Marzo 22, 2009
Productor de cine en TVE2: "El cine no es caro, ahora si usted se toma 7 whiskys al entrar y 12 al salir, pues sí sale caro"
En relación con las descargas de internet y el descenso de la asistencia a las salas de cine, Enrique González Macho, distribuidor, exhibidor y productor, justifica el precio de las entradas diciendo que "Ver la película no es caro, ahora si usted al ir al cine se toma siete whiskys antes de entrar y doce al salir, pues sí sale caro". La verdad es que es un análisis muy acertado y difícilmente discutible. No sólo es cierto que si te tomas 19 whiskys para ver una película encareces la experiencia, sino que además es probable que mueras apenas salir de la sala.
Por alguna razón, los que dicen que el cine no es caro suelen usar el whisky como elemento de comparación. Además siempre usan como ejemplo la misma bebida. No sirve el coñac, ni el ron, ni el tequila. El whisky es el comodín que sirve para justificar cualquier precio relacionado con discos, cine o libros. El perfil del consumidor de cultura que suele estar trompa la mayor parte del día parece estar siempre muy presente.
Con lo que jamás comparan los precios del acceso a los bienes culturales es con los sueldos, que es el único modo de saber realmente si para un español es caro ir al cine. Si nos olvidamos del whisky y comparamos los precios de las entradas con los sueldos, nos encontramos con que España está entre los países más caros de Europa, sólo superada por Portugal, Grecia e Italia (Screen Digest, febrero de 2005). De hecho la encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España de 2005, dice que el 38% de los espectadores afirma que no va al cine con más regularidad porque “el precio de las entradas es demasiado alto” (citado por Álvarez Monzoncillo en su obra "La Situación de la Industria Cinematográfica en España").
El reportaje, que se titula, para dejar fuera todas las dudas, "Una Industria Saqueada", concluye con una opinión que empieza a ser un lugar común en este tipo de discursos. Siguiendo con internet y la "libertad de comunicación", González Macho dice que "En nombre de la libertad, la democracia y tal, se suelen cometer barbaridades generalmente". Nada menos que "generalmente". Es decir, que la excepción es no cometer barbaridades en nombre de la democracia.
Como digo, no es raro que últimamente muchos de los que critican las descargas se descuelguen diciendo que eso de la democracia y la libertad tampoco es tan guay. Puede que sea porque la nueva ley que ahora se pide para España tiene las características de aquellas que han sido calificadas por el Parlamento Europeo como contraria a las libertades civiles y los derechos humanos. Cuando son los derechos elementales de un Estado Democrático los que se cercenan para contentar intereses privados entonces nos empiezan ya a advertir que eso de la democracia y la libertad tampoco hay que tomársela al pie de la letra.
El reportaje completo aquí.
