22 de Noviembre de 2005
El Sexo de los Críticos
En la constante disonancia que este pequeño Lebowski vive entre la forma y el contenido el punto más ágido de marea mental se da en torno al arte como concepto y obra.
Entendamonos: me importa muy poco las divagaciones que levan a un autor a llamar o crear a su obra partiendo de según que paja mental pero me encanta el saber como lo ha realizado.
Así pues no intento ver un Peine en la obra de Chillida pero me fascina imaginar como es capaz de curvar un hierro y, mucho menos encontrar sentido figurativo al Hombre y Mujer de Antonio López pero, joder ¡se notan hasta los cráteres de la piel!
Con el cine me ocurre algo parecido aunque no tan superficial.
Si me retrotraigo al principio de mi experiencia cinéfila acabo en un cine de San Ignacio de Loyola (Madrid) una mañana de sábado, pantalones cortos y sesión doble: "Pirata espacial Capitán Harlock" y "Doce del Patíbulo". Entre medias parón y venta de enciclopedas. Oh, si, yo puedo alardear de haber visto esto en un cine.
Apenas recordaba nada sobre las películas (hasta que volví a verlas) pero si que tenía grabada la experiencia de llegar a una sala, ponerse a oscuras y ver imágenes de un tamaño descomunal.
Luego primero experiencia y después entendimiento.
Así pues ¿por que denostar películas por su poco calado como obra pero nunca destacarlas como experiencia?
Por que no se puede deconstruir una experiencia semanalmente pero si una obra en base a criterios subjetivos. Efectivamente, esto va contra el Crítico cinéfilo y su labor.
Pero antes el disclaimer. He ejercido de crítico cinematográfico durante 7 años en un programa de radio muy conocido. Así que me permito el pase de pecho. Cuando uno habla/escribe de cine puede hacerlo para si mismo o para un seleccionado grupo de empátatas. Si se está en la misma onda los códigos son comunes y las metáforas entendibles pero si uno dispara a la masa no puede quedarse en obra al moenos no dejando atrás la experiencia.
De esta manera "Parque Jurásico" puede no ser digna de un análisis profundo pero si que es un fenomenal entretenimiento.Y como esta tantos y tantos títulos que han llenado salas a costa de enfados y menosprecios de críticos y literatos.
Com dice mi querido amigo Javier Candeira no hay que centrarse en intentar clasificar lo que es basura si no lo que no lo es. El 90% de libros, cine, presna, tv es basura en términos críticos luego ¿por que se sigue produciendo? Por que se consume.
Existe la extraordinaria creencia de que el acto de crear es en si el germén de una obra de arte perse pero nada más lejos de la realidad, existen tantos niveles de complejidad creativa como de gustos.
Y mientras un creador pretenda vivir de lo que produce tiene que aceptar las leyes del juego. Si nadie te compra no llenas la nevera.
Crear "basura" es tan digno como crear arte sólo que lo primero está subordinado al consumo y lo segundo pretende trascendir. Mientras la crítica mayoritaria no acepte esto seguiremos debatiendo sobre el sexo de los ángeles que ha juzgar por la Conferencia Episcopal es poco.
Juanpi a las 06:02 PM | Referencias 0Crear "basura" es tan digno como crear arte sólo que lo primero está subordinado al consumo y lo segundo pretende trascendir.
El problema es la propia construcción subjetiva que divide entre "arte" y "basura", y el sentido asociado a esto, si el arte es un intento por trascender (entiendo que te refieres a eso) el arte deja de tener la función de conexión con lo real que tiene, por ejemplo, la basura. Ambas categorías son falsas y tienen que ver con las intenciones del autor, una obra no se define por eso, se define por los ojos que la miran.
El problema de la crítica del Siglo XXI es enfrentarse a la inteligencia colectiva, a la perdida del púlpito (cómo los profesores, o los artistas sin universidad, academía, etc.) La crítica define su interés por su capacida de intervención, su función. Esto se basa en un monopolio de la capacidad de producir y difundir la palabra, uno es crítico en la medida en que tiene un lienzo exclusivo sobre el que pintar.
... Y me tengo que ir... Mierda... con las ganas que tenía de seguir comentando.
Saludos.
Guillermo Zapata | 22 de Noviembre de 2005 - 07:42 PMel problema no es que exista basura, entendido como productos de consumo sin "valor artístico o cultural".
el problema es que la basura nos llega hasta el techo, y ha copado las vías de distribución en aras de una serie de industrias: editorial, cinematográfica, musical, etc.
a mí no me importa la mierda que den en la sala de cine de al lado, y si está llena o no. el problema es que en ninguna sala hay una película buena.
quiero decir, que me da igual que torrente "n" pegue o no el taquillazo padre. lo que me JODE es que las pelis que me gustan, que veo reseñadas en internet o la revista de turno, nunca son estrenadas en mi ciudad.
esto, en una ciudad como coruña, es así. en santiago por ejemplo la cosa cambia algo, hay otras iniciativas que le clavan los codos a los circuitos comerciales haciéndose un pequeño sitio.
vamos, que la cosa debe depender de lo garrulos que son tus vecinos. ¿emigro?
a la tele siquiera la menciono porque entonces ya me congestiono.
senecio | 23 de Noviembre de 2005 - 05:03 PMbueno aún me he quedado con ganas.
no hace falta que defendáis el cine comercial YA SE DEFIENDO ÉL SOLITO... quiero decir tiene una industria bien potente encargada de metérnoslo por los ojos.
no es una cuestión de dignidad: sino de qué será de nosotros... cuando lo único que se produzca sea basura... y el arte no sea ni siquiera un recuerdo
senecio | 23 de Noviembre de 2005 - 05:10 PM