Noviembre 27, 2010
Mad Men Temporada 4

Para quienes pensábamos que el final de la tercera temporada de Mad Men era una jugada maestra pero arriesgada, el estreno a finales de Agosto de la Cuarta temporada de la serie era una cita imprescindible.
Ese final que colocaba a Don Draper al frente de su propia empresa de publicidad junto a alguno de sus compañeros de trabajo tenía tanto de síntesis y "vuelta a empezar" como de apertura a una posible comedia de teléfono blanco sofisticadísima. Algo similar sucedía con su vida marital recien terminada. ¿Conseguirían Mathew Weiner y su equipo relanzar su historia o quedarían empantanados en un "reload" imposible? El veredicto para mi es claro: La serie no solo ha cogido nuevos vuelos, sino que está mejor que nunca. Me atrevería a afirmar que esta temporada es la mejor de las cuatro que se han emitido hasta ahora.
La cuarta temporada de Mad Men nos rebela de manera clara una intuición que teníamos desde que la serie comenzó y es que la serie de los publicistas no nos habla de la crisis del hombre de clase media alta, ni de las crisis de los valores de la américa post-new deal. La serie nos habla de la capacidad del medio publicitario para absorber y devolver las transformaciones sociales en términos de consumo.
En esta cuarta temporada, con un final absolutamente magistral construido con una coherencia argumental pasmosa, con pequeñas pistas diseminadas a lo largo de todos los capítulos, nos muestra el triunfo de la publicidad como dispositivo biopolítico y a Don Draper como su perfecta encarnación. Un Draper despojado de cualquier traza de memoria del hombre que una vez fue y, literalmente, hecho a sí mismo como el comercial total. El vendedor absoluto que se produce a si mismo como producto.
Todo ello servido con nuevas dosis de tabaco, competitividad egomaniaca entre creativos publicitarios, mujeres a las que seducir, alcholismo, expresiones salvajes de los estragos del patriarcado en la psique femenina (Con la enorme Betty Draper a la cabeza) , creatividad, cinisimo y esta vez, además, sentido del humor casi en cada capítulo.
El proceso de "autoconstitución" de Draper como agente publicitario acompañado de su proceso de autodestrucción personal y posterior reconstitución como sujeto sujetado a las instituciones de la época (empezando por el matrimonio) no podría haberse contado mejor.
Bola Extra Y por si lo único que les interesa de Mad Men es la seducción de bellas mujeres aquí les dejo los consejos de Don Draper para ligar
Noviembre 22, 2010
Joe HIll: "Cuernos". El demonio que llevas dentro.

La segunda novela de Joe HIll describe la peor (o quizás la mejor) resaca de la historia. Ig se levanta después de haberse meado en varias imágenes celestiales con un fuerte dolor de cabeza. Acto seguido descubre que el dolor proviene de dos cuernos que han aparecido en su frente. Lo que sigue es el proceso de demonización de un hombre común o quizás el proceso de humanización de un hombre común y más probablemente el proceso por el cual un hombre común se queda en paz con sus demonios.
Algunas de las constantes que aparecían en su primera (Y excelente) novela, El Traje del Muerto, siguen funcionando a la perfección aquí. Un estilo directo en el lenguaje, una narrativa basada en capítulos breves con una progresión dramática disparada como un tren de alta velocidad y una enorme capacidad para la producción de imágenes desasosegantes (empezando por esa mujer que come donuts compulsivamente de las primeras páginas) y cierto "mal rollo" ambiental.
Sin embargo, "Cuernos", va un par de pasos más allá en ambición narrativa al construir la historia sobre una estructura mucho más compleja y un juego apasionante con el punto de vista, que consigue meternos en la cabeza de, al menos, tres personajes en diferentes momentos de su vida. Un puzzle que genera una estructura tan bien cerrada que resulta, casi previsible (Insisto: solo casi)
En medio, una historia de auto-redención en clave paradójica y por la vía de un "hacer el mal" que es casi indistinguible" del "hacer el bien", con un humor negro salvaje y seco que apuntala todo el relato y que resulta ser, a la postre, una historia en la que el amor solo puede ser ideal visto desde fuera, esto es, desde la inocencia infantil, la imaginación inmadura o, aún más perverso, la muerte.
Solo por el capítulo en el que el el protagonista habla con el fuego, deberíais ir a la voz de ya a conseguir el libro.
Noviembre 19, 2010
Museo Coconut. Hagiografía Acrítica

