23 de Marzo de 2009
Man on Wire, inspiración suspendida en un cable
He tardado en ver Man on Wire, documental que trata del hombre que en 1974 cruzó las Torres Gemelas sobre un cable suspendido a más de 400 metros de altura. Repleta de spoilers la review.
El documental, sin entrar en el sentimentalismo barato, captura esa motivación especial, esa inspiración del grupo de personas que llevaron a cabo tal gesta, pero sobretodo del protagonista -y artista- absoluto: Philippe Petit.
Una de las cosas más especiales del film, se produce al final, y que casi ni se deja entrever a lo largo del documental, donde reduce toda la vida al amor. No sólo al amor y la pasión a conseguir algo, sino a alguien; recordando que los éxitos y proezas más grandes no tienen por qué venir acompañado de lo segundo (que ya poseía) y planteando en el subconsciente de qué es más importante.

El momento quizá más impactante es cuando, no contento con cruzar el tramo entre las dos torres gemelas -hecho que logra hasta 8 veces-, se tumba encima del cable. Otro momento también espeluznante es cuando posteriormente se arrodilla y saluda al público como si se tratase de un escenario cualquiera.
Como parece que en los documentales, a no ser que sean del demagógico Michael Moore, el director pierde importancia, comentaros que este documental se lo debemos a James Marsh y que le ha valido para ganar el Oscar al mejor documental largo en la pasada edición de la Academy Awards.
Termino con una cita del documental, donde el propio Philippe dice:
To me, it's really so simple, that life should be lived on the edge. You have to exercise rebellion. To refuse to tape yourself to the rules, to refuse your own success, to refuse to repeat yourself, to see every day, every year, every idea as a true challenge. Then you will live your life on the tightrope.
