25 de Julio de 2006
Irreprimibles
Al igual que Sonia Blanco, uno mi voz para hacer entender a los gobiernos y personas individuales que no se puede imponer su ideología a base de callar a otros, mediante ningún medio de comunicación. Y me siento libre para clamar cambios.
Sabéis que me interesa mucho el budismo, pese a las dificultades con las que se encuentra en un mundo occidentalizado; y me hace sentir que se puede distinguir entre el ser humano y las opiniones que proclama.
Hay que ser tolerante. Pero para ser tolerante hay que ser seguro para adquirir la capacidad de debatir sin discutir ni imponer el silencio al resto.
Y es que la verdadera tolerancia es tan libre que aunque proclama las opiniones con convicción, lo hace siempre con voz ligera, siempre dispuesta a considerar que puede estar equivocada.
Os animo a firmar el compromiso.