Hay pocas ocasiones en las que la televisión de nuestro país nos de buenas noticias. La posición crítica sobre la televisión corre el riesgo de convertirse en un lugar común. que absorta en los innumerables límites sea incapaz de identificar las potencias. Esa posición de crítica cómoda se ha instalado también en sectores de público incapaces de identificar lo bueno de una determinada propuesta. Así, constituido en guardián de las esencias, se dedica a declamar "yanoeslomismo" una y otra vez.
Mi artículo de esta semana en Bloguionistas es una Hagiografía completamente acrítica de Museo Coconut. Una serie que demuestra que se puede hacer otro tipo de televisión en nuestro país y que dicha televisión funciona en los términos en los que los principios rectores e inamovibles de la televisión configuran sus parrillas (Esto es, la audiencia)
El soplo de aire fresco que supone que un canal como Neox apueste por un producto así parece abrir una mínima puerta a la libertad creativa y el ingenio en los canales temáticos de la TDT, poblados, como decía hace pocos días el grandísimo Marcos Ordoñez en un encuentro digital en El País de "fascismo y teletienda!"
Por una vez alegremonos de poder decir "Si se puede".
Noviembre 16, 2010
Una nueva Risa

Hace unos diez años, la editorial Virus editó dos recopilaciones con los guiones del mítico programa de televisión "La Bola de Cristal". En la introducción de uno de los dos libros (mi memoría no me permite recordar cual) el guionista de la serie, Santiago Alba Rico, mencionaba que muchas de las salvajadas que La Bruja Avería lanzaba desde la presidencia de la república de Tetrodria, no tendrían gracia a día de hoy.
El motivo, decía Alba Rico, es que se había perdido la necesaria distancia para el humor. Comentaba un caso que servía como analizador de sus palabras: Un diputado francés había planteado una solución para el problema de los residuos nucleares que consistía en enterrarlos en países del tercer mundo, dónde la gente ya estaba muriendo de por si. La realidad ya era exagerada. La comedia era imposible.... O no.
"Una Nueva Risa", el libro editado por Jordi Costa bajo el paraguas del Festival de Cine de Albacete construye su discuso sobre las ruines de ese estado lamentable de lo real (Y de la propia comedia) Una zona cero del humor en el que la comedia se autodestruye en formas nuevas, en las que el humor se atragante, se emparenta directamente con la angustia, la paranoia, el horror cotidiano, el absurdo absoluto. Una comedia que le devuelve un gapo a una realidad que se rebela cómica de puro asquerosa.
Así, Costa (autor del magnífico prólogo y de dos de los ensayos que componen el libro) y sus compinches van desgranando el humor post- Monty Pithon, post- Woody Allen y post- Jacces Tatí. En una colección de textos que van del dietario de experiencias sobre la comedia británica de los últimos quince años a la renovación del género spoof en Estados Unidos pasando por un magnífico repaso a la potencia (y los numerosos límites) de la comedia Europea realizado por El Señor Ausente o el magnífico texto de John Tones sobre el cine de Stephen Chow.
El libro tiene otros dos regalos importantes. Por un lado 16 páginas a color de los más variados historietistas de ambos lados del charco (Con el complice habitual de Costa, Dario Adanti a la cabeza) que cuentan el post-humor a través de sus propios recursos narrativos.
Por otro, el relato puramente ficcionado que hacen los Vengamonjas de un hipotético monologo interior de Bill Murray mientras espera a que le den el Oscar (que no le dieron) por "Lost in Traslation". El texto es un análisis de los mecanismos del humor, las miserias del cómico, etc. Que resultó ser una de las cosas más emocionantes que servidor ha leído en lo que va de año.
Es una pena, que no exista un apartado para la comedia hecha aquí, por más que muchos de los que escriben y dibujan sean representantes de esa comedia. He empezado mencionado La Bola de Cristal porque lo considero el punto cero para pensar una posible historia (discontinua, violenta, enana, miserable) de esa nueva risa "A la española" y que podría llevarnos a saltos desde ahí a Faemino y Cansado, Mama es Boba y Museo Coconut.
Noviembre 15, 2010
Acepta por cuarta vez el Reto de Repronto
Vuelve Reflexiones de Repronto en su cuarta temporada. Y como hicimos el año pasado, en Casiopea lo iremos colgando y discutiendo semana a semana.
Bola Extra Entrevista al Doctor Repronto para Crónicas del Hype
Noviembre 12, 2010
Scott Pilgrim vs The World.

