Marzo 15, 2010
Green Zone y la obviedad -bien dirigida- de Paul Greengrass
Green Zone, distrito protegido es la nueva película de Paul Greengrass junto a Matt Damon introduciendo a este último en medio de la búsqueda de armas de destrucción masiva en Irak. Greengrass, que ya se aproximó al conflicto o sus motivos con una mejor y diferente United 93, plantea con Green Zone una acción más convencional sin llegar a conseguir algo único.
Cada personaje de Green Zone personifica a un grupo, representando así la periodista Lawrie Dayne a los medios de comunicación, Martin Brown a la corriente crítica a la guerra de Irak, Poundstone a la Administración, Freddy al pueblo iraquí etcétera. Este tratamiento contrasta con el mensaje que se envía de la responsabilidad individual y el poder del individuo de cambiar las cosas.
El problema de Greengrass con alguno de los personajes es su utilización como recurso fácil que desecha según se le antoje a lo largo del film. El más claro es Freddy, papel que apenas tiene importancia efectiva y se le alarga hasta que en un final previsible aparece de forma resolutiva.
Sobre la resolución del film y en general de todo el metraje de Green Zone, Paul Greengrass peca de obvio y de masticarlo todo. Es curioso que el discurso resulte artificial de tan explícito que es, desde los diálogos (de los soldados, de la periodista...) hasta ese final con discurso prescindible que quedaba implícito en el propio acto (tratando de estúpido al espectador al plasmarlo en esas líneas moralizantes).
Con todo esto, la película no es mala. "Plásticamente" la película es impecable y destaca ese granulado que impregnan las imágenes de Irak para darle una inusual suciedad ahora que la HD y el 3D demandan la nitidez absoluta.
Se deja ver, fácilmente. También, fácilmente se deja olvidar.
