23 de Junio de 2006
You have to know exactly what they want, so that you can give them what you want them to have
You have to know exactly what they want and exactly what they're thinking, so that you can give them what you want them to have.
Mark Crispin Miller, Documentary: Frontline - The Merchants of cool
Tuvo que pasar mucho tiempo para encontrarme con esta frase igual de "potente" que las que se me grabaron en la universdad: "el marketing no crea necesidades, las satisface" y "hay que conocer a los clientes para darles lo que necesitan".
La perversión del uso de la información no abarca solo a temas espectaculares y mediáticos como el ADN y los seguros médicos, el RFID o lo que esté de moda actualmente. Aunque éstos están cada vez más cerca de la realidad que de la ciencia ficción, ahora mismo podríamos estar siendo objeto de esta perversión en ámbitos muy cotidianos. Claro que muchas veces ni nos lo planteamos ya que tenemos perfectamente asumido que la información proporcionada/generada conllevará solo ventajas (¿o simplemente las percibimos como tales?).
Aparte de conocer el descuento general por usar la tarjeta Caprabo (por decir una al azar), ¿alguien ha comprobado si los productos que compra habitualmente han subido el precio? Porque claro, igual que le puede servir a Caprabo conocer que solo usas Profident y darte una promoción, puede servirle para subirte el precio. O colocar un tipo de producto que le interesa más a Caprabo al lado del Profident o justo donde se encontraba éste. Y así, numerosos ejemplos perversos (y ficticios en este caso) con tan sólo una simple tarjeta de compra.
Qué paradójico resultaría conocer cuántas de estas empresas con una comprometida responsabilidad social corporativa e implicación con su entorno, realizan un uso no-muy-moral de toda la información que generan sus clientes. Y es que claro, hay que rentabilizar el CRM.
Por ser viernes, por venir de una cita de un impresionante documental (que podéis ver gratuitamente) y porque creo que puede servir como una pequeña base para reflexionar, pongo esta entrada en "moment of zen" y no en "comunicación y marketing".
Víctor de la Fuente a las 10:28 AM | Referencias 0Bueno, lo que dices que es un caso ficticio, yo te aseguro que es una de las cosas que menos nos han de preocupar. Pondré un ejemplo mucho más preocupante :
Supongamos el ayuntamiento de una ciudad "B......a", que sabe exactamente lo que recaudará cada mes por multas. Pregunta: ¿Cómo lo puede saber? ¿ Es que somos tan previsibles incluso en nuestras infracciones? No, no, ni mucho menos, es que imponen cupos de recaudación por multas, es decir alguien dice a los policías "chicos este mes 600.000 €", y se modifican los criterios.
¿ Y es esto para tanto ? Sí, por que se deriva algo muy perverso para manipular al electorado, en épocas de elecciones el ayuntamiento rebaja los cupos y pone menos multas para que la gente no esté tan picada con el ayuntamiento.
Genial, ¿será cierto? Yo digo que sí, pero no tengo pruebas, la única prueba es el instinto de cada uno y la opinión de los políticos de hoy en día. Yo reflexionaría sobre este tema ....
Recuerdos a tod@s.
Ibán | 24 de Junio de 2006 - 12:30 PM