Brian Lee O´Malley ha guionizado, dibujado y entintado cada uno de los seis tomos que componen “Scott Pilgrim Vs The World”. Un cómic manga que estrena mañana su adaptación cinematográfica a cargo del imprescindbile Edward Wright y que tiene una puntuación de +1000 en mi molonometro particular. El tebeo ha generado también un videojuego que es, posiblemente, el motivo por el que tengo una Play Station 3 tras años sin oler una consola.
Pero esto no va de la película (que aún no he visto) ni del juego (Que he logrado terminarme... en modo fácil) Sino del tebeo.
Scott Pilgrim contra el Mundo cuenta la historia de Scott, bajista de un grupo de musica indie canadiense, despistado, anti-tabaco, vegetariano y enamoradizo que tiene que vencer a los siete ex-novios malvados de Ramona Flowers, la mujer que ama. Junto a Scotto, la propia Ramona y un conjunto de personajes lúcidos, sanotes y
Brian Lee O´Malley cuenta con una precisión milimétrica y una capacidad expresiva que hace que cada tomo se lea en un suspiro el paso de la adolescencia a la madurez por la vía de la violencia física y referencial. Una estructura de niveles poblada de guiños a los videojuegos clásicos de peleas (Double Dragon, por ejemlo) son el mapa de carreteras de una ficción que demuestra que ya no es posible producir un “slice of life” (Esos comics indies de los noventa que contaban el paso del tiempo) Sin escapar de la representación realista y abrazando por el contrario una sana abstracción meta-narrativa. No hay realismo que no esté atravesado por la cultura popular. La propia realidad ya es un relato.
Las peleas de Scott y los novios de Ramona son una bella expresión del proceso que todo hombre atraviesa para situar el pasado de aquella a quién ama. Scott Pilgrim es el primer cómic claramente generacional que ya no forma parte de mi generación (treintañeros, para más señas) y que, siendo un tebeo claramente masculino, lanza puentes de entendimiento con la ficción de o para mujeres.
Quizás ahí resida el secreto de su éxito.
Quizás se deba a la representación en clave claramente optimista de una una generación que ha pasado del “No Future” y el “Smell Like Teen Spirit” para llegar al presente consciente de que no existe épica posible si no es a través de una autonarración que sitúe al protagonista (uno mismo) como el heroe de una eventura. Una generación capaz de tomarse sus trabajos basura como la fase cero de un proceso vital que, como si de un videojuego se tratara, solo puede vencer por la fuerza de la insistencia.
Noviembre 09, 2010
La muerte en la vida digital

Hace pocas semanas el periódico El Pais se despistó y dejó visible una necrológica por la supuesta muerte de Luis García Berlanga. El error fue inmediatamente subsanado. Unos días después pasó algo similar con una falsa muerte de Marcelino Camacho (tan solo unos días antes de su muerte real) Los responsables de las informaciones indicaron en ambos casos que se trataba de artículos que tenían preparados por si acaso. En la era de sobreinformación y la comunicación convertida en objeto de consumo, la muerte se prepara. Los homenajes se predisponen. El tiempo apremia.
En el espacio digital, los errores rebelan la verdad. La superficie digital inmaculada aparece como verdadera en sus grietas. Percibimos como más real aquello que no funciona. Un enlace roto, un video que ya no existe. La foto en un blog que ahora no es más que un cuadrado con un aspa dentro. La ausencia, violenta, de comunicación, el desgarro frente el flujo informativo.
Los medios, mientras tanto, preparan las necrológicas de los seres obsoletos del hoy... Y ya existen empresas que "gestionan tu muerte virtual" cuando te hayas ido. Mandan tus últimos mails, responden las cosas que has dejado sin hacer, se despiden de tus seguidores en twitter y se ocuran, en fin, de evitar el desgarro y mantener el flujo.
Noviembre 05, 2010
La Red Social: David Fincher (2010)

