2 de Noviembre de 2005
Mundo Espanto
En "Pattern Recognition" ("Mundo Espejo", Minotauro 2004) William Gibson nos presenta a una especialista en detectar, gracias a su inmersión en el inconsciente colectivo (Zeitgeist), lo que puede funcionar o no como Logotipo para empresas de artículos de consumo. Simplemente mirándolas.
Este Don, por el que más de uno pagaría lo que fuera, le provoca un efecto colateral: una fobia hacía cualquier las marcas comerciales que saturan su entorno y que se manifiesta en forma de ataques de pánico. De esta manera se dedica a borrar de sus prendas cualquier rastro de etiquetas así como bordados especiales.
En uno de los capítulos Cayce Pollard (la especialista) no se da cuenta, hasta que es demasiado tarde, que se ha introducido en un centro comercial y comienza a sufrir los síntomas de un ataque inminente.
El otro día me ocurrio lo mismo. Y adoro a Gibson, pero no lo suficiente como para somatizarlo.
Entré en Las Rozas Village y me bloquee en el inicio del centro. Me quedé completamente frio y la temperatura de mi cuerpo bajo un grado. Tuve que sentarme, abrir un libro y abstraerme durante 15 minutos para, al menos, aguantar mientras mi santa recorría tiendas.
No estoy exagerando. Me ocurrio de veras.
Paradójicamente el libro que leia se llama "The Tipping Point" y habla sobre los factores intangibles y pseudo aleatorios que hacen que las marcas se desarrollen o, por otro lado, vuelvan a la escena cuando se las creía olvidadas. Es una lectura muy interesante que recomiendo.
Reflexionando sobre lo más parecido a una experiencia paranormal que me ha pasado nunca. He llegado a alguna conclusión confesable y otras que no.
La primera es que no somos dueños, ni siquiera, de nuestra afiliación tribal. El hecho diferencial individual que, hasta los Ochenta, pudo hacer que tu forma de vida y pensamiento conectara con las de otros ya no obedece a unos alineamientos ideológicos y o físicos. Ya no, uno ya no es lo que vale si no lo que puede comprar. Por eso la tendencia hace que lo que conocíamos como Tertulia pase a ser un Paseo. Los paraninfos son ahora centros comerciales.
Y dos. Los paisajes ahora son escaparates. No viajamos para ver otros mundos si no otras tiendas. Y nuestro plan de vuelo se rige por la inflacción. Si el Euro nos ofrece ventajas monetarias frente al Dolar cambiamos Callao por Fitht Avenue.
No me considero un Fashion Victim por que nunca compro por temporada si no por funcionalidad. Comienzo, en estos tiempos, a modificar mi forma exterior por requerimientos laborales. Incluso estoy pensando en comprarme un reloj de precio superior a los 1.200 euros por que sé que ese detalle hará que algunos de mis potenciales clientes lo vean y consideren que, si tengo un peluco como ese, no necesito tanto su dinero ergo no le engañaré.
Es terrible pero es cierto. Hoy me he vestido como siempre, por impulsos y comodidad y esto es lo que he descubierto:
Gafas graduadas Bulgary
Gafas de Sol graduadas Rayban
Camisa Polo - Ralph Lauren
Pantalón Levis Strauss 501
Calcetines Punto Blanco
Calzado Converse All Star
Ropa Interior Hugo Boss
Desodorante Calvin Klein
Cartera Quicksilver
Llavero Habitat
¿Usted?
Juanpi a las 05:57 PM | Referencias 2¿Y que tal llevas lo del muñeco de Michelín? :P
YoNoSoyTu | 3 de Noviembre de 2005 - 02:28 PM:-) Otro Gibson maniaco
Pues aunque te parezca extraño tengo uno en casa. Comprado además en la tienda oficial de productos michelin en París.
Es curioso pero lo catalogo como una imagen de mi infancia y lo asocio con largos viajes en coche y la sensación, y el sonido, de estar parado en un área de servicio con el ruido de fondo de los camiones pasando. No como una marca si no como un icono.
Algo similar a la última novela de Eco "La Misteriosa Llama de la Reina Loana".
Un abrazo. Y que viva tu isla. Es uno de los mejores lugares para perderse. Esas olas en Corralejo no se olvidan.
Juanpi | 3 de Noviembre de 2005 - 02:37 PMHola a todos. Deciros que para mi Gibson es un auténtico visionario, el hombre que pude ver la codificación del tejido de la realidad. Eso que burdamente se ha denominado en cine "matrix", pero que para muchos de nosotros, es una realidad. La simbiosis del hombre y la máquina, del hombre y el entorno y los flujos de información que irremediablemente configuran nuestra vida.
Si antes los estímulos en los que la sociedad se movía se formaban mediante la superación de la ignorancia sobre las cosas mediante la religión, y la seguridad se medía con dinero, hoy lo importante es el valor de identidad, y la reafirmación personal a través de la posesión de una marca, concepto para muchos que supera al de religión en sí.
Compras un frasco de colonia de Paul Smith, pero ¿acaso no te cuesta tirar la caja? ¿no es una parte de ese mismo dios que te llena de la plenitud de la identidad del hedonismo, último placer solitario y personal?. Guardo todos los frascos vacíos. Y me he dado cuenta de ese inquietante juego de definiciones.
Soy publicista, superviviente, y mi vida gira en torno a decodificar todo ese mainstream que nos rodea para detectar esas pequeñas variaciones de flujo, la aparición de nuevas pulsiones y crear esos nuevos oasis de seguridad consumista. Y cada vez, como la personaje de Gibson, trato de mantenerme más la margen del poder de esas marcas, de vivir más asépticamente, encerrado en una atalaya virtual.
Tengo macs desde hace mucho tiempo, y hay muchos días que lo dejo encendido, sólo por verlo respirar parpadeante en reposo en la penumbra de mi cuarto.
Cuando era niño dormía con una de aquellas antiguas calculadoras de leds verdes bajo las sábanas, escuchando los cambios de frecuencia de sonido casi imperceptibles mientras que escribia cifras.
Los sonidos del flujo, los espacios entre los espacios. Esos segmentos de los que habla la novela existen: Recordad el anuncio de "Me gusta conducir" de la mano .... eso ya estaba en "La Dolce Vitta" de Fellini y en Julieta de los espíritus... sin ningún sentido dentro de estos filmes, trozos de realidad que se asoman en otra realidad.
Surfear en la información. Eso lo soñó Gibson, mucho más allá que Toffler o Asimov. Y ahora es una forma de vida, por lo menos para mi.
Voodoo-Lopez | 14 de Noviembre de 2005 - 10:07 AMchequen lo nuevo en el surrealismo mágico de "mar de sueños" sobre todo por que es una película de un productor mexicano. No todo lo mexicano debe de ser malo.
dulce | 13 de Diciembre de 2005 - 01:32 AM