12 de Enero de 2006
Manifiesto de los correctores de español
Vía Translation Notes he conocido el Manifiesto de los correctores de español, publicado recientemente en El Castellano.org.
Con ello alzo mi voz para declarar mi apoyo incondicional al cuidado que merece nuestra lengua, al arte de escribir y hablar con corrección y propiedad, e invito a quien lo desee a firmar el manifiesto.
Leyendo y oyendo lo que diariamente se publica o se transmite en los medios, la manera como se expresan nuestros políticos, los textos infames que llegan a manos de los lectores de cualquier edad, los ofensivos carteles y anuncios publicitarios que nos bombardean con errores e impropiedades de toda clase, resulta chocante que no se alcen más voces para reclamar un mayor cuidado del idioma, algún tipo de control de calidad efectivo de la producción oral y escrita en español, ejercido por las instituciones y organismos que deberían velar por la corrección de nuestra lengua.Quizá la causa de esta indiferencia sea el hecho de que, hoy en día, la lengua culta, la lengua genuina e incluso la lengua apropiada han perdido ya su valor como fuente de prestigio, expresión de elegancia y, desde luego, vehículo de cultura y comunicación. ¿Cómo ha de ser de otro modo si desde altas instancias gubernamentales no se fomenta cosa contraria?
El cuidado del idioma pasa hoy por las manos de particulares: de lingüistas que ponen todo su empeño en promover el conocimiento y el buen uso del español; de profesionales (traductores, escritores, redactores, editores, tipógrafos...) que personalmente se comprometen con la calidad de sus producciones; y, sobre todo, de nosotros, los correctores, un grupo de personas que seguimos perpetuando, contra viento y marea, un oficio secular .hoy marginado y casi olvidado., conscientes de que en nuestra mano está, en buena medida, que un texto llegue a su destinatario de la forma más legible, eficaz y comprensible posible.
Todo ese trabajo se realiza en muchos casos anónimamente y a duras penas y, en el caso concreto de los correctores, sin reconocimiento ni apoyo académico algunos. Al corrector se le sigue considerando una oscura figura confinada en un taller de cajas o en la habitación más recóndita de una editorial, ignorando con ello no solo el valor de su trabajo, sino sobre todo sus acuciantes necesidades. Hoy en día el corrector .alejado ya de los medios, de la imprenta y de las sedes editoriales. está condenado a malvivir con trabajos mal remunerados y cada vez más esporádicos. La progresiva falta de interés por el cuidado de los textos lo ha llevado a una situación en la que, para sobrevivir, necesita compaginar su oficio con otras tareas.
Aun así, para desempeñar su profesión se le exigen una formación y una experiencia que hasta no hace mucho podía adquirir trabajando como aprendiz en los talleres de prensa, de imprenta o en las editoriales, pero que hoy no puede alcanzar si no es costeándose maestrías, posgrados y cursillos de lo más dispar y en ocasiones de dudosa calidad. A día de hoy, el corrector no solo apenas tiene trabajo, porque pocos ven la necesidad de corregir, sino que ni siquiera puede formarse de manera reglada ni obtener una titulación oficial que lo acredite como profesional.
Todos los que suscribimos este manifiesto somos correctores o profesionales del idioma español que valoramos y requerimos el apoyo que representa el corrector para la calidad de nuestra labor. Por ello SOLICITAMOS a quienes competa que:
- atiendan por todos los medios al cuidado del idioma y a la corrección de las producciones orales y escritas en español, ejerciendo el control que corresponda,
- y fomenten la creación de titulaciones oficiales de Corrección de Textos en Español que reconozcan la figura profesional del corrector y permitan regular su formación, a imagen de las acreditaciones que desde hace años otorgan para otras lenguas de España los gobiernos autonómicos de Cataluña y la Comunidad Valenciana ( y ), y algunos centros académicos argentinos, como la Escuela de Letras de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Córdoba, la Escuela de Letras de la Universidad del Salvador y el Instituto Superior de Letras Eduardo Mallea.
Eva Ruiz a las 10:55 AM | Referencias 0
¿Español correcto? ¿Pureza de la lengua? Claro, así tardamos décadas en aceptar palabras que la gente usa diariamente para poder llamarlos a todos incultos. El lenguaje debe servir para comunicar no para que sea correcto, aunque debe ser correcto para comunicar con precisión, pero para eso no hacen falta correctores en la mayoría de los casos.
Carlos M | 27 de Enero de 2006 - 10:52 AMCarlos: una cosa es aceptar neologismos como palabras que pasan a ser propias de la lengua debido al uso y otra muy diferente es destrozar la lengua con incorrecciones de todo tipo.
Da susto cómo escribe mucha gente - estilo y ortografía-, y cómo se expresan de forma oral también. Puedes verlo en TV cada día.
Y ya si entramos en vocabulario soez en horario no procedente...
Llevo unos días pensando en lo que realmente quería decir cuando escribía y he llegado a recordar el ejemplo concreto que tenía en la cabeza. Ante todo decirte que estoy completamente de acuerdo contigo en lo que a la repulsa de las faltas de estilo y ortografía se refiere, y por supuesto también estoy de acuerdo contigo en que la gente debería aprender a expresarse correctamente antes de hablar por televisión.
Pero mi queja se orienta hacia esa grupo de académicos que tienen la absurda idea de que si la RAE no lo contempla, no se puede decir. Existen muchas palabras que los académicos ni si quiera sueñan que existen pero están y otras muchas para las que han dado una definición y en mi opinión personal es desconcertante e incluso puede ser degradante. No me lío más ahí van mis ejemplos:
Ordenador: Entre sus muchas acepciones es la palabra más común para llamar a los "computadores" y sin embargo no hace mención a su misión originaria: "computar". De hecho muchos dudábamos que existía la palabra "Computador" y que se pudiera usar sin dejar de hablar correctamente. Creo que se hizo mal en acuñar esta palabra, pero claro... ¡Había que huir del anglicismo!
Informática: Esta es la que me parece más injusta de todas las acepciones. Su palabra originaria es inglesa y es "Ciencia de las computadoras" porque realmente es una ciencia. Aquí en España uno tan sólo estudia informática. Aunque sea una tontería, creo que le quita prestigio a una rama de la ciencia que hoy por hoy mueve el mundo.
Superordenador/supercomputador: No los busques, para la RAE no existen porque eso del super como que no les cae bien. No obstante es un tipo de ordenador ¿Por qué incluyen en su versión de búsqueda web acepciones como "ordenador personal" o "computadora electrónica" y no supercomputador?
Gusarapo: Esta es la mejor de todas las acepciones. La descubrí vía Lolaberinto (http://lolamr.blogalia.com//historias/36232) y es que usa para definirlo la palabra "animalejo" que no viene en el diccionario. Simplemente genial.
En fin tan sólo son algunos ejemplos sobre los que llevaba tiempo pensando y es que nadie se salva de hablar incorrectamente, ni siquiera los que hacen las normas porque en la mayoría de los casos no saben de lo que hablan. Perdona por el post tan largo.
PD: Si hay algo que no soporto son las abreviaturas tipo "k psa tío" y todo ese nuevo vocabulario que nos han traído los sms cambiando las Cs por las Ks en plan anarquista. Me pierdo leyendo textos así escritos y no creo que con ese tipo de "Códigos" se transmita bien el mensaje ;o).
Carlos M | 30 de Enero de 2006 - 03:42 PM