Me ha costado casi una semana ponerme a escribir este texto. Me temo que es porque tengo la sensación de que me voy a dejar cosas por el camino o peor, que voy a intentar meter demasiadas cosas en un espacio limitado y no se va a entender nada... O que me voy a extender sin remedio. El motivo es que el visionado de “La Red Social”, última película de David Fincher escrita por Aaron Sorkin, me ha impactado mucho en niveles muy diferentes.
Partiendo de las películas con las que “La Red Social” tiene un parentesco más claro, es decir, aquellas que hablan de las gestas empresariales de un hombre y como éstas modifican su alma hasta extirpársela por completo(Con Ciudadano Kane a la cabeza) la película realiza un exodo consciente a partir de una diferencia fundamental: El protagonista de la película es prácticamente el mismo tipo cuando comienza que cuando termina.
Lo que media entre el minuto uno y el minuto final es la creación de una de las empresas más importantes del planeta y, sin duda, el interfaz comunicativo más importante de la historia de la humanidad. Nunca más gente ha tenido la posibilidad de comunicarse con más gente, y lo hacen gracias al invento de este caballero. Pero él sigue siendo fundamentalmente el mismo.
A lo largo de la película, rodada magistralmente por Fincher y escrita con la habitual maestría del creador de “El Ala Oeste de la Casa Blanca”, asistimos a dos procesos jurídicos diferentes y determinantes en su singularidad.
El primero enfrenta el Zuckerberg con la élite empresarial de Harvard y pone sobre la mesa tres cuestiones fundamentales:
1.- ¿Quién es el dueño de una idea? Y ¿cómo se producen las ideas?
2.- El cambio de paradigma entre las formas de producción de conocimiento de las élites socio-económicas y los nuevos agentes de la economía cognitiva.
3.- Un proceso de conquista de un éxito social no por la vía de la conquista de su espacio (Zuckerberg ama y odia por igual la exclusividad que las élites de los Clubs de Harvard representan) Sino a través de una vaciado de ese espacio mediante la producción de un nuevo lugar del poder y la exclusividad.
El segundo enfrenta a Zuckerberg con su amigo Eduardo Saverin, único apoyo financiero de facebook en sus orígenes y, aparentemente, creador del algoritmo matemático a través del cual funciona la herramienta.
Este segundo juicio, mucho más amargo, mucho más humano y emocionalmente expuesto desde la perspectiva perdedora de Saverin, nos muestra a un Zuckerberg que, básicamente, tiene dos preocupaciones reales: llegar a conquistar una posición social de poder a través de su inteligencia (Esto es, “ser alguien”) y mantener en funcionamiento la herramienta que ha construido. Herramienta que es por quién demuestra los arrebatos de apasionamiento más fuertes de toda la película.
Y no es que Saverin no le importe. Le considera su amigo, pero los problemas relacionales de Zuckerberg y un esquema de prioridades particularmente autocentrado (y no quiero decir egocéntrico, es evidente que el personaje tiene un problema de ego, pero sobre todo, una incapaz enorme para relacionarse con el mundo) Hacen difícil una relación condicionada por una concepción de la empresa que han puesto en marcha que, en el caso de Saverin choca con el torrente empresarial de Sean Parker, creador de Napster y genio perverso de la película. La fascinación que Zuckerberg tiene por Parker (Espectacular trabajo interpretativo de Justin Timberlake) también está contada desde el punto de vista de Saverin. Y es una afinidad puramente intelectual: Admira su capacidad para poner en jaque una industria a través de su propia inteligencia, pero no aspira a ser un tipo cool, enrollado, etc. Simplemente, reconoce, como lo reconocería otra máquina, a alguien que habla un idioma similar.

El tercer elemento sobre el que se sostiene la película es una doble frustración del protagonista que se conjuga en un único problema: Una dificultad para relacionarse con el mundo en un plano comunicativo empático. Zuckerberg no tiene las habilidades sociales necesarias para tener una pareja o para caerle bien a los chicos listos de los clubs y Facebook es su respuesta a esa carencia.
Un sistema comunicativo que genera una interfaz con la realidad que nos permite jerarquizar la información y tener un mapa de orientación sencillo en un mundo saturado de estímulos y dónde nos encontramos incapaces de comprender la complejidad de lo real. Una interfaz que nos permite, además, relacionarnos en planos empáticos pre-fefinidos (Número de amigos. Gusta o no Gusta) Y que además es exclusivo.
Lo que Zuckerberg crea es una nueva forma de exclusividad que reproduce la vida social de manera a-histórica (No hay diferencia entre amigos de hace diez años y amigos nuevos) y con nuevos valores de jerarquías emocionales basados, principalmente, en lo cuantitativo.
Un club democratizado en su acceso y desapasionado. Un lenguaje para la psique de principios del siglo XXI. Un lugar sin memoria, atravesado por las pasiones de una adolescencia nunca abandonada, un lugar dónde lo real está siempre por actualizarse. Un lugar en el que esperamos dando al F5, a “recargar la página” para saber si nuestra vida habrá cambiando para siempre.
La red social es, entre otras muchas cosas, una disección directa a la vida emocional del Siglo XXI. El alma que desaparece, se cuantifica, se vuelve incapaz de empatizar, no es la Zuckerberg... Es la nuestra.
Noviembre 03, 2010
Hospital Central is Back In Town

Parece que esta vez si, parece que esta vez es de verdad (todo sea que la cosa cambie a lo largo del día que, visto lo visto, cualquiera sabe) En principio, si nada cambia, hoy a las 23:30 se emite de nuevo Hospital Central. El capítulo 263, en concreto.
Como en tantas otras ocasiones podéis comentar aquí abajo y preguntar lo que queráis que yo responderé lo que pueda (Esto es, principalmente, lo que recuerde)
Bien, Vilches está colgando de la ventana del doctor Lazaro... a parti de ahí: Acción.



