20 de Marzo de 2006
El libro o la película
Con el inminente estreno de El Código Da Vinci, seguramente volveremos a escuchar esas frases tan absolutas y contundentes como “el libro era mejor”, “se han dejado esta parte”, “este personaje no era así”, y demás burradas.
Estoy casi convencido que pasará algo así como en su día con El Señor de los Anillos y como eventualmente ocurre con cualquier adaptación. Aunque éste último sí que era un libro de verdad y no como esas hojas juntas de El Código Da Vinci, toda la legión de lectores que había detrás, desde los que se lo leyeron en su momento hasta los que se lo leyeron dos días antes de la película, exigían que fuese una adaptación palabra por palabra.
Quizá ESDLA no es el mejor ejemplo para decirlo, ya que pese a las licencias que se tomó Peter Jackson es muy fiel al libro, pero en cualquier caso un libro no es una película y una película no es un libro. Incluso hasta parece obvio.
Al ser dos medios diferentes, utilizan técnicas diferentes, tienen recursos diferentes, ritmos diferentes, etcétera. Pese a que “una imagen vale más que mil palabras” es cierto si no queremos mostrar todos los pensamientos y el modelo mental de los protagonistas, mucho más fácil de plasmar en un libro. En una película, esto se sustentaría básicamente en la actuación de los actores, y en pequeñas referencias ya sea a través de una voz en off o cualquier otro recurso bastante más sutil como por ejemplo cómo interactúa el propio personaje con el entorno. Y ojo que he dicho pequeñas referencias que si no tenemos una constante voz en off e incluso algo cargante como en Sin City.
Dicho esto, tampoco hay que cometer crímenes contra el libro, no ya por un mínimo de respeto sino porque muchas veces estos cambios están totalmente injustificados. Aunque claro, directores como Uwe Boll, que aunque no se dedica a destrozar adaptaciones de libros (seguramente porque no lee mucho) lo hace con los videojuegos, respeto, lo que es respeto, seguro que no tienen.
Disfrutemos/odiemos cada uno por lo que es, el libro por ser libro y la película por ser película.
Y lo dicho, tened cuidado porque se avecinan expertos en El Código Da Vinci que dirán eso de: “es que Tom Hanks no debería de haber estado ahí cuando se descubrió xxxx” o “me ha encantado porque es tan fiel al libro que ha salido una película mala”.
Víctor de la Fuente a las 12:17 AM | Referencias 2Estaba a punto de hacer un comentario bastante crítico con tu artículo hasta que he llegado al párrafo donde dices: "Dicho esto, tampoco hay que cometer crímenes contra el libro, no ya por un mínimo de respeto sino porque muchas veces estos cambios están totalmente injustificados". Esa es básicamente mi postura, y para casos ilustrativos por lo penoso de la adaptación al medio audiovisual, mira por ejemplo lo que Sci-Fi Channel ha hecho con el libro "Un mago de Terramar", de Úrsula K. LeGuin, y los comentarios de la autora en su página web al respecto.
Gilbertus | 20 de Marzo de 2006 - 11:01 AMEn éste caso, la película y el libro son un auténtica mierda
Jovekovic | 26 de Marzo de 2006 - 06:54 PM