir: arriba o abajo. El de bajar ya estaba pulsado, luego encendido.
Yo: "Hola, le importa ayudarme? ¿Como tengo la mano fría el botón no me responde"
Ella: "No hijo, claro. ¿Subes o bajas?"
Yo: "Subo (obviando el hecho de que el botón de bajada estaba encendido y sólo había una posibilidad)".
Ella: "Ah, pues ya está (sin pulsar ningún botón).
Yo: "No, yo quiero subir".
Ella: "Si, claro, ya está".
Yo: "Señora, si no le importa, está pulsado el botón de bajada y yo necesito darle al pulsador de subida".
Ella: "No querido, no te confundas, que por eso luego tardamos tanto en llegar a la plantas. Al ascensor hay que decirle lo que debe de hacer. Si tu quieres subir y el ascensor está en la segunda planta hay que decirle que baje para que nos recoja."
....
Bueno, el ascensor llegó en ese punto y, efectivamente, nos llevó a la menos uno antes de ir hacia arriba. Pero eso es lo de menos, lo importante es la lección de usabilidad extraída de este pequeño "Little Spain"
Un equipo de ingenieros o desarroladores web a la hora de crear una interface de usuario se basa en las reacciones del usuario frente al sistema. De la interactuación entre los dos se desprenden dos elementos claves: la curvatura de la curva de aprendizaje y la cantidad de información de información mínima para hacer comprensivo el sistema.
En el caso de un ascensor como este y atendiendo a que la lógica de la señora puede no ser del todo errónea un diseñador de usabilidad tenderá ha trabajar sobre el supuesto de un mínimo garantizado de información por parte del usuario.
Es decir, desde mi punto de vista yo sólo necesito saber hacia donde quiero ir (un paso) sin necesidad de tener que informarme de donde está el ascensor pero desde el punto de vista de la señora no sólo tengo que saber a donde ir (arriba o abajo) si no en que planta está el ascensor (dos pasos) a la hora de usar el sistema.
La moraleja que extraigo, a parte de darme cuenta de que me estoy convirtiendo en un enfermo y veo demasiado "Cazadores de Mitos", es que para enfrentarse a la escritura de un guión, un argumentario o un flujograma web hay que tener en cuenta el mínimo de información que el sistema necesita ya que la complicación la aportará el nivel cognitivo del usuario.
Pero no sólo tomarlo como punto de partida si no como dogma de funcionamiento.
"La calle encuentra sus propios uso para las cosas", y siempre habrá tiempo para liarla.
Pdt: Aunque siempre hay casos extremos
