18 de Mayo de 2006
EL CASO SLEVIN: bueno, venga... no está mal

Disculpen los tecnicismos. Uno empieza con expresiones como “travelling lateral”, “combo” “temp tracks” y finalmente cae en debates reservados para la élite cinéfila: “bueno, venga… no está mal”.
Ya que han aceptado mis disculpas, voy a abusar de su magnanimidad y haré de Jack, o lo que es lo mismo, destriparé la película: el protagonista muere. Tranquilos, no se blogo-alteren que es broma. Sólo destripo películas in-situ, en el cine: cuando algún regurgitador de palomitas neutraliza la banda sonora con su masticar psicofónico, yo procedo a contarle el final. Sí, al igual que Slevin, en alguna ocasión he estado a punto de recibir un sopapo, pero nunca ha llegado la sangre al pasillo.
El caso es que la película no está mal, algo así como una receta para contentar a todos: un poco de guión ingenioso, una pizca de humor, unos dientes de Freeman, Willis y Kingsley, y de postre, bombón oriental. No es un banquete como "Sospechosos Habituales", pero si le hincan el diente no lo lamentarán.
No les he reventado el final, así que no se quejen. Eso sí, al menor indicio de palomitas les cuento cómo acaba Titanic. Palabra de Harry